Estudio gnomónico de la hipérbola

Autor: Rubén CALVINO

 

 

La hipérbola gnomónica

 

0Los antiguos griegos se dieron cuenta de que si tomaban un cono circular recto y lo seccionaban mediante cortes realizados en diferentes ángulos, además del círculo, se formaban  otras curvas a las que simplemente llamaban “de sección cónica”.

Fué entonces que Apolonio de Pergamo (262/190) las diferenció y llamó Hipérbola, Parábola y Elipse, teniendo en cuenta la relación existente entre el ángulo de conicidad (α) y el ángulo de inclinación del plano respecto del eje del cono  (β).

β < α : Hipérbola
β = α : Parábola
β > α : Elipse
β = 90º: Circunferencia

 

Como curva, la hipérbola es una de las cónicas conformada por una sucesión de puntos coplanares

cónicas y ángulos

Como lugar geométrico, la hipérbola es la relación constante 2a que se verifica en la diferencia que resulta de comparar los radios vectores y/o las distancias de un punto de la curva, respecto a dos puntos cualquiera del plano tomados como focos F1 y F2.

Como recurso gnomónico, la hipérbola es la curva cónica de sombra determinada por el factor gnomónico (fg) entendido como diferencia absoluta y constante propia del sitio, verificada en la diferencia entre los radios vectores de un punto M de la curva, respecto a otros dos puntos cualesquiera del plano F1 y F2, tomados como focos.

MF1 -MF2 = 2a = fg

Luego, siendo el factor gnomónico la diferencia algebraica de las sombras específicas del mediodía de los solsticios extremos, es también la diferencia algebraica entre la sombra específica mínima (mediodía) que se registra durante el día del solsticio de invierno, menos la sombra específica mínima (mediodía)  que se registra durante el día del solsticio de verano.

MF1= (tg Lº+23,44º)

MF2= (tg Lº-23,44º)

Por lo que 

2a = fg = (tg Lº+23,44º) – (tg Lº-23,44º) = factor gnomónico

fg = (sombra específica solsticio de inv.) – (sombra específica solsticio de ver.)

De donde conceptualizando en términos gnomónicos:

(umbra verano) = (umbra invierno) – fg

(umbra invierno) = (umbra verano) + fg

Es decir que en términos gnomónicos, la hipérbola es la graficación en el plano, de una curva de sombra determinada por el factor gnomónico del sitio estudiado.

Pero por otro lado también, al hablar de diferencia de sombras específicas, sin decirlo, estamos incluyendo la altura gnomónica como unidad de medición, de manera que implícitamente al hablar de sombras específicas, hablamos también de la diferencia algebraica de las tangentes de los distintos ángulos de incidencia solar, multiplicadas cada una de ellas por la altura del gnomón h, y luego todo ello dividido por esta misma altura del gnomón h.

De manera tal que, si desde el ocultamiento específico, hacemos explícita la altura en la expresión del factor gnomónico, tenemos que:

fórmulafórmula 1

Aplicando la propiedad asociativa:

fórmula 7

Conceptualizando la expresión:

formula 4

Esta expresión nos habilita a utilizar un gnomón de altura variable al infinito, con el cual proyectar distintas sombras que, tomadas arbitrariamente como uno de los radios vectores, permite sumar o en su defecto restar el valor del factor gnomónico y de ese modo determinar el otro radio vector.

De esta manera la variabiliidad al infinito de altura del gnomón, dará como resultado que la curva tienda a contener infinitos puntos y que en esa tendencia hacia el infinito teóricamente se tocaría con la asíntota; y todo ello sin variar el factor gnomónico.

Lo que hemos hecho entonces, fue admitir que para  la variabilidad de alturas al infinito del gnomón,  existirán infinitos puntos de la curva e infinitos  pares de radios vectores de sombras que se corresponderán al infinito.

Pero resulta que variar la altura del gnomón al infinito para producir radios vectores de sombras variables, no es el único recurso posible, ya que gnomónicamente, esta posibilidad supone mantener una fuente lumínica solar fija, con lo cual, valiéndonos de la relatividad del movimiento,  podemos imaginar que, en lugar de un gnomón de altura variable, tengamos un Sol moviéndose en el arco diurno, como a sí también, tal cual ocurre en realidad, que el gnomón mantenga una altura fija y el Sol no se mueva y solo en cambio, se desplace copernicanamente la tierra.

Matemáticamente, nada cambia optando por uno u otro recurso gnomónico aunque sí, hay que estar atento al momento de interpretar los resultados gnomónicos; no obstante y a los efectos de generalizar esas ideas, presentamos un cuadro conteniendo las longitures relativas de los radios vectores de sombra junto a los valores de factor gnomónico más frecuentes, a los efectos de facilitar la construcción de las hipérbolas de sombrs.

 

Elementos de la hipérbola

x e y: ejes cartesianos

x:  eje de abscisas o real de la meridiana del lugar

Fy F2: focos

y:  eje de ordenadas o imaginario girado 90º respecto del eje de abscisas y en coincidencia con la dirección de los paralelos geográficos.

