Mitología y gnomónica

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-Mito de la Creación Tehuelche-

 

Autor: Rubén CALVINO

0El mito de la creación tehuelche es de alguna manera, el resultado cultural del cruce étnico entre huárpidolicoides, láguidolicoides y fuéguidolicoides,

Este cruce étnico que converge en la consumación definitiva de los caracteres tsonnek´n, geográficamente comienza a producirse aproximadamente a los 45º de latitud de la meseta chubutense, en el paso del río Sengel y luego se extiende hasta el cerro Chaltén, ubicado cerca de los 50º de latitud.(Salvador Canals Frau-Rodolfo Casamiquela)

La mítica y primigenia Isla creada por Kooch, sería en verdad la propia región patagónica que rodeada de mares y cruzada por ríos interiores, se extiende desde los ríos Barrancas y Colorado hasta el extremo mas austral de Tierra del Fuego (Julieta Gómez Otro-Cristina Belleli).

Conforme a lo dicho, entre los aportes étnicos que dieron origen a los patagones o tsonek´n, se encontrarían los fuéguidos, un grupo humano de pequeña estatura, (promediaban una altura de unos150 cm aproximadamente) y hábitos canoeros, los cuales, vistos desde lo que pudo ser la mirada de un tehuelche originario medio, (de hábitos caminantes que no practicaban la pesca), solo eran erráticos personajes que aparecían y desaparecían fugazmente viniendo por los ríos y arroyos con el aparente propósito de consumir las cortezas de los árboles y seguidamente a ello, desaparecían entre las montañas con sus embarcaciones desarmables llamadas dalkas, por lo que desde el punto de vista tehuelche o tsonek´n, los enigmáticos y pequeños canoeros, erráticamente aparecían y desaparecían con una fugacidad comparable a la de los roedores patagónicos, cururúes y/o tucutucus, apelativo con el cual, los tsonnek´n, muy posiblemente habrían identificado a los fuéguidos.

Por Pampa patagónica interpretamos el concepto descripto por George Musters, en el sentido un espacio abierto y despoblado de personas que careciente de árboles, se abre paso de tanto en tanto entre las diferencias topográficas de la Patagonia (George Mustrs).

Epistemológicamente, puede observarse que las inferencias que se  realizaban entre los caza-recolectores, parecen ser del tipo analógico y de carácter recíproco, en las que no se consideran y/o por lo menos, no aparecen claramente las relaciones entre las causas y los efectos; o en todo caso, la relación causa-efecto, es reversible, de modo que los fenómenos en general, son vistos como un sistema de correlaciones que interactúan concatenados entre sí, unos sobre otros y en sentidos encontrados, de tal manera que da lo mismo actuar directamente sobre una persona determinada, como sobre cualquiera de sus partes, aun cuando estas partes se encuentren separadas de ella.

Es el caso del pelo del tzonek´n (tehuelche), el cual, una vez cortado, se lo debía quemar para que sobre él no actuara ninguna otra persona malintencionada y consiguientemente le provocara algún daño a su dueño (Salvador Canals Frau), de modo que, bajo esta manera de razonar, la acción sobre cualquiera de las partes compromete al todo porque en la parte, siempre se entendía que de alguna manera está el todo, incluso, aunque esa parte se la verifique visualmente desvinculada del todo.

En el pelo cortado, hay algo que a ese pelo lo sigue vinculando vitalmente al todo.

Luego, llevando esta manera de razonar a todos los demás órdenes de la posibilidad de pensamiento, entre los cazarecolectores, siempre que aparece un círculo y recorremos visualmente la longitud de su circunferencia, por ejemplo, debemos pensar en la triple (3) relación recíproca que guarda la circunferencia recorrida o contorno, con el diámetro y viceversa.

 

pi

 

Siempre que aparece un tres (3) o la triplicación de una acción, como un rudimentario conocimiento de la relación que guarda el diámetro con la circunferencia (número), significa o sugiere la existencia de la circularidad.

De esta forma habría que enfocar y entender el cautiverio de Teo y el exilio de Em´Al en el Mito de la Creación y posiblemente también, el hallazgo de un gran círculo, por parte de Guillermo Cox antes de disponerse a atravesar el boquete andino de Perez Rosalez.

También habría que entender de esta manera los relatos de Musters, Guinnard, Chapman, y en general, toda vez que se analizan los restos arqueológicos.

En el modo recíproco de razonar e inferir mediante las analogías, siempre que nos referimos a un lugar, también lo hacemos a quienes lo habitan, a un color o combinación determinado de ellos que prevalece en el sitio, como por ejemplo el Chaltén o Tsaltén que significa azul; a veces ese lugar cobra el nombre o se asocia a las características de las tierras, a un tipo de alimentación diferente si se tratara de personas vecinas o animales.

Recordemos que el ñirre o haya antártica (Nothofagus antarctica) recibe el nombre por parte de los mapuches, porque ñiré o ñirré, significa zorro en mapuzundungún y así llamaron a este árbol, ya que estos animales, los zorros, suelen construir sus madrigueras debajo de los mismos.

ñandú 2

Así un árbol se nomina conforme a un animal característico, como también el grupo de estrellas que conforman la cruz del sur, se la identifica con la pata del ñandú y a la constelación con la caza del ñandú. Un acontecimiento celeste o un determinado cielo se asocia con un haruwen (territorio) delimitado. Todo esto, visto de manera recíproca y por ello es que en la ceremonia del HAIN, cada cielo selk´nam significa todo lo dicho y cada individuo simultáneamente es, representa y reproduce, a todo el conjunto correlacionado y recíproco.

Dicen que de un modo parecido a éste, inferían los antiguos  japoneses ya que afirmaban que el sable llamado catana, buscaba a su samuray como el samuray a su sable.

Destaquemos que este conocimiento de la triple relación intrínseca entre el diámetro con la circunferencia, es muy antiguo y aparece escrito en el Libro de los reyes y en Crónicas 2 de los relatos bíblicos, donde se encuentran medidas relacionadas con el templo que Salomón construye para Jehová, su Dios, las que indirectamente aluden a la relación del diámetro respecto al contorno y para esos fines, el lenguaje utilizado en la Biblia, según las distintas traducciones, se refiere a “de un lado al otro”, “de un borde al otro” y “anchura” como sinónimos de diámetro, y “alrededor” y “longitud” para referirse al contorno y/o longitud de la circunferencia.

Evidentemente, lejos estaban del 3,16 egipcio, mucho más del 3,1416 de Arquímides y tanto del actual 3,141592… comode su carácter trascendente.

Conceptualmente, el ir en pos del Sol, significa la opción de direccionarse con los paralelos en el sentido Este a Oeste, como también hacerlo meridionalmente de Norte a Sur y/o de Sur a Norte.

Esto es que se puede seguir la dirección del Sol durante el día yendo de Este a Oeste, pero también se puede entender conforme al ir y venir meridional del Sol tras los respectivos cambios estacionales.

En el caso particular que nos ocupa, Terwer, la abuela materna de Em´Al, según la interpretación gnomónica que surge de este análisis, se habría dirigido de Norte a Sur siguiendo uno de estos dos sentidos posibles de la declinación solar y no como se suele interpretar de Este a Oeste.

