El epew mapuche visto desde la mirada gnmónica

 

 

Rubén CALVINO

 

 

Introducción 

0Cuando abordamos la cuestión calendárica del Pueblo Mapuche, no debemos perder de vista que su cultura no se circunscribe a un localismo ni etnia determinadas y que por el contrario, algunas de sus expresiones mas significativas, como ser el mapuzungun o el Rewe Pürra-Pürrawe, no solo se han extendido sino que además, en su adaptación a cada uno de los nuevos escenarios, se han transformando progresivamente hasta cobrar las formas ulteriores en las que todos los componentes étnicos incorporados mediante las diversas formas de crecimiento demográfico, se han sentido sus dueños por igual.

En este sentido, los matrimonios entre mapuches y tsonek´n, fueron sin duda alguna uno de los mecanismos de consolidación cultural que mas han contribuido con este proceso de unificación en el que, de un calendario originario basado en el año sinódico del planeta Venus y marcado en un Rewe Pürra-Pürrawe de nueve escalones con 17 lunaciones, se habría pasado a otro solsticial de 13 lunaciones.

Debemos señalar que el Rewe Pürra-Pürrawe originario, como posteriormente lo hizo el de siete escalones para con las necesidades planteadas por la adaptación al seminomadismo exigido por las pampas patagónicas orientales, tuvo que corresponderse necesariamente con las exigencias organizativas y cosmológicas de un pueblo que, por orientar su vida social y productiva conforme a las señales periódicas del ciclo sinódico venusiano, se organizaba en base a nueve Lof, nueve Wall-Mapu y finalmente en un AILLA REWE de 81 LOF.

Todo era en base a la cantidad nueve. En estas circunstancias, cada Lof estampaba su firma en el madero central hasta llegar a los nueve Lof y es así que el Rewe Pürra-Pürrawe se tallaba de nueve escalones.

Dicho esto, debemos asumir que el rewe de siete escalones, habría sido un producto ulterior de la cultura nor-patagónica que pudo darse originariamente, entre los tempranos mapuches, llegados a las orillas del Nahuel Huapi con anterioridad a la llegada de los europeos y fundamentalmente como resultado del contacto con los chonos que frecuentaron los ríos interiores con sus dalkas,  los poyas (tsonek´n) comarcanos citados por Nicolás Mascardi y canoeros en general, los poyas (tsonek´n) nómades del lado sur, tsonek´n septentrionales o Gününa-kena.

En este sentido, el Lago Nahuel Huapi supo reunir en torno suyo a poblaciones de origen diverso que dieron lugar a reformas, adaptaciones y nuevos instrumentos que como productos de la hibridación étnica y cultural dominante, habrían eclipsado con su esplendor y adaptabilidad a las necesidades inmediatas, a todo lo anterior, quedado oculto en consecuencia, el rewe de nueve escalones, el calendario de 17 lunas llenas contadas a partir de la aparición en el cielo de la fase mas brillante de Venus y también, el posible reemplazo del chemamull por el rewe junto al traspaso del rewe a manos de el/la machi.

 

 

 

El epew mapuche

Relato originario del pueblo Mapuche

 

<<La edad del día, es decir la antigüedad que en intervalos de tiempo diario tiene el día y que entre nosotros, habitualmente medimos en horas, para el antiguo araucano se determinaba por las posiciones del sol en su recorrido aparente sobre el arco diurno, en tanto que la edad de la noche, por las posiciones de la luna y de las estrellas>> 

-Juán Benigar –

Esto nos plantea la posibilidad de que también, mediante la sombra de sus propios cuerpos y/o en su defecto, la de cualquier objeto fijo, pudieran contar con un recurso para orientarse seguir el rastro del Sol y la Luna en el suelo, y efectivamente en este sentido Juán Benigar testimonia que los mapuches (que él llamaba araucanos), solían servirse de la sombra proyectada por cualquier objeto fijo con el que estaban familiarizados de antemano, para entendérselas con las sombras y conforme a la posición, longitud o dirección, saber respecto del día.

 

rewe

Rewe o  Pürra-Pürrawe

Además, cuando ellos no contaban con ese elemento fijo, recurrían a su propia sombra corporal, con lo cual no podemos dejar de relacionar todo esto con las experiencias de otros pueblos originarios y destacar que fue mediante la sombra proyectada sobre el suelo por iluminación de los astros mas notorioscomo la Luna y el Sol, que el hombre comenzó a conocer los inalcanzables cielos y graficar en el suelo que pisaba, el recorrido aparente de los astros.