O:  cs el centro cartesiano definido por la intersección de ambos ejes cartesianos.

C:  asíntotas

D1:  directriz  solsticial de verano

D2 directriz solsticial de inviernr

e:  excentricidad  (e>1) = P Q/ PF

2a: distancia entre directrices solsticiales y factor gnomónico

c: semi-factor gnomónico

2b: distancia imaginaria

b: semi-distancia imaginaria

2c: distancia entre los focos F1 y F2,

c:  distancia entre cualquiera de los focos y el centro cartesiano O. 

 

 

Ejemplo de hipérbola de sombras

 

19,54º

 

 

Determinación de las asíntotas

tg alfa= (b/a) . x

Si tomamos la ecuación de la asíntota, vemos que parte del semieje imaginario b relacionado con el semieje real  a,  para desde ahí, averiguar la tangente de las asíntotas. Y esto es insuficiente para nosotros ya que no contamos con el dato b en los términos gnomónicos y tampoco se lo puede tomar arbitrariamente.

Por tal motivo, ensayamos otro camino para ir directamente en busca del ángulo en base a la declinación solar máxima y la Latitud.

Ejemplo de un sitio ubicado a 40º de Latitud:

TG 40

Si se observa dinámicamente el dibujo, se podrá apreciar que al girar en un ángulo de Latitud, cualquiera, por ejemplo 40º en el sentido de las agujas del reloj, el segmento OA, que representa al seno del ángulo de 23,44º o punto extremo de la declinación por un lado alcanza los  63,44º y por otro, el segmento OA, proyectado sobre el plano estereográfico adquiere la forma de OA`con una longitud claramente mayor  y dado que el ángulo que separa a ambos segmentos, el OA y su proyección OA`,  es precisamente el de la Latitud de 40º, tenemos que OA`será igual a OA/cos40º, y que este segmento OA`es a su vez el coseno del ángulo O  A` B, de lo cual surge que el Arco Coseno de esta relación será el correspondiente al ángulo  O A`B que es el ángulo que determina el punto sobre la circunferencia por donde deberán interceptarse la directriz solsticial y la asíntota.

Concluimos entonces que el ángulo alfa por donde deberá pasar la asíntota  es:

ángulo

 

 

Módulo Solar y asíntotas

El Módulo Solar (MS) es simplemente un indicador reflejo que se ubica en el eje imaginario B, B1 de la función hiperbólica de sombras, en tanto que el factor gnomónico (fg) lo es de las sombras, pero en el eje real A A1 de la hipérbola; ambos indicadores gnomónicos se conjugan para construir las hipérbolas de sombras.

La manera antigua de calcular el Módulo Solar del lugar, se basaba en dividir la altura gnomónica “h” por la longitud de la hipotenusa del triángulo gnomónico “r” (rayo solar) en el mediodía de equinoccio.

La forma analítica y actual de calcularlo, se basa en reinterpretar la relación de la altura gnomónica y la hipotenusa del triángulo gnomónico como coseno del ángulo de incidencia solar, y a este coseno se lo multiplica por diez, por lo que decimos que el MS es diez veces el valor del coseno del ángulo de la incidencia o de proyección solar del sitio hallado trigonométricamente.

Siendo 3,9779 = seno 23,44ºx 10, la relación (4/MS), no es otra cosa que una aproximación empírica basada igualdad práctica de 3,9779= 4, lo que por otro lado también, se aproxima a las veces que un ángulo cercano a la declinación solar entra en el cuadrante de 90º, 23,44º x 4= 93,76º (esta relación sirve para fines prácticos)

El Módulo Solar no es una magnitud física y al igual que el factor gnomónico, se comporta como un indicador de la proximidad que un sitio cualquiera guarda, respecto del eje del Ecuador. En el caso del factor gnomónico esa proximidad la indica mediante un valor que refleja la longitud de sombras, en tanto que el Módulo Solar lo hace reflejando la luminosidad solar.Como se ve, son indicadores opuestos.

Ambos términos son muy útiles al momento de construir la hipérbola de sombras, el factor gnomónico lo hace en el eje real como 2a, y el Módulo Solar como un simple indicador en el eje imaginario.

Aclarado esto, digamos que, siendo el MS igual a diez veces el valor del coseno y siendo el ángulo el correspondiente al Arco Coseno de la relación entre el seno del ángulo de 23,44º dividido el coseno de la Latitud del sitio, es el ángulo igual al Arco Coseno de diez veces el seno de 23,44º sobre el Módulo Solar respectivo. En símbolos:

ángulo

MS

 

Resumiendo entonces, vemos que conociendo el factor gnomónico tenemos determinada la relación entre los radios vectores de la hipérbola y si además de esto contamos con el valor del Módulo Solar, muy fácilmente se puede hallar el ángulo de las asíntotas.

Si bién el dato del MS (el cual repetimos que no es magnitud física) no es imprescindible, aunque no obstante, resulta ser un práctico factor de forma y muy buen indicador reflejo de la luminosidad solar del sitio.