Con estas pautas previas, estamos ya, en condiciones aceptables como para introducirnos en el mundo de los patagones e intentar desde adentro, reinterpretar la genealogía tzoneck´n a partir de la lectura y relectura de su mitología en general y muy particularmente, de aquella que surge del testimonio histórico que Ramón Lista tomara del anciano cacique Papón, hijo e inmediato sucesor de Casimiro Biguá, el cacique de todos los tehuelches.

Para entrar en tema, digamos que aproximadamente en el año 1820  Joujuna o Jounja, mujer tehuelche y un cacique de la misma etnia asesinado en el año 1922 durante un enfrentamiento con los mapuches y los hermanos Pincheira, nació Casimiro Biguá.

El pequeño Casimiro se crió en la Estancia del Estado, asentamiento que se encontraba ubicado cerca de la localidad de Patagones, al cuidado de Francisco Fourmantín, administrador del establecimiento y apodado Bibois.

Casimiro heredó como apellido, el apodo de su apropiador Bibois pero deformado por la manera en que sonaba al ser pronunciado y reproducido mediante la guturalidad tehuelche.

Bibois era Bibuá para los europeos y Biguá para el resto, ya que el buá europeo en la guturalidad tehuelche sonaba como guáy y así el apodo Bibois terminó siendo el apellido Biguá, motivo por el que el niño Casimiro pasó a ser conocido como Casimiro Biguá.

Según relata George Musters, este señor Bibois, que fuera el apropiador del niño tehuelche, oficiaba de corsario y tratante de esclavos y abusando del estado en que por entonces se encontraban los tehuelches, luego de que los europeos introdujeran el alcohol, le ofreció a Joujuna madre de Casimiro, suficiente aguardiente a cambio de su hijo.

Como resultado del lamentable canje, los descendientes de Em´Al, aquel que se tomara tres días con sus respectivas noches para pensar como vencer a las tinieblas, en una burlona mueca del destino profanada sobre la austera y valiosa tradición tzonecka, trágicamente bebieron sin pausa, durante tres días y tres noches el suficiente alcohol que le daría el triunfo a las otrora vencidas tinieblas.

Casimiro, como resultado de aquella apropiación,  aprendió a hablar español y a la edad de 13 años, se escapó para unirse a los suyos.

Fue así que en 1840 Casimiro Biguá llega a ser cacique sucediendo a María la Grande quien supo ser cacique de toda la Patagonia (wikipedia) y en 1869, en la actual localidad patagónica de José de San Martín -el mitológico ombligo del mundo tzonecka-, Casimiro Biguá, luego de tres días seguidos por sus tres respectivas noches, entre parlamentos (aix) y acuerdos, el 3 de noviembre de 1869 fue elegido cacique de todos los tehuelches bajo lo que por esos tiempos fuera su identificación política frente a los Penkal (mapuches), La Bandera Argentina.

Para tomar contacto con la mitología tzoneck´n, incluyendo entre ellos a los Selk´nam, tenemos los testimonios directos de Papón, relatados por Ramón Lista, y la obra de Anne Chapman como resultado de los diálogos que tuvo, con quien fuera la última selk´nam -Lola Kiepja.

De estos documentos y acuerdos más los aportes de Guillermo Cox, Musters, Guinnard, Viedma etc, podemos reescribir, el mito considerando los aspectos gnomónicos que según estimamos, subyacen bajo el relato.

 

 

 

Mito de la Creación

 

En tiempos tan remotos, que no se pueden medir, irrumpe la figura de Kóoch y crea el Universo.

Con la aparición de Kóoch, lo uno que era, se desdobla en Kóoch representando al cielo claro y en Tons a la oscuridad.

desdoblamiento

Simultáneamente y junto a la diferenciación, se origina Shorro (el tiempo).

A través de Shorro, una serie de diferencias entre la claridad y la oscuridad, se suceden.

Entre el cielo claro Kóoch, y el cielo oscuro Tons, las diferencias marcan una inalcanzable y circular línea de horizonte donde ambos aspectos, no solo se separan sino que se vinculan y toman contacto y se tocan.

Muchos fueron los momentos en los que Kóoch pasó en soledad, pugnando en favor de mantener la claridad e impidiendo el avance de Tons, y tal era su pena y soledad, que hubo un tiempo en que comenzó a llorar profundamente, ¡tan pero tan profundamente!, que de sus ojos emanaron enormes lágrimas que de a poco, formaron a Arrok (Mar).

Kóoch al advertir el desmedido crecimiento de las aguas, suspiró, y de su aliento se formó Xóchem, (viento), mediante el cual, hizo que retrocedieran las aguas, se detuvo el avance de las tinieblas y se preparó el camino para que llegara la luz.

KOÓCH, luego de estos logros, se sintió reconfortado por un tiempo y decidió continuar con su obra en procura de aumentar la cantidad de luz, para poder así, apreciar acabadamente hasta donde llegaba el mar. Con ese objeto, KOÓCH rasgó de tal manera el velo que cubría a la penumbra impuesta por Tons, que su gesto encendió una enorme chispa de fuego que dio origen a Xaleshem, (el sol).

 

sol 2

La luz de Xaleshem (el sol), hace aproximadamente seis mil quinientos años, reveló que Xóchem, (viento), no solo detuvo el avance de las aguas de Arrok (Mar), sino que además, puso al descubierto, para ser visto desde el Senguel (paso del río), que la gran meseta patagónica (Julieta Gómez Otero-Cristina Belleli) como una gran isla con sus montañas, extensas pampas, ríos y arroyos junto a las áridas condiciones climáticas, emergían desde las profundas aguas cual un enorme conjunto insular universal y circularmente limitada en todas las direcciones, por la misma e igualmente inalcanzable distancia radial.

Así de los ríos y arroyos patagónicos, se formaron los lagos que luego se poblaron de peces, nacieron las plantas dispuestas a ser el alimento de los primeros animales y aparecieron más tarde, el guanaco, el ñandú, el tucu tucu o cururú y toda la fauna patagónica.

El calor que Xaleshem (el sol) hizo que se evaporaran las aguas que humedecía el hábitat de los fuéguidos o “cururúes” (seguramente por ser los fuéguidos consumidores de corteza como los roedores Ctenomys rionegrensis, los fuéguidos fueron comparados y llamados “cururúes ”por los tehuelches).

De esta forma, faltó la necesaria humedad en las cuevas de los cururúes, aquellos habitantes de las laberínticas galerías que las altas montañas cordilleranas se encargaban de humedecer, y así, desde las propias tucureras, se engendraron las claras nubes montañosas de entre las que surgió TEO, una nube que en sus orígenes, era llamativamente clara y blanquecina, dotada de una sonora y estremecedora risa Katrú, (el trueno) y del fulminante Lufke (relámpago). (En el nacimiento deTEO se evidencia el componente étnico fuéguido)

Los hijos de KOÓCH, admirados por la belleza de la gran Isla conteniendo sus islotes (Patagonia emergida o visibilizada) y lo creado por su padre, comenzaron a derramar sobre ella todas sus dádivas, sin percibir que era perjudicial no tener un órden.

Xaleshem (el sol), indiscriminadamente enviaba su luz y calor entibiando la tierra; TEO, (la nube) ayudada por el viento, rosaba las altas montañas y de ese modo derramaba la lluvia que llevaba en su vientre y así alimentaba a los ríos, lagunas y arroyos con agua en abundancia.