Es por ello que tomando los fundamentos anatómicos expresado por el Dr Villalobos Villagra en sus “trece cielos nahuas” y los gnomónicos que oportunamente dieron sustento a la monografía “Cielo 13 y gnomónica” , decimos que:

Ese conocimiento de los cielos a través de las sombras, entre los mapuches originarios, pareciera ponerse en evidencia en parte, aunque no totalmente, pues los protagonistas del epew, a saber Txeg-Txeg y Kay-Kay, provienen del pillán Antú (Sol) y el pillán Peri, y si bien se puede entender la metáfora de la serpiente Txeg-Txeg a partir de las sombras solares, no ocurre lo mismo con Kay-Kay como descendiente del pillán Peri y no de un astro luminoso.

Es por ello que entendiendo a dicho epew, como el originario relato oral, metafórico y cuasi fabulado, entre las dos placas teutónicas del pacífico sur que fueron DEJADAS AHÍ (EL)– (Ñanculef Huaiquinao ) – y luego movidas desde los cielos y a su antojo, por los hijos de los pillanes (ancestros) de las montañas y el mar, decimos que de su lucha, surgieron los archipiélagos, las tierras y las montañas de la actual geografía, pensando que el Sol, impulsor de Txeg-Txeg y decidido luchador en favor de la elevación de las tierras, fue registrado por los antiguos mapuches a través de la serpenteante sombra de alguno y o de todos los postes plantados en torno a cada uno de los chemamull, e incluso por las sombras de los propios maderos antropomorfos (Che-mamull), los cuales pudieron también, cumplir con las funciones gnomónicas que en aquellos primeros gillatunes, posiblemente tuvieron por objeto el trazo del eje Este-Oeste u axis mundi ( eje del mundo), en los momentos del año trópico en que el sol, interceptaba el plano de la eclíptica equinoccial.

Es una posibilidad interpretativa que queda habilitada por la vinculación de las fuerzas en pugna con los astros que producen sombras visibles y fácilmente registrables, en este caso concreto, por ser el sol la fuerza que da origen y a la cual se vincula la serpiente terrestre Txeg-Txeg.

El gillatún, pudo ser originariamente desarrollado para el trazo del axis mundi en los días de equinoccio y los txipantu, para trazar la oblicua recta del solsticio de invierno y dar comienzo al año mapuche.

Esta posibilidad de interpretar gnomónicamente el epew, parece robustecerse cuendo verificamos que entre los mapuches orientales, al presentar a Txeg Txeg y Kay Kay, lo hace como hermanos y ambos hijos de la luna (Kuyen) y el sol (Antú). Es decir que claramente son efecto directo de los astros mas luminosos, la Luna y el Sol.

Cabe observar que el calendario mapuche de trece lunaciones, parece armonizar  la relación de la Luna con  los solsticios y que posiblemente, esta armonización haya sido el resultado del desplazamiento que el pueblo mapuche experimentó hacia el oriente cordillerano, lo cual a su vez, de alguna manera se expresaría hierocéntricamente en el rewe de siete escalones.

 

calendario mapuche 1

 

En este caso, ambas sombras muy visibles, arrastrándose sobre el suelo como serpientes en lucha, habrían podido quedar expuestas ante la razón de los hombres mapuches, para ser correlacionadas con los efectos teutónicos que ellos sorprendidos observaban y padecían sobre el sur del continente americano, y de ese modo poder entender e inferir analogías metafóricas y oralmente transmitidas.

¿ Será quizás que el pillán Peri originario, también tuvo que ver con la luna y no siempre se lo explicita?.

¿Acaso cuando Benigar dice que mediante las posiciones de la luna, los mapuches por él llamados araucanos, sabían de la edad de la noche, está rescatando este saber milenario desde los primerísimos ceremoniales del gillatún?

De ser así Txeg Txeg hijo del pillán Antú (sol) se enfrenta con Kay Kay, hija de la ancestral (pillán) fuerza (Newen) llamada pillán Peri, bajo el dominio de Kuyen (la luna), y ambos adversarios, uno actuando sobre las tierras y montañas, el sol, a través del pillán Antú, el otro, la luna (Kuyén), actuando como se sabe, sobre las aguas del mar.

Así, metafóricamente representados a ras de la tierra por sendas expresiones de serpenteantes sombras en el suelo, los mapuches pudieron ver representadas simbólicamente en el plano (suelo) e interpretar analógicamente, las ocultas fuerzas de la naturaleza (Newen) e inferir de ello un mundo cíclico y correlacionado que, en el caso de las placas teutónicas, se repetiría cada 16.000años. (Ñanculef Huaiquinao) .

Rubén CALVINO

 

 

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