Finalmente digamos que el MS varía de un valor de 4 en las proximidades de los círculos polares a 10 en el Ecuador y atendiendo a su variabilidad, se pueden graficar las asíntotas como indicadoras de la forma más general de las hipérbolas en el planeta.

 

 

Conjeturas

Aunque no hay fuentes claras al respecto, podemos sospechar que  el concepto de Módulo Solar (MS) pudo haberse originado en la Región Sumeria, debido a los avanzados conocimientos gnomónicos y de triángulos gnomónicos que han quedado evidenciados en la tabla de Plimpton 322 y que fuera motivo de estudio de varios investigadores , entre los que destacamos al Dr Raúl Perez Enriquez.

Los sumerios, pese a no haber hablado de “coseno del ángulo de la Latitud”, por cuanto estos términos y recursos trigonométricos no existían por entonces, sí en cambio manejaron las relaciones congruentes entre cada uno de los lados y la hipotenusa del triángulo gnomónico, de manera que tranquilamente pudieron dividir la altura del gnomón h por la longitud del rayo de proyección solar  r  que configura la hipotenusa del triángulo gnomónico y así,  al ser el propio gnomón el lado adyacente del ángulo de incidencia solar, la relación de este lado con la hipotenusa, no era otra cosa que lo que hoy llamamos coseno del ángulo de incidencia solar y que multiplicado por 10 nos da el Módulo Solar del lugar.

ms 10

Por tal razón y despojado del misterio y la ritualidad con que algunos lo envuelven y otros creen verlo envuelto, hemos rescatado este antiguo concepto, el cual, por otro lado y al igual que el factor gnomónico, son indicadores relativos de carácter universal que indudablemente resultan útiles a los efectos del cálculo gnomónico en general y en el caso particular del MS, del ángulo de las asíntotas.

Además, la sacralización (entendida como proceso epistemológico de ahistorización) que muchas veces dificulta el abordaje racional de este y otros temas semejantes, se desvanece totalmente cuando tratando de reconstruir su eclipsada historia, nos damos cuenta de que la pertenencia de este concepto a las llamadas “geometrías sagradas” y su carácter de “armonizador con el medio”, no es otra cosa que una manera que los hombres pretéritos tenían, para destacar el hallazgo de algún sitio donde la experimentación gnomónica les era factible dentro de los términos de la conmensurabilidad numérica con que ellos operaban.

No es casual que donde gnomónicamente se pudo originar algún calendario y prosperó un tipo de cultura, el valor del factor gnomónico se verifique unitario y/o entero. Lo mismo ocurre con el valor del MS.

Es que en el pasado, con el propósito de que los cálculos se pudieran realizar sin dificultades aritméticas, se buscaban lugares habitables en Latitudes sobre las que sus sombras, en los mediodías solsticiales y/o equinocciales medidas y relacionadas con la altura del gnomón o entre sí, siempre arrojara valores enteros  y conmensurables, de manera que cuando esto se hallaba en algún lugar que se veía habitable, obviamente que jubilosos iban a sentenciar que ese lugar estaba en “armonía”; pues la vida era posible en correspondencia con las sombras y los números arrojados.

Lugares donde además e ser habitable, se encontraban con que la Sombra equinoccial, el factor gnomónico y/o el Módulo Solar arrojaban valores  enteros, aparecían por lo menos como prometedores para la supervivencia y en tal contexto, me pregunto:

¡Como no entender que nuestros ancestros lo consideraran sagrado!

¡Como no entender que se sintieran en armonía si el sitio lo estaba con sus propósitos!

 

 

Orcadas de Escosia

Stonehenge escosés

Seq= 1,66

fg= 7

MS= 5,15

 

Stonehenge

Seq=1,235

fg= 3,00

MS= 6,3

 

Madrid

Seq = 0,86

fg= 1,73

MS= 7,6

 

Buenos Aires

Seq= 0.7

fg= 1,42

MS= 8,2

 

Norpatagonia

Calendario lunisolar Mapuche

Seq= 0,9545

fg= 2

MS=7,234

 

Patagonia media

Rewe mapuche

Seq= 1

fg= 2,136

MS= 0,7

 

Región Olmeca 

Seq= 0,355

fg =1,00

MS 0,94

 

 

 

Deteminación cuadrangular

La cuadrangularidad buscada,  surge de los cortes que las asíntotas producen sobre sendas directrices solsticiales extremas.

cuadrante

 

Determinación de los focos F1 y F2

En base al cuadrilátero, con el compás se determinan los focos F1 y F2

FOCOS

 

 

Construcción de la curva con regla y compás

Una vez determinadas tanto las asíntotas S1 y S2, como los focos F1 y F2, y entendiendo que la hipérbola es una curva cónica plana, en la que el valor de la diferencia absoluta de sus radios vectores respecto de los focos F1 y F2, es siempre igual a la constante positiva 2a, munidos de una regla y un compás, podemos comenzar a construir la hipérbola luego de observar que:

a.- Hemos dibujado los ejes cartesianos y además, a uno y otro lado del eje de ordenadas, se han dispuesto las líneas que indican los valores  de los factores gnomónicos 1,2,3 y 4, que son los más usados.

b.- Gnomónicamente, sabemos que la constante 2a como distancia entre las directrices de la hipérbola, es el factor gnomónico que la determina, de manera que los radios vectores a tomar del gráfico serán en base a este valor.

c.- Para trazar la curva del ejemplo tomaremos el valor de un factor gnomónico 3 e indicaremos con colores los radios vectores correspondientes.