Frente al entusiasmo producido por tamaña belleza, los hijos de Kóoch no regulaban bien las lluvias, el calor y los vientos y en ocasiones enviaban demasiadas lluvias que finalmente terminaban anegando la tierra y matando las plantas; en otras, por el contrario, el calor las secaba o el viento las volteaba.

Ante esta situación, Kóoch reunió a todos y les habló firmemente. Desde ese momento volvió a reinar la armonía.

En La Patagonia creada por Kóoch, todo se deslizaba ordenada y apaciblemente, pero en sus márgenes, contenido por la acción de Xóchem, (viento), asechaba Tons, el representante de la oscuridad absoluta, que no cesaba en su intento por prevalecer volviendo todo a los orígenes en que Kóoch era el uno y todo.

Obsesivo en su propósito, Tons junto a su consorte Shorro (el tiempo), engendraron a tres malos y temibles espíritus:

Axshem y a los mellizos Kelenken y Maip.

Tons había observado que Xaleshem (el sol) tenía dos movimientos ortogonalmente direccionados y vinculados al gran círculo del horizonte; uno de ellos se relacionaba con los dos puntos cardinales ligados a lo claramente óptimo (Este) y lo claramente indeseable (Oeste) perfectamente definidos y que continuamente y siempre, se repetía saliendo desde Arrox (el mar) -lo óptimo- y poniéndose tras la cordillera -lo indeseable- (A. Siffredi).

Este movimiento ganaba altura para luego bajar y perderse tras las montañas originando la sucesión de los días y las noches.

El otro movimiento de Xaleshem (el sol) era vacilante, ya que en ese salir diario (De Este a Oeste), no siempre lo hacía por el mismo punto, sino que lejos de repetirse al día siguiente, se iba corriendo día tras día y a medida que se desplazaba en el horizonte circular, con su alejamiento (solsticio de invierno) se advertía el acortamiento y enfriamiento de los días y la dilatación de las noches (otoño), mientras que con su aproximación (solsticio de verano), los días se alargaban y entibiaban, mientras que se acortaban las noches.

En ese vacilar, solo por pocos días, Xaleshem (el sol) volviendo a pasar por un punto medio, parecía igualar la duración de los días y las noches (equinoccios).

Xaleshem (el sol) al salir diariamente desde Arrox (el mar), se dirigía hacia las montañas y luego se escondía tras ellas, por lo que en esas circunstancias, la oscuridad invadía toda la Patagonia hasta el regreso de Xaleshem (el sol) al día siguiente.

Fue entonces cuando Tons, aprovechando el descuido, se las arreglaba para encontrarse con Shorro, (el Tiempo) su consorte, y engendrar así, a los tres ya mencionados malos espíritus.

Axshem, y los mellizos Kelenken y Maip.

Axshem, vivía en el fondo de un manantial sulfuroso, mientras que Kelenken, representante del frío y la nieve, se lo sabía capaz de infringir los mayores dolores físicos cuando se unía a su mellizo Maip, que era el viento helado de las tinieblas.

De los dos mellizos juntos, se conocía que se ocupaban de apagar los fogones, entumecer los miembros y matar a las pequeñas aves desprotegidas y sin nidos, como así también los nuevos brotes de las plantas.

Kóoch ya se había enterado de los planes de Tons y si bien durante el día lo mantenía a raya gracias a la presencia de Xaleshem (el sol), durante la noche en cambio, dentro de la oscuridad, Tons hacía de las suyas.

Para impedirlo, Kóoch dio origen a Keenyenkon, (la luna) y a ella le encomendó iluminar la noche cuando el sol se alejara del cielo; pero ella se enamoró del astro Xaleshem y no sólo lo acompañó durante algunos de sus viajes por el cielo mostrándose pálidamente junto a él durante los días, sino que luego de mostrarse luminosa, de siete formas diferentes, se perdía durante tres noches consecutivas con Xaleshem, detrás de los Andes, sumiendo a La Patagonia en la negrura total (novilunio, luna invisible u octava).

 

luna

 

Kóoch decidió bendecir esta unión con la llegada de los mellizos, Wun (Teluj ) y Etensher, luceros de la mañana y la noche (fases más visibles, inicial y final del Planeta Venus) y encargados de avisar con su salida a los habitantes de La Patagonia, acerca de la aparición o desaparición de sus padres y anunciar del paradero de Keenyenkon; pero ni el cielo del amanecer con su lucero, ni el del ocaso con el suyo, tenían color alguno como para servir de señal, y fue así que, en una noche oscura, aprovechando que Keenyenkon se encontraba ausente (novilunio), Nóshtex uno de los hijos de Tons, raptó a la nube Teo.

luna 2

Teo en su cautiverio era ayudada por Xóchem, (viento), que para resistirse ante los propósitos de su captor, comenzó a correr en tanto que en su vaporoso despliegue, era suavemente rosada por las altas montañas, durante el tiempo de tres días consecutivos con sus tres respectivas noches y de ese modo, por efecto de ese rozamiento, estuvo derramando la lluvia que llevaba en su vientre.

Así Teo, rozada en su vientre por los picos más altos de los Andes, alimentó a los ríos, las lagunas y los arroyos, perimetralmente alrededor del horizonte patagónico, hasta completar el inalcanzable circuito que separa al cielo claro Kóoch de las tinieblas,Tons.

De este modo Nóshtex, el raptor, y Teo, la nube blanca, engendraron a Em´Al o El´Al (Em´Al o El´Al, entendido como el colectivo HOMBRE, entre los Tewsts oTsonek´n o Aónik`nk, Chonik`n o Chonk`n o Joiuen, población patagónica corrientemente conocida por la nominación mapuche-TEWELCHE o TEHUELCHE, posiblemente derivado de la autonominación ya mencionada de  alguno de los dialectos patagónicos, TEWSTS.

El nuevo colectivo humano auto-construido en la subjetividad patagónica, era un SER capaz de correr con pasos tan largos como su altura, poco más o poco menos de 1,90m -(Anne Chapman)-, la distancia que separa al mar Arrox de la cordillera, en un solo día (Mito), sin sentir la necesidad de comer ni descansar (Viedma-Cox-Musters).

 

arrox

Kóoch, enterado de esta afrenta del raptor Nóshtex, advirtió que a Em´Al, lo dotaría de sabiduría y de un esbelto cuerpo erguido, tan erguido, bello y valioso, que su sombra sobre el suelo de las pampas patagónicas, se vería recta; tan recta, como la menor distancia capaz de recorrer solamente Em´Al en un solo día, entre Arrox y las montañas.

De este modo, Em´Al superaría en belleza, poder y capacidades, a su propio padre, y él y su sombra, serían admirados y venerados por todos los seres vivos de la Patagonia.

 

em Al

Al conocer esta intención de Kóoch, Nóshtex dominado por la furia y el miedo a ser superado por su futuro hijo, abrió el vientre de Teo con filoso pedernal para de ese modo acabar con su hijo.

Sin embargo, un roedor (fuéguido cururú) llamado Ter-werr, abuela materna de Em’Al, saliendo inesperadamente de su humedecida tucurera, supo distraer la atención de Nóshtex y de ese modo logró arrebatarle y rescatar vivo a Em’Al.

Luego Ter-werr, valiéndose de sus poderosos dientes, arrancó la corteza de un alerce patagónico e inmediatamente construyó un/a Uenitalenk o Yenié (Bote o Canoa tipo dalka) convenientemente mimetizada como para que parezca un Koonkne o (cisne patagónico de cuello negro) y de esa manera poder confundir a Nóshtex.

Recordemos que en aquellas culturas era muy común disfrazarse con partes de una presa para permitirse entrar en su medio y confundirlas. Los tehuelches solían ponerse plumas de ñandú para confundirse entre ellos y sorprenderlos, de manera que el enmascaramiento como recurso de penetración, permanencia y fuga en campos adversos, ha sido un recurso mu recurrente entre los grupos humanos patagónicos.

 

ombligo

 

Ya con la nave terminada en forma de cisne patagónico de cuello negro, Ter-werr se hechó a navegar por las aguas del arroyo del Henno (actual localidad de José de San Martín, donde Casimiro Biguá fue elegido cacique de todos los tehuelches y donde el 3 de noviembre de 1869 se izó la Bandera Argentina y que en 1998 se declaró monumento nacional y erigió una estatua de Casimiro) y el Senguerr (Senguerr del vocablo tehuelche sengel o singer que haría referencia a un vado o “paso del río”. y no al río mismo.

El paso fue conocido históricamente como Paso Schultz – latitud -44.5333 longitud -70.4.), llevando consigo al rescatado Em’Al, el hombre tzonek´n, en pos de uno de los contrapuestos sentidos en dirección meridional, que suele tomar Xaleshem (el sol) durante su ambiguo vacilar del ir y venir por el cielo patagónico de Norte a Sur y de Sur a Norte.

Así, siguiendo a Xaleshem (el sol) en dirección al oóiú o huella del megeush (ñamdú) de los cielos, (la cruz del sur) fue cuando comenzó a verificarse un franco alargamiento de los días y el consiguiente achicamiento de sus respectivas noches; cruzaron los ríos y pampas patagónicas rumbo al muy frío y azulado cerro CHALTÉN o TSALTÉN.

Una vez llegados a la azulada montaña (Latitud: -49.3232 // Longitud: – 72.8906), Ter-werr, su abuela materna, lo mantuvo escondido durante tres días y sus tres respectivas noches, en la parte más recóndita de su cueva y Em’Al, el hombre de talón (tee) en la tierra (Relato de Papón citado por Ramón Lista), tuvo donde criarse y crecer.

Recordemos que en cuanto a las latitudes medidas simplemente con un gnomón, suelen presentar diferencias que las separan ligeramente de aquellas indicadas en los mapas, por lo que en estos casos, amerita el estudio y experimentación de campo ya que gnomónicamente, el ombligo del mundo tzoneck´ debería situarse a 45º gnomónicos, lugar donde Em´Al, como colectivo tsonek´n, nació cual sombra (espíritu) de todos los hombres, igual a su altura.(cuando el Sol incide a 45º, la sombra se iguala con la altura del gnomón)

En Henno, se formaron las nubes, las que de allí en más comenzaron a vagar incansablemente por el cielo patagónico, en tanto que proyectaban su sombra (Arnoldo Canclini) y salpicaban de matices diversos las aguas hasta que, con grandes manchones oscuros, relámpagos y truenos, mostraban su enojo al viento que molesto las empujaba.….

Antes de que Nóshtex matara a Teo, las auroras y crepúsculos, eran siempre blancas, de un color un tanto lechoso.

Pero después del infortunio de Teo, la sangre derramada por su cuerpo, la destrucción de su vientre y el cordón umblical destrozado, salpicó a los mellizos, hijos de Keenyenkon, (la luna) y de Xaleshem (el sol) de nombres Wun y Etensher, y un nuevo y portentoso manantial cercano a Tecka, se abrió camino hacia el Senguerr emanando cual cordón vertiente del propio ombligo, desde el mismo vientre abierto de Teo.

Tras ello, Nóshtex, muy asustado, decidió arrojar al espacio circundante el cuerpo ensangrentado de la víctima.

chaltén

Al hacerlo, la sangre que aun brotaba de sus heridas, salpicó el firmamento y escurrió hacia el oriente, de modo que a medida que aumentaba la claridad del día, más sangre se amontonaba y más rojo se tornaba el amanecer que iluminaba al arroyo originarioTzonek`n Aónikenk`n o Chonk`ns Joiuen, antes de migrar al Chaltén o Kalténk`n.

Por estas razones, Henno, sitio cercano al sengel o Singer (paso del río) y fundamentalmente su arroyo, pasó a ser el ombligo del mundo tsonecka, porque reúne las exigidas evidencias de las distintas acciones creadoras en tanto que también es el escenario donde al cortarse el cordón umblical de Teo, nació Em´al y con él comenzó el desarrollo de su obra en la tierra. (Dra. en Antropología Alejandra Siffredi).

Pero la roedora Ter-Werr y Em´al, no llegaron solos, pues Em´al, más que un solo individuo, es El HOMBRE, entendido como el colectivo hombre tsoneck`n (semejante a Ché mapuche).

Em´Al es el hijo de las tinieblas representada en Nóshtex que emerge de ellas entendida como el pasado desconocido, en tanto que Teo, es la madre que de su vientre de nube cargada, dejó caer el agua en forma de lluvia sobre la tierra, para que el agua se hiciera conocida y resurgir, en forma de nuevas nubes emanadas por y desde la propia tierra, en los momentos en que la falta de aire y el excesivo polvo de las pampas patagónicas, implacablemente matan de sed; en esos momentos el agua turbia y negra mana del suelo abierto por la mano y apaga la sed. (Guillermo Cox).

Em´Al es en sí, y para sí mismo, el colectivo étnico originario tehuelche a partir de lo que significaban sus ascendientes. Nóshtex, su padre, un posible descendiente de la fusión entre huárpidolicoides y láguidolicoides, dos grupos humanos de milenaria tradición caminante e hidrófobos, en tanto que Teo, la madre, una “nube” fuéguidolicoide, hija de la roedora y navegante de los ríos y lagunas interiores, ter-wer.

Estas raíces dan lugar a pensar que la fuga de Em´Al en la fuéguida canoa construida por Ter-Werr, puede verse como el rescate en un arca con forma de cisne, en la que algunos de estos híbridos patagónicos primero y otros sobrevinientes luego, se embarcaron, mientras que en su peregrinar y asentamiento al pié del Chaltén, fuéronse consolidado los caracteres étnicos propios , de lo que en el devenir, se resolvería como tsoneck`n o tehuelche, la étnia caminante que vivió al oriente de Los Andes.

Ya en el Chaltèn, Elal o Em´Al, durante sus primeros tiempos, pasó ignorado y en soledad al abrigo del desierto patagónico y posiblemente orientado por la cruz del sur y el sol naciente.

Em´Al siempre supo que su padre no dejó de perseguirlo, por lo que en estas latitudes, pese a la distancia recorrida al emigrar del Senguerr, también corría serios peligros porque sus enemigos podían intentar atacarlo ya que hasta aquí también solían llegar los hijos de Tons: Kokeske (el frìo) y Shìe (la nieve).