 

Procedimiento

1.-Con el compás se toma del gráfico el radio vector mayor X1A del par H1, y luego,  haciendo centro en F1, se traza un pequeño arco en el plano opuesto.

2.-Con el compás se toma el radio vector menor X1B del par H1 y luego, haciendo centro en F2, se busca intersectar con la marca anterior.

3.- Determinado el primer punto lo denominamos H1

4.– Con el compás se toma del gráfico el radio vector mayor X2A del par H2, y luego,  haciendo centro en F1, se traza un pequeño arco en el plano opuesto

5.– Con el compás se toma el radio vector menor X2B del par H2, y luego, haciendo centro en F2, se busca intersectar con la marca anterior.

6.– Determinado el primer punto lo denominamos H2
Este procedimiento, se repite tantas veces como puntos se pretendan determinar.
Radios vectores de sombras
A los radios vectores de sombras de distintas longitudes, conforme surge de la expresión matemática, se los puede concebir como sombras producidas por alturas gnomónicas diferentes, en un mismo sitio y situación , o también, si se lo prefiere, cual simples longitudes de sombras producidas por cualquier otra variable que sustitutivamente, admita la expresión matemática.
A los efectos de reducir la ilustración, la escala elegida es un tanto apretada y ajustada también es la gráfica de la hipérbola, no obstante lo cual, pueden usarse escalas mayores que faciliten el dibujo.
Referencias.
Los puntos los identificaremos como H1, H2, H3…Hn
Los radios vectores como R1, R2, R3, Rn…
 rds vctr

 

 

Curva de sombras para Latitud 51º, fg 3 y MS 6,3

 

51.

 

Determinación del eje gnomónico en relación a las directrices

La directriz solsticial de verano se ubica respecto del eje gnomónico a a distancia dada por la ecuación:

Sombra específica del solsticio de verano= (tg Lº-23,44º)

El eje gnomónico en consecuencia, se ubica respecto de la directriz solsticial del verano, a una distancia igual a la sombra solsticial específica del verano.

 

 

Determinación de la recta equinoccial

La recta equinoccial se ubica respecto del eje gnomónico, a una distancia determinada por la ecuación de la sombra equinoccial:

Sombra específica equinoccial = tg Lº

La recta equinoccial en consecuencia, se ubica respecto del eje gnomónico, a una distancia igual a la sombra equinoccial específica.

Observaciones generales:

Cuando hablamos de sombra específica o “umbra” nos referimos a la longitud de cualquier sombra dividida por la altura del gnomón que la produce y en general, salvo que se especifique en contrario, las sombras equinocciales y/o solsticiales son las del mínimo de sombra del mediodía.

En cuanto a las escalas K se pueden usar a voluntad y como ejemplo dejamos completada la hipérbola para una Latitud de 51º en escala K= 2,5

51º

Rubén CALVINO

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¿QUE ES LA ANTROPOGNOMÓNICA?

 

Artículo publicado por Rubén CALVINO  en la Red Española de Historia y Arqueología el junio 22, 2013

 

 

Antropognomónica

0El hombre es el único animal que por medios no biológicos, supo reproducirse a sí mismo reproduciendo materialmente su propio cuerpo mediante la aplicación de la técnica en la forma de herramienta y de máquina, hasta convertir a su medio ambiente en una verdadera prótesis material que en los hechos, se evidencia como el genoma técnico de la evolución humana.

Este proceso evolutivo cuenta al “chopper”, un guijarro más o menos afilado mediante golpes, como el primer tipo de herramienta de piedra adaptada a la mano desde hace unos dos millones de años, y al gnomon de palo, como lo que pudo ser el primer ensayo en la medida de su altura o en proporción a ella, realizado por el ser humano en el reiterado intento de reproducción exterior y completa del cuerpo humano con el propósito de verse a sí, fuera de sí, en la exterioridad y extensión de su propia sombra.

Esto es que arqueológicamente, el simple y remoto gnomon de palo que le permitía observar las sombras y que luego de un proceso evolutivo se hizo menhir y artística e hierocéntrica estela gnomónica antropomorfa en la madera o en la piedra, se constituyó objetivamente en el inicio de la continuidad evolutiva elegido por la especie humana, ¡¡¡¡única especie que filogenéticamente supo optimizar el bipedismo y convertirse de hecho en un verdadero gnomón zoológico y ambulante!!!! (sapiens gnomónico).