Luego de haber pasado Em´Al tres días con sus respectivas noches, oculto en la cueva de su abuela Ter-werr sobre la parte más alta del Tsaltén (Chaltèn), quiso bajar y fué en esas circunstancias que Kokeske (el frìo) y Shìe (la nieve) lo atacaron, dispuestos a matarlo.

 

ñandu 3

 

Pero el pequeño Em´Al demostró ser muy astuto y que matarlo no sería tan sencillo como ellos pensaban, porque en su permanencia en la cueva de su abuela Ter-werr sobre la parte más alta del Chaltèn, lugar donde pasó tres días consecutivos con sus respectivas noches, el roedor fue su sostén y le procuró calor, alimento guía y fue su maestro, aquel que le enseñó a recorrer los senderos de las montañas, buscar, reconocer y recolectar las buenas yerbas (Bernal-Sanchez Proaño), por lo que conocedor de su tierra, supo vencer al frío Kokeske y la nieve Shìe.

El roedor también fue quien alivió la hambruna de los primeros tsoneck´n que migraron desde el Chaltén a la Tierra del Fuego y a quienes se los conocía como huaicururúes (Anne Chapman) porque continuaron con estos hábitos de alimentación y eran ellos -los comedores de cururúes o tucu tucus, los considerados tehuelches -más temibles-(Guillermo COX) y según Rodolfo Casamiquela, los verdaderos tehuelches Aonek´nk.

Ente los habitantes de la Patagonia, parece que era muy común identificar a las personas y grupos vecinos mediante un apelativo que aludiera apropiadamente a algún hábito característico, de manera que los que vivían al norte de la isla de Tierra del Fuego, eran, como lo hemos dicho, despectivamente llamados huaicururúes por los selk´nam del centro, en tanto que a los que se alimentaban a base del fruto del pino se los llamara pehuenches, o manzaneros a quienes luego de la llegada de los europeos se habituaron al consumo y tráfico de la manzana; comedores de papas se les llamaba a los chilotes, chonos y provenientes del Chiloé, de modo que en general se identificaba al otro, en base a alguna práctica acentuada en aquel y previamente conocida por este, vinculada con la alimentación y o la vida cotidiana.

 

Siendo así, se refuerza la sospecha de que los chonos llegados tempranamente a los ríos interiores de la Patagonia Continental, (R. Casamiquela) eran consumidores de árboles y de cortezas, que fugáz y erráticamente aparecían y desaparecían con su relativamente diminuta talla y dalka al hombro, frente a la mirada de los enormes patagones.

 

 

¡Como no compararlos con los ratones patagónicos!.

 

También y de manera correlacionada, a través de ellos se identificaba el cielo y o el territorio que cada uno de estos grupos así identificados, habitaban (Anne Chapman).

La persona era el hábito, su medio y muchas veces, ese hábito y/o el medio, (como hemos señalado que se infería) era la persona.

Todo en una manera de asociar donde lo causal cedía paso a lo concomitante.

De esta manera pudo surgir un doble carácter respecto al cururú, el de cururú alimento y el de cururú navegante para referirse a los fuéguidos, por lo que en la mitología tzoneck´n, se puede interpretar que como fruto de una sesgada mirada continental y de a pié, propia del tsonek´n, se veía en los fuéguidos canoeros, a unos empequeñecidos (1,50m de altura frente a 1,90m tzoneck`n) navegantes de los ríos interiores, que simplemente llegaban hasta ellos para descortezar las hayas patagónicas, entablar los alerces y procurarse de recursos con propósitos desconocidos y no visibilizados por los tzonek`n, (fabricar las canoas o dalkas, intercambiar productos), para luego, prontamente desaparecer internándose en los boquetes montañosos y desaparecer entre las laberínticas e inter-montañosas rutas hídricas, llevándose lo que vinieron a buscar, como lo sabían hacer los ratones patagónicos.

Es probable que algunos antiguos tzoneck`n hayan establecido contacto con estos canoeros y que admirados por su destreza y disposición de estos diminutas personas, para la fabricación de embarcaciones y mantener en ellas el fuego encendido mientras navegaban, ¡plenos de admiración!, hayan salido a divulgar y transmitir sus vivencias, aunque un tanto agrandadas quizás, o envueltas en los misterios a los que tanto predispone la ambientación cordillerana y de la que supieron dar cuenta los exploradores más relevantes, (Guillermo .Cox- George .Musters).

Para el común de los tzoneck`n, los chonos canoeros, no habrían sido nada más que simples comedores de cortezas, que al igual que los cururúes (ratones patagónicos), contaban con sus propios caminos y rutas hídricas entre las montañas, para poder fugarse velozmente llevando el fuego encendido sobre el agua, con lo cual, el tsonek´n medio pudo haberse preguntado si ese fuego no era el mismísimo Xaleshem (el sol) que enamorado del cururú, deslizándose sobre las aguas, estaba entregado a engendrar las nubes que luego se elevarían con él, para aparecer inmaculadas rosando los picos montañosos.

Quizás algún tucu tucu, cururú (ratón patagónico) canoero fue quien se apiadó de Em´Al convirtióse luego en Terwerr, llevándose raudamente al niño salvado a la zona más austral.

Em´Al, ya conociendo como y donde procurarse de agua, siguió creciendo y a fuerza de piedrazos por doquier, supo experimentar e incrementar las posibilidades que brindaban las piedras cuando a tal fin, se desarrollaban las capacidades de manejo, así Em´Al, supo inventar el arma originaria de los tzoneckas, llamada bola arrojada (Salvador Canals Frau), arma que, como toda la subjetividad tehuelche, se funda en la generación de un círculo en el espacio y el movimiento de tres vueltas de bola, tras lo cual, la presa cáe de un bolazo en la cabeza.

Em´Al, aprendió a realizar señuelos para engañar y cazar a sus presas y hasta a imitar sus movimientos para mimetizarse entre ellas y desde el engaño sorprenderlas con flechas cortas y emplumadas disparadas desde los arcos cortos y recios (Salvador Canals Frau) que el mismo Em´Al inventó y enseñó a fabricar.

Los Selk´nam imitaban el salto del pingüino (Chapman) y probablemente los poyas o tsonek´n del norte patagónico, probablemente engañaban a sus presas saltando en una pierna y sostenidos sobre un solo pié, en tanto que con la otra pierna y pié, podía simular el largo cuello y cabeza de ñandú.

Em´All, por haber seguido a Xaleshem (el sol) cuando se dirigía hacia el Chaltén o Tsaltén junto con Terwer, observó que mientras los días se alargaban (primavera) las noches se acortaban una tras otras y que en el cielo se dibujaba la pata de un joven ñandú (cruz del sur) que servía de guía para no desorientarse y entonces llamó a esta estación del año, la estación del ñandú.

Xaleshem (el sol) le enseñó a Em´Al, que su sombra crece cuando su luz y calor se aleja de la parte más alta del cielo y que ese crecimiento de la sombra, Em´Al lo podía verificar simplemente observando la gran diferencia entre la sombra del amanecer con la del mediodía.

 

¡¡Verifica Em´Al!!,

Dijo Xaleshem (el sol) que en tanto al amanecer es imposible cubrir la sombra saltando en un solo pié, al mediodía, en cambio, saltando como un ñandú, en un solo pié, no solo puede divertir a los niños, sino que además ayuda al tzoneck`n a saber de su ubicación en el espacio y en el tiempo patagónicos.

Em´Al entendido como colectivo tzoneck´n, se reivindica, surge y vuelve a la vida, toda vez que se forma un círculo humano, sea en una perimetral reunión en torno a cualquier hoguera patagónica donde se cuentan y escuchan historias de tsoneck´n, o dando tres vueltas enredador del recién llegado (Musters), se lo agasaja y brinda la bienvenida, memorando con la reproducción del círculo y su relación entre el perímetro y el diámetro, no solo los días de cautiverio de Teo sino que también, el exilio de Em´Al en el Chaltèn oTsaltén.

Em Al surge y vuelve a la vida, siempre que se forma un círculo humano para parlamentar (aíx), para cazar (aonkenk), para fumar y o simplemente, para llevar a cabo una mateada.

Donde hay un fuego encendido, siempre hay un círculo y en el círculo, siempre están las tres vueltas de Teo y los días del exilio de Em´Al refiriendo a la relación que guardan con el diámetro como distancia recta entre sus bordes.

En el círculo que el expedicionario chileno Guillermo COX supo dar tres vueltas antes de pasar el boquete cordillerano que le permitiría dirigirse a Valdivia, revivió y vivo permaneció Em´Al durante la ceremonia y es Em´Al, entendido como colectivo tehuelche, el que impone solemnidad y respeto.

En los círculos patagónicos siempre hay un implícito número tres (3), vinculado a los tsoneck´n y siempre que en la mitología y literatura tehuelche hay un número tres, existe un círculo.

Los hay también entre los Selk´nam cuando en sus coreografías circulares del HAIN, hombres y mujeres se agasajan mutuamente, (Chapman)

Em´Al como descendiente de la primera migración humana llegada al continente americano desde Asia, está ya pre-configurado en el círculo y en la triple relación que la circunferencia del círculo guarda con el diámetro, conocimiento muy antiguo y citado con otros nombres en el Libro de los reyes y en las Crónicas de la BIBLIA, y aunque desaparece por momentos de la cabeza humana y parece perderse en las sombras de los tiempos, vuelve nuevamente a resurgir con el brillo propio de la sabiduría, en una recurrente dialéctica tan circular, como la suma de los tres diámetros.

Em´Al surge y vuelve a la vida, en las numerosas lagunas circulares de la Patagonia y en el inalcanzable y circular horizonte que universalmente acompaña la mirada distante del tzoneck`n.

 

visión

 

Em´Al y su sombra recta, solo cambian de sitio y de longitud, pero nunca abandonan su hogar patagónico.

Em´Al, ¡¡¡¡ten cuidado!!!

Prudentemente le recomendaba Ter-wer- las fieras son hijas de Tons y ahora que hemos descubierto como procurarnos del agua en cualquier terreno, vendrán por ti cuando menos lo esperes.

Fue así que una mañana, mientras correteaba y practicaba el arrojo de piedras sobre la ladera de un sinuoso torrente, repentinamente a su encuentro salió un enorme puma.

Em´Al, se detuvo, tomó su arma, dio tres vueltas de piedra sobre su cabeza y …  con un certero golpe supo herir al felino que mal herido, lanza un pavoroso y estremecedor grito

Pero a ese grito, del lado opuesto y oculto entre las malezas en respuesta al rugir le sigue el de otro puma no menos estremecedor.

El segundo puma no se dejaba ver y hacía en consecuencia que Em´Al, se encontrara seriamente amenazado entre dos frentes.

Uno al oriente y otro al occidente y Em´Al sin su bola ya arrojada, pudo haberse atemorizado, pero sin embargo el hombre tzoneck`n , deslizó una sonrisa y prontamente trepó una colina, descendió sobre un valle y en las orillas del caudaloso río cercano al Chaltén, (actual Río Santa Cruz), recoge de su lecho dos pedernales.

Luego, volviendo sobre el centro de la escena del drama, recoge algunos arbustos leñosos y desmenuzando unos y partiendo otros, golpea las piedras hasta encender el fuego con el que alentado por su aliento, comienza a brillar la Patagonia toda y se ahuyentaron las bestias.

fuego

Em´Al, que sabía cómo procurarse de agua, conocía el silencioso lenguaje de su sombra, contaba con el arma elemental tsonek´n y sabía ya cómo darle vida al fuego, a quien todas las bestias temían y ante el cual, retrocedían.

Pero aún no se sabía dueño de otras capacidades que se irían manifestando día tras días, conforme nuevas experiencias.

Es así que un día, Em´Al ve un cóndor posado sobre la parte más alta de un cerro y subyugado por la belleza de sus plumas, Em´Al, muy amigablemente le solicita una para adornar su cabeza y dar mayor altura a su apariencia; pero el orgulloso alado le grita…

¡¡no, eso es imposible, pues las necesito para volar y abrigarme ¡!.

Em´Al volvió a insistir con su demanda, primeramente fue con un ruego y luego con insistencia.

Frente a la persistente negativa del ave y su disposición a echarse a volar, Em´Al tomó su bola arrojable, giró tres veces sobre su cabeza y el cóndor cayó atontado al piso; carreteó como para retomar el vuelo y en el intento perdió numerosas plumas.

Em´Al, eligió una pluma pero se dio cuenta que la más bonita no se encontraba entre ellas, por lo cual se dijo a sí, que quizás con dos bolas en lugar de una, podría amarrar sus patas o su cuello e impedirle de volar.

Fue así que en otro encuentro, el ave creyendo que podía zafar con solo esquivar la piedra, se encontró que al enfrentarse a dos, la otra lo envolvió en los tendones de guanaco con que estaban atadas (katz) y cayó aprisionada al suelo con sus garras entreabiertas.

Desesperado el animal alado imploró,

¡por favor, toma la pluma que más te guste pero déjame volar!,

A lo que Em´Al respondió con serenidad y firmeza:

ahora quiero todas tus plumas y después que me quede con todas ellas, quiero que te vuelvas a la cumbre del cerro nuevamente (si puedes).

En ese momento Em´Al se dio cuenta de su fortaleza y de las bondades de su nuevo invento, la boleadora de dos bolas (chume).

Em´Al tiene la fuerza física, la inteligencia y juventud capaz de atemorizar, domesticar, dominar o eliminar a cualquier otro animal.

El puma fue vencido por su temor al fuego, el zorro lo acompaña en las correrías y recibe mansamente su parte, en tanto que el cóndor, pese a volar, no se atreve a negar sus plumas por temor a ser eliminado por Em´Al.

 

toldo

Pero tal como se lo advirtió oportunamente su abuela terwerr, Nóshtex (padre de Em´Al), volvió a aparecer diciéndole con autoritaria soberbia.

¡yo soy tu padre!,

Ante lo cual Em´Al lo acepta y decide llevarlo a conocer la tierra que con la ayuda y consejos de Terwer.

Em´Al le enseña las armas inventadas, sus enmangues tallados como para manejar las piedras, las pieles que supo extraer y curtir, los caparazones de armadillo que utilizaba para recoger agua y los paravientos que oponía a Xóchem, (viento) para guarecerse y mantener la llama del fuego encendida.

Pero Nóshtex lejos de cesar en sus intentos de eliminarlo, se vuelve amenazante como para hacerse de todo el poder.