Es decir que, una vez transformado filogenéticamente el cuerpo humano biológico en gnomon y hacer del sapiens-sapiens un perfecto sapiens gnomónico, su evolución continúa pero auto-reproduciéndose a sí y fuera de sí (exteriormente), por medios técnicos y no biológicos. Primero lo hace como gnomon de palo, luego como menhir y finalmente como artística estela gnomónica de madera o piedra, y finalmente se asocia protéticamente e hibrida con la técnica. En este contexto, el “sapiens gnomónico ensamblado de prótesis inevitablemente se entrega a una evidente tendencia de hibridación con la técnica en la que, como lo afirma el Profesor Robert Jastrow, “nosotros somos los órganos reproductores del ordenador”.

En sentidos convergentes se manifiesta Raymond Panikkar  en “técnica y tiempo” yBertrand Stiegler en “La técnica y el tiempo”.   En cuanto al cuerpo humano erecto, la encefalización y el lenguaje son aspectos que evolucionan desde las subespecies pre-neardantalensis y se consuman totalmente en el sapiens-sapiens correlativamente a su conversión en  gnomon natural y ambulante o sapiens gnomónico que experimente la gnomónica valiéndose de su cuerpo y sombra propia, de modo ambulatorio y operando cual GPS primitivo, para orientarse en el espacio y migrar en consecuencia.

Desde esta mirada, se hace, sino necesario, ¡¡¡¡por lo menos interesante!!! Ver al género sapiens en el devenir filogenético, como la consumación de un gnomon zoológico que como tal, evolutivamente se consagra totalmente luego de alcanzar en el sapiens-sapiens, la posición recta, erguida y sostenida sobre sus dos piés, independientemente de la conciencia y voluntad de su portador.

Un verdadero gnomón animal que ambulatoriamente proyecta sombras solares rectas, comparables y medibles que le permitirán orientarse y salir a recorrer el planeta erguido sobre sus propios piés sobre el suelo que pisan y al cual queda el hombre gravitacionalmente sujeto, y en tanto que gnomón humano, de manos liberadas y sujeción pédica desplazable, tiene la particularidad de reproducirse a sí, fuera de sí mismo, reproduciendo su altura o proporción de ella en un palo gnomónico al principio, en un poste de madera o piedra vertical luego, para finalmente en un paradojal giro evolutivo, convertirse en estela gnomónica antropomorfa y antropométrica como la consumación artística más acabada de la reproducción total a imagen del cuerpo. A este derrotero evolutivo del Homo sapiens gnomónico es lo que llamo ANTROPOGNOMÓNICA.

http://www.monografias.com/trabajos95/antropognomonica/antropognomonica.shtml

En este derrotero, la mecánica liberación prensil de la mano, exige un cuerpo mecánicamente erguido y perfectamente en equilibrio que al poner frente a frente los rostros, libera la palabra y esta como digna hija de la palanca física aplicada a la mano y al cuerpo, se  desarrolla en su ámbito, como palanca del lenguaje dando lugar a la proposición, pivoteando en el verbo SER como su punto de apoyo y permitiendo el desarrollo de sus entes como relación analógica entre el sujeto y predicado como sus momentos.

El resultado final de este proceso evolutivo, es la movilidad que alcanza el sapiens gnomónicocon el uso de herramientas, movilidad que entendida como relación del espacio recorrido por su cuerpo fuera de sí mismo, en función del tiempo, e=f(t), muestra que cuando el hombre, valiéndose de una máquina simple, adapta la máquina a los tiempos de su mano, alcanza una mayor velocidad productiva, v=e/t o velocidad manufacturera, en tanto que cuando adapta la mano a la digitación de los tiempos propios de la máquina compleja o de segundo grado que construyó y maneja, conquista la aceleración a= v/t.

La aceleración de los tiempos como variabilidad de la velocidad, se incrementa con la complejización de la máquina, y cuando esto ocurre, ya no es la máquina la que se adapta al hombre sino éste al ritmo de la máquina, opina Raymond Panikkar  en “técnica y tiempo” y llama a este tiempo tecnológico, tecnocronía.

 

Rubén CALVINO

Mayo 2013

 

Más información:

http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/que-es-la-antropognom-nica-1
Publicado por Historia y Arqueología® en www.historiayarqueologia.com

Lección 12

 

 

 

 

DIAGRAMAS DE IDENTIDAD GNOMÓNICA

 

0En las páginas precedentes  hablamos de los paralelos y dijimos que en tanto el eje de rotación de la Tierra pasa por el centro e intercepta su superficie en los dos polos, llamados Sur y Norte geográficos, determina una infinidad de círculos perpendiculares a su eje y dirección que se denominan paralelos.

Entre todos los paralelos hay uno muy especial que se ubica a la misma distancia de uno y otro Polo, es un gran círculo, el único paralelo de radio igual al de la Tierra y se llama Ecuador.

Los demás paralelos son círculos de radios inferiores al de la Tierra y cualquiera de ellos, inclusive los mencionados del Ecuador o los trópicos, pueden ser expresados en términos de los grados de Latitud (Lº) del ángulo que el plano circular respectivo forma en relación al centro de la Tierra como así también, mediante el factor gnomónico que para mayor información, también incluimos en el  Diagramas de Identificación Gnomónica propio del paralelo junto al plano eclíptico y el Módulo Solar.

Hablar de Diagramas de Identificación Gnomónica, es referirse a cualquier paralelo en los términos gnomónicos básicamente consignados por el diagrama solar estereográfico, el corte de la eclíptica y el plano gnomónico.

En el DIG, además de lo mencionado, se puede observar  la ubicación en el plano de la recta de sombra equinoccial y su relación espacial con el factor gnomónico, dos aspectos gnomónicamente esenciales para la detección y características de los sitios arqueológicos, por lo cual decimos que de alguna manera, el Diagrama de Indentidad Gnomónica es a los efectos de la detección de sitios con posible evidencia calendárica, cual una “impresión digital gnomónica” de cada paralelo.

TIERRA

 

El Ecuador se encuentra a 0º y los Polos a 90º de Latitud Sur o Norte y es el de mayor radio, no obstante hay otros dos paralelos muy importantes, el de Capricornio y el de Cancer, que se encuentran a 23,44º de Latitud Sur y Norte respectivamente. La franja terrestre que determina la definición de estos dos paralelos, que a su vez incluye al Ecuador, es la llamada zona intertropical y se caracteriza por tener días en los que el Sol se ubica exactamente por sobre las cabezas de las personas. Cuando ello ocurre se dice que el Sol está pasando por el cenit del lugar.

Los paralelos de Capricornio y de Cáncer son los trópicos Sur y Norte respectivamente,

Hay otros dos paralelos que están a 66.51º de Latitud Sur y Norte que marcan el círculo polar antártico (Sur) y el círculo polar ártico (Norte).

En el DIG, los diagramas solares estereográficos representamos los semicírculos solares de los solsticios y equinoccios y junto a esta representación hay los otros dos planos complementarios que conjugados dan lugar a la esfera, uno de corte vertical, el cual representa la proyección eclíptica y el otro de proyección gnomónica.

Este tipo de diagramación, globalmente identifica cualquiera de los  sitios ubicados en la línea del paralelo correspondiente.

Resumiendo entonces, podemos decir que el Diagrama de Identificación Gnomónica, (DIG) consta de un plano de proyección solar estereográfica, un plano en corte vertical eclíptico convergente al nadir y otro plano horizontal de proyección gnomónica o tangensial en el que se describen de forma simple, las márgenes extremas de las hipérbolas de sombras.

Es de destacar que en ellos se pone énfasis en la correlación entre Latitud y factor gnomónico, dada  la importancia que cobra al momento de construir la hipérbola de sombras correspondiente.También es importante para este cometido práctico, el dato de módulo solar (MS), lo cual  retomaremos oportunamente.

 

Ejemplo de Diagrama de Identidad Gnomónica

0.0

 

Anexo a lección 12

Para la total comprensión del tema, en el grupo de facebook, LA DISCIPLINA GNOMÓNICA, “LECCIONES”  se ha dispuesto el pdf anexo a la lección 12 y al que podrán acceder todos los miembros inscriptos que quieran profundizar sus conocimientos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mitología y gnomónica

01

 

-Mito de la Creación Tehuelche-

 

Autor: Rubén CALVINO

0El mito de la creación tehuelche es de alguna manera, el resultado cultural del cruce étnico entre huárpidolicoides, láguidolicoides y fuéguidolicoides,

Este cruce étnico que converge en la consumación definitiva de los caracteres tsonnek´n, geográficamente comienza a producirse aproximadamente a los 45º de latitud de la meseta chubutense, en el paso del río Sengel y luego se extiende hasta el cerro Chaltén, ubicado cerca de los 50º de latitud.(Salvador Canals Frau-Rodolfo Casamiquela)

La mítica y primigenia Isla creada por Kooch, sería en verdad la propia región patagónica que rodeada de mares y cruzada por ríos interiores, se extiende desde los ríos Barrancas y Colorado hasta el extremo mas austral de Tierra del Fuego (Julieta Gómez Otro-Cristina Belleli).

Conforme a lo dicho, entre los aportes étnicos que dieron origen a los patagones o tsonek´n, se encontrarían los fuéguidos, un grupo humano de pequeña estatura, (promediaban una altura de unos150 cm aproximadamente) y hábitos canoeros, los cuales, vistos desde lo que pudo ser la mirada de un tehuelche originario medio, (de hábitos caminantes que no practicaban la pesca), solo eran erráticos personajes que aparecían y desaparecían fugazmente viniendo por los ríos y arroyos con el aparente propósito de consumir las cortezas de los árboles y seguidamente a ello, desaparecían entre las montañas con sus embarcaciones desarmables llamadas dalkas, por lo que desde el punto de vista tehuelche o tsonek´n, los enigmáticos y pequeños canoeros, erráticamente aparecían y desaparecían con una fugacidad comparable a la de los roedores patagónicos, cururúes y/o tucutucus, apelativo con el cual, los tsonnek´n, muy posiblemente habrían identificado a los fuéguidos.

Por Pampa patagónica interpretamos el concepto descripto por George Musters, en el sentido un espacio abierto y despoblado de personas que careciente de árboles, se abre paso de tanto en tanto entre las diferencias topográficas de la Patagonia (George Mustrs).