Entonces Em´Al, al ver malogradas sus buenas intenciones y comprender la naturaleza irrecuperable de su padre, decide revelarse e hiere la tierra (guer) con un pié (kel), clavando profundamente su talón (tee) en el suelo que él supo transformar y aprender a querer.

Em´Al, se subleva y da muerte a Nóshtex su malvado progenitor. ..-

 

 

Surgimiento de los Selk`nam

 

Muerto Nóshtex y consolidado Em´Al, comienza un nuevo ciclo tzoneck`n, en el que aparece Sintalk´n, guerrero poderoso y sagáz que viene a enfrentarse con Em´Al.

La sangre tzonck`n, riega las pampas patagónicas y enfurece a las fieras.

Xaleshem (el sol) por momentos, queda opacado y parece oscurecer el día.

La corteza terrestre palpita y el Xóchem, (viento) ruge furioso.

El poder de Em´Al se debilita y su carácter representativo del hombre tzonck`n queda cuestionado.

La boca de Em´Al que tantas cosas bellas produjo, ahora blasfema y en su corazón se encienden las más bajas pasiones.

¡¡¡Sintalk´n, Sintalk´n… ¡!!

Resuena desde la costa de Arrok (Mar) al pié del Chaltén o tsalténk y finalmente el guerrero es vencido y aprisionado por Em´Al que consecuentemente vuelve a recuperar su omnipotencia y representatividad entre los tsonk´n.

Em´Al, que mucho supo aprender huyendo junto a Terwer, sabía que Keenyenkon, (la luna) se mostraba bajo siete rostros diferentes y que Xaleshem (el sol), producía una sombra medible, pero también sabía que ambos, Xaleshem (el sol) y Keenyenkon, (la luna), constituían un armonioso conjunto familiar con dos descendientes.

Fue entonces cuando Em´Al se enamoró de Wun o Teluj, que era el lucero del amanecer (fase inicial y más brillante del planeta Venus), hija del matrimonio formado por Xaleshem y Keenyenkon.

Este enamoramiento refleja una mirada gnomónica sin predominio de Keenyenkon, (la luna), sobre Xaleshem (el sol) ni tampoco del Sol, en todo caso pudo tratarse de cierta consideración sinódica con Venus.

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Para el tzoneck`n originario, la luna y el sol tenían la misma jerarquía al momento de contabilizar los días o referir algún acontecimiento, pero luego de este enfrentamiento de Em´Al con Sintalk´n, Xaleshem (el sol) paso a subordinarse y Keenyenkon, (la luna) pasó a ser referente en la cosmogonía de quienes siguieron a Em´Al.

Al analizar gnomónicamente esta mirada tzoneck`n, que hace centro en la luna, pareciera reflejarse también en la cosmogonía mocovíe, (los mocovíes son patagónidos que llegaron tardíamente a la región chaqueña) en tanto que, el predominio de Xaleshem (el sol), en correspondencia con Sintalk´n, curiosa y muy claramente se refleja en la cosmogonía Selk´nam y en ambos casos, prevalece la estructura originaria donde el círculo o el número tres a la manera de triplicación de lo que podría ser un diámetro, aparece para cazar, para las ceremonias, para la representación cosmogónica e incluso, aunque no se lo mencione, es el factor gnomónico que prevalece en esa región patagónica, entendido como la triplicación de la longitud de la altura propia en los mediodías de los equinoccios; también aparecen el eje del mundo Este-Oeste u axis-mundi patagónnico, las siete formas diferentes de la luna y además, el papel del concepto de cielo, el cual en ambos casos es muy significativo (Chapman, Cox, Musters).

hain

Se dice que como consecuencia de esta cruenta lucha entre los antiguos tzoneck´n, en la que se debatieron cosmovisiones diferentes, Arrok (Mar), no permaneció neutral y por el contrario, para evidenciar su postura, toda vez que Keenyenkon, (la luna) se ausenta, Arrok (Mar) eleva sus aguas (marea alta) intentando anegar las tierras de Em´Al.

Esta sangrienta lucha intestina entre patagónidos tzoneck´n, pudo dar origen a varias migraciones importantes, subdivididas en tiempos diferentes hacia el norte primero, y luego hacia el sur.

Los que migraron rumbo al norte pudieron haberse ordenado en tres oleadas temporalmente distintas, siendo la más antigua, aquella que habría llegado a la región chaqueña y con el tiempo constituirse en el grupo de comunidades que los guaraníes llamaban guaykurú, luego una segunda que al llegar a la pampa húmeda pudo mestizarse y reforzar su carácter láguidolicoide para convertirse en los conocidos pampas, y finalmente, la más reciente en rumbear hacia el norte, pudo establecerse en la meseta chubutense donde surgirán los pollas

La que migró al sur, en su primera oleada habría sido aquella que surgida tras posibles cruzamientos con los alacalufes canoeros, pudieron dar origen a los Haush y la más reciente, importante y numerosa, surgida quizás, luego de finalizar la lucha intestina entre tzoneck´n, es la de los Selk´nam, mal llamados Onas.  Y decimos mal llamados Onas pues ellos no se llamaban a sí mismos de esa manera y en cambio sí, hubo un cacique conocido por el nombre Onos, que es citado por Antonio Viedma al referirse a las 24 horas entre el día 30 y 31 de Diciembre del año 1780, y diciendo que Ono moraba cerca del río Santa Cruz, fue amigo del cacique Julián y al parecer, por su renombre en el sur y trascendencia de fama, pudo haber operado como generalizador del apelativo y generador del parónimo Ona.

A partir de esta reducción de la realidad, para cualquier español, todos los tsonek´n que moraban al sur de los 50º de latitud, pudieron entenderse como parte del cacicazgo del tal Ona y ser ona en consecuencia.

Y hablando de generalizaciones y parónimos, es interesante observar la similitud del nombre Sintalk´n con el de Selk´nam, los cuales al provenir por la vía de transmisión oral, podrían ser o remitir ambos a una misma persona, la cual por su condición de líder, consecuentemente y al igual que lo sucedido con Em Al, el nombre del líder habría de ser el gentilicio de la comunidad. Recordemos que los selk`nam, del mismo modo que lo supo hacer Sintalk´n, en la lucha interna entre cosmovisiones diferentes del pueblo tzonek`n, reivindicaba el predominio del sol frente a la luna.

También debemos señalar que en tanto para los tzoneck`n, Kóoch (el cielo) es el hacedor, para los Selk´nam, es Shoón (cielo) y en ambos casos el concepto de cielo, aunque con nombres transformados, supo funcionar como principio organizador de la cosmología y tuvo una destacada significación social y ceremonial (Chapman). Algo similiar ocurre con el círculo que en las dos culturas es estructurador de su cosmovisión.

 

 

Cabe preguntarse entonces:

 

¿Habrá sido Sintalk´n la personificación de todos los selk´nam?,

¿Habrá sido Sintalk´n el EM´AL y hombre colectivo selk´nam?,

Sintalk´n pudo ser entonces algo así como el colectivo disgregado, la diáspora  que migró al sur luego del enfrentamiento y que terminó siendo Selk`nam.