Epistemológicamente, puede observarse que las inferencias que se  realizaban entre los caza-recolectores, parecen ser del tipo analógico y de carácter recíproco, en las que no se consideran y/o por lo menos, no aparecen claramente las relaciones entre las causas y los efectos; o en todo caso, la relación causa-efecto, es reversible, de modo que los fenómenos en general, son vistos como un sistema de correlaciones que interactúan concatenados entre sí, unos sobre otros y en sentidos encontrados, de tal manera que da lo mismo actuar directamente sobre una persona determinada, como sobre cualquiera de sus partes, aun cuando estas partes se encuentren separadas de ella.

Es el caso del pelo del tzonek´n (tehuelche), el cual, una vez cortado, se lo debía quemar para que sobre él no actuara ninguna otra persona malintencionada y consiguientemente le provocara algún daño a su dueño (Salvador Canals Frau), de modo que, bajo esta manera de razonar, la acción sobre cualquiera de las partes compromete al todo porque en la parte, siempre se entendía que de alguna manera está el todo, incluso, aunque esa parte se la verifique visualmente desvinculada del todo.

En el pelo cortado, hay algo que a ese pelo lo sigue vinculando vitalmente al todo.

Luego, llevando esta manera de razonar a todos los demás órdenes de la posibilidad de pensamiento, entre los cazarecolectores, siempre que aparece un círculo y recorremos visualmente la longitud de su circunferencia, por ejemplo, debemos pensar en la triple (3) relación recíproca que guarda la circunferencia recorrida o contorno, con el diámetro y viceversa.

 

pi

 

Siempre que aparece un tres (3) o la triplicación de una acción, como un rudimentario conocimiento de la relación que guarda el diámetro con la circunferencia (número), significa o sugiere la existencia de la circularidad.

De esta forma habría que enfocar y entender el cautiverio de Teo y el exilio de Em´Al en el Mito de la Creación y posiblemente también, el hallazgo de un gran círculo, por parte de Guillermo Cox antes de disponerse a atravesar el boquete andino de Perez Rosalez.

También habría que entender de esta manera los relatos de Musters, Guinnard, Chapman, y en general, toda vez que se analizan los restos arqueológicos.

En el modo recíproco de razonar e inferir mediante las analogías, siempre que nos referimos a un lugar, también lo hacemos a quienes lo habitan, a un color o combinación determinado de ellos que prevalece en el sitio, como por ejemplo el Chaltén o Tsaltén que significa azul; a veces ese lugar cobra el nombre o se asocia a las características de las tierras, a un tipo de alimentación diferente si se tratara de personas vecinas o animales.

Recordemos que el ñirre o haya antártica (Nothofagus antarctica) recibe el nombre por parte de los mapuches, porque ñiré o ñirré, significa zorro en mapuzundungún y así llamaron a este árbol, ya que estos animales, los zorros, suelen construir sus madrigueras debajo de los mismos.

ñandú 2

Así un árbol se nomina conforme a un animal característico, como también el grupo de estrellas que conforman la cruz del sur, se la identifica con la pata del ñandú y a la constelación con la caza del ñandú. Un acontecimiento celeste o un determinado cielo se asocia con un haruwen (territorio) delimitado. Todo esto, visto de manera recíproca y por ello es que en la ceremonia del HAIN, cada cielo selk´nam significa todo lo dicho y cada individuo simultáneamente es, representa y reproduce, a todo el conjunto correlacionado y recíproco.

Dicen que de un modo parecido a éste, inferían los antiguos  japoneses ya que afirmaban que el sable llamado catana, buscaba a su samuray como el samuray a su sable.

Destaquemos que este conocimiento de la triple relación intrínseca entre el diámetro con la circunferencia, es muy antiguo y aparece escrito en el Libro de los reyes y en Crónicas 2 de los relatos bíblicos, donde se encuentran medidas relacionadas con el templo que Salomón construye para Jehová, su Dios, las que indirectamente aluden a la relación del diámetro respecto al contorno y para esos fines, el lenguaje utilizado en la Biblia, según las distintas traducciones, se refiere a “de un lado al otro”, “de un borde al otro” y “anchura” como sinónimos de diámetro, y “alrededor” y “longitud” para referirse al contorno y/o longitud de la circunferencia.

Evidentemente, lejos estaban del 3,16 egipcio, mucho más del 3,1416 de Arquímides y tanto del actual 3,141592… comode su carácter trascendente.

Conceptualmente, el ir en pos del Sol, significa la opción de direccionarse con los paralelos en el sentido Este a Oeste, como también hacerlo meridionalmente de Norte a Sur y/o de Sur a Norte.

Esto es que se puede seguir la dirección del Sol durante el día yendo de Este a Oeste, pero también se puede entender conforme al ir y venir meridional del Sol tras los respectivos cambios estacionales.

En el caso particular que nos ocupa, Terwer, la abuela materna de Em´Al, según la interpretación gnomónica que surge de este análisis, se habría dirigido de Norte a Sur siguiendo uno de estos dos sentidos posibles de la declinación solar y no como se suele interpretar de Este a Oeste.