Recordemos que, conforme al “intento de grafemario con el que acompañamos este trabajo, hemos presentado a Em´Al como “el” o “ese” (EM) refiriendo al “colectivo hombre” (AL), entre los tzoneck`n, y dado que Kóoch (el cielo) tzonek`n, pudo transformarse en Shoón (cielo) selk´nam, la separación violenta entre los tzoneck`n, que produjo el martirio del guerrero Sintalk´n por su enfrentamiento con Em´Al en momentos en que el poder de Em´Al, había sido cuestionado y debilitado (como señalamos más arriba) pudo también hacer que los seguidores de Sintalk´n, transifirieran las capacidades y virtudes de Em´Al a este otro guerrero martirizado, y de hecho, Sintalk´n heredara todo el pasado virtuoso que habitaba en la subjetividad del hombre patagónico,

De esta manera Sintalk´n o Selk´nam, pudo pasar a ser el nombre del nuevo colectivo de hombre desarrollado por esta novel comunidad.

Por el otro lado, entre los seguidores de Em´Al, rivales de Sintalk´n, este gentilicio pudo convertirse en sinónimo del mal, del y de lo no deseado.

Si efectivamente esto pudo ser así,  por tratarse de un mártir y no de un líder presente de carne y hueso, Sintalk´n o Selk´nam, tendría una genealogía traumática, con lo cual sería un colectivo más abstracto que Em´Al y como consecuencia, la abstracción, no pudo cumplir con las funciones propias de un líder, pudo entonces ser el Sol y los fenómenos solares, el conjunto activo que, ante la falta del líder concreto, habría hegemonizado la subjetividad selk`nam .

Entonces Xaleshem (el sol), pudo pasar a ser- Krren (el sol) entre los Selk´nam y cumplir con el rol de líder que dejara vacante tanto Em´Al por rival, como del guerreo Sintalk´n por haber fallecido.

Tengamos en cuenta que en el mito del HAIN femenino, un día Xaleshem paso cerca de la choza del HAIN cargando un guanaco recién cazado y sin pretenderlo se percató de que los espíritus no eran tales sino mujeres disfrazadas y fue ese el detonante mítico que motivó a los varones a revelarse y a hacerse dueños de los haruwens (divisiones territoriales).

Xaleshem se habría percatado del engaño. Los espíritus serían las variantes de la luna y no del Sol.

Ni Em Al ni Sintalk´n podían liderar concretamente aquellos tiempos de su presentes ni tampoco los venideros, pero si podía hacerlo Krren- (el sol), y de ese predominio solar por sobre la armoniosa relación entre Xaleshem (el sol) y Keenyenkon, (la luna), dan prueba las ceremonias del HAIN histórico (Chapman) y lo evidenciaría el arqueológico hallado sobre el río Ewan (Laura Caruso).

 

01

 

En cuanto a la visión que desde el interior de la choza se tenía del cosmos, se puede afirmar que era básicamente de forma circular y que por tratarse de las culturas patagónicas, comunidades muy alejadas de la línea ecuatorial, esa circularidad se veía potenciada para configurarse en ocho partes aproximadamente iguales basándose simplemente en la ubicación de los 7 postes constitutivos de la choza conforme los alineamiento de los equinoccios y los solsticios.

Los hallazgos arqueológicos dan cuenta de por lo menos dos chozas que pudieron haber sido levantadas con fines ceremoniales a orillas del Río Ewan, dentro de la actual localidad homónima, donde una de ellas, según la datación dendrocronológica, indicaría que sus troncos habrían sido cortados en tiempos históricos, durante la primavera del año 1905,

Los troncos son enteros, rectos, provisto de terminaciones en horqueta, con un largo mayor a 4 metros y menor o igual a 5,63m y de 0,08 a 0,21m de diámetro más o menos.

Las medidas de la choza son de aproximadamente 6m de diámetro en la base, 3,17m de altura interna y todos los restos pertenecen a la especie Nothofagus antártica o ñire mapuche.

Tambien se hallaron grandes troncos de ñire para la alimentación del fuego -Laura Caruso Fermé – María E. Mansur – Raquel Piqué –

 

 

 

Advrtencia:

 

Lo relatado hasta aquí, no pretende ser más que lo que es; una simple y libre interpretación del mito de la Creación Tehuelche, llevada a cabo desde la mirada gnomónica.

Esta mirada tiene por base teórica, aquella que surge del estudio de la orientación espacial de los monumentos, menhires, estelas y templos en cada uno de los sitios arqueológicos más relevantes, como así también de algunos de sus mitos.

En tal sentido, puede observarse que la propia choza ceremonial Hain, como la mayoría de su tipo, también se solía orientar en rrelación al Sol, los equinoccios y los solsticios.

En cuanto al aspecto documental, las fuentes son oportunamente citadas en cada uno de los párrafos que lo ameritan.

Respecto de las metáforas y simbologías, ellas se abordan teniendo en cuenta el origen étnico huárpido/fuéguido del patagónico tzonek`n (Salvador Canal Frau- R. Casamiquela), y por tal motivo es que se interpreta que es en una canoa o bote chono donde Em Al emigra para poner a salvo su vida.

Es probable que alguien con mayor información y dedicación, pueda aportar datos y nuevas miradas para mejorar esta interpretación, la que por cierto, no pretende ser única ni excluyente de otras tan válidas como esta.

 

Rubén CALVINO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía mínima

 

LOS TEHUELCHES

Irma BERNAL-Mario SANCHEZ PROAÑO

VIAJE A LA PATAGONIA AUSTRAL

Ramón LISTA

 

 

VIAJE A LAS REJIONES SEPTENTRIONALES DE LA PATAGONIA

  1. COX

 

ARGENTINA INDÍGENA

Andrés BONATI-Javier VALDEZ

 

LOS JESUITAS EN LA PATAGONIA

Jesuita Miguel de OLIVARES

 

 

LOS SELK´NAM

Anne CHAPMAN

TRES AÑOS ENTRE LOS PATAGONES

Auguste GUINNARD

 

DIARIOS DE NAVEGACIÓN

Antonio VIEDMA

 

VIDA ENTRE PATAGONES

George C. MUSTERS

 

LA PATAGONIA PIENSA

Juán BENIGAR

 

PREHISTORIA DE AMÉRICA

Salvador CANALS FRAU

 

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Juán SAMAJA

 

VIDA ENTRE LOS PATAGONES

George MUSTERS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

 

EL USO DE RECURSOS VEGETALES ENTRE CAZADORES RECOLEC- TORES DE LA ZONA CENTRAL DE TIERRA DEL FUEGO

 

Laura Caruso, María E. Mansur & Raquel Piqué

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S001167932008000200002&script=sci_arttext#1

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Economía y sistemas de asentamiento aborigen en la cuenca del río Limay

–Mabel M. Fernández

 

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-37512006000100003

 

——————–

 

LA FRUSTRADA MISIÓN ESTRATÉGICA DE NAHUELHUAPI, UN PUNTO EN LA INMENSIDAD DE LA PATAGONIA

 

  1. XIMENA URBINA

http://www.scielo.cl/pdf/magallania/v36n1/art01.pdf

———————-

 

UN MITO TEHUELCHE: KOOCH, EL CREADOR DE LA PATAGONIA

 

http://www.alconet.com.ar/varios/mitologia/patagonia/koock.html

–Arnoldo Canclini compilador.

———————

 

María la grande o reina de los tehuelches

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_la_Grande

——————–

 

 

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