Con estas pautas previas, estamos ya, en condiciones aceptables como para introducirnos en el mundo de los patagones e intentar desde adentro, reinterpretar la genealogía tzoneck´n a partir de la lectura y relectura de su mitología en general y muy particularmente, de aquella que surge del testimonio histórico que Ramón Lista tomara del anciano cacique Papón, hijo e inmediato sucesor de Casimiro Biguá, el cacique de todos los tehuelches.

Para entrar en tema, digamos que aproximadamente en el año 1820  Joujuna o Jounja, mujer tehuelche y un cacique de la misma etnia asesinado en el año 1922 durante un enfrentamiento con los mapuches y los hermanos Pincheira, nació Casimiro Biguá.

El pequeño Casimiro se crió en la Estancia del Estado, asentamiento que se encontraba ubicado cerca de la localidad de Patagones, al cuidado de Francisco Fourmantín, administrador del establecimiento y apodado Bibois.

Casimiro heredó como apellido, el apodo de su apropiador Bibois pero deformado por la manera en que sonaba al ser pronunciado y reproducido mediante la guturalidad tehuelche.

Bibois era Bibuá para los europeos y Biguá para el resto, ya que el buá europeo en la guturalidad tehuelche sonaba como guáy y así el apodo Bibois terminó siendo el apellido Biguá, motivo por el que el niño Casimiro pasó a ser conocido como Casimiro Biguá.

Según relata George Musters, este señor Bibois, que fuera el apropiador del niño tehuelche, oficiaba de corsario y tratante de esclavos y abusando del estado en que por entonces se encontraban los tehuelches, luego de que los europeos introdujeran el alcohol, le ofreció a Joujuna madre de Casimiro, suficiente aguardiente a cambio de su hijo.

Como resultado del lamentable canje, los descendientes de Em´Al, aquel que se tomara tres días con sus respectivas noches para pensar como vencer a las tinieblas, en una burlona mueca del destino profanada sobre la austera y valiosa tradición tzonecka, trágicamente bebieron sin pausa, durante tres días y tres noches el suficiente alcohol que le daría el triunfo a las otrora vencidas tinieblas.

Casimiro, como resultado de aquella apropiación,  aprendió a hablar español y a la edad de 13 años, se escapó para unirse a los suyos.

Fue así que en 1840 Casimiro Biguá llega a ser cacique sucediendo a María la Grande quien supo ser cacique de toda la Patagonia (wikipedia) y en 1869, en la actual localidad patagónica de José de San Martín -el mitológico ombligo del mundo tzonecka-, Casimiro Biguá, luego de tres días seguidos por sus tres respectivas noches, entre parlamentos (aix) y acuerdos, el 3 de noviembre de 1869 fue elegido cacique de todos los tehuelches bajo lo que por esos tiempos fuera su identificación política frente a los Penkal (mapuches), La Bandera Argentina.

Para tomar contacto con la mitología tzoneck´n, incluyendo entre ellos a los Selk´nam, tenemos los testimonios directos de Papón, relatados por Ramón Lista, y la obra de Anne Chapman como resultado de los diálogos que tuvo, con quien fuera la última selk´nam -Lola Kiepja.

De estos documentos y acuerdos más los aportes de Guillermo Cox, Musters, Guinnard, Viedma etc, podemos reescribir, el mito considerando los aspectos gnomónicos que según estimamos, subyacen bajo el relato.

 

 

 

Mito de la Creación

 

En tiempos tan remotos, que no se pueden medir, irrumpe la figura de Kóoch y crea el Universo.

Con la aparición de Kóoch, lo uno que era, se desdobla en Kóoch representando al cielo claro y en Tons a la oscuridad.

desdoblamiento

Simultáneamente y junto a la diferenciación, se origina Shorro (el tiempo).

A través de Shorro, una serie de diferencias entre la claridad y la oscuridad, se suceden.

Entre el cielo claro Kóoch, y el cielo oscuro Tons, las diferencias marcan una inalcanzable y circular línea de horizonte donde ambos aspectos, no solo se separan sino que se vinculan y toman contacto y se tocan.

Muchos fueron los momentos en los que Kóoch pasó en soledad, pugnando en favor de mantener la claridad e impidiendo el avance de Tons, y tal era su pena y soledad, que hubo un tiempo en que comenzó a llorar profundamente, ¡tan pero tan profundamente!, que de sus ojos emanaron enormes lágrimas que de a poco, formaron a Arrok (Mar).

Kóoch al advertir el desmedido crecimiento de las aguas, suspiró, y de su aliento se formó Xóchem, (viento), mediante el cual, hizo que retrocedieran las aguas, se detuvo el avance de las tinieblas y se preparó el camino para que llegara la luz.

KOÓCH, luego de estos logros, se sintió reconfortado por un tiempo y decidió continuar con su obra en procura de aumentar la cantidad de luz, para poder así, apreciar acabadamente hasta donde llegaba el mar. Con ese objeto, KOÓCH rasgó de tal manera el velo que cubría a la penumbra impuesta por Tons, que su gesto encendió una enorme chispa de fuego que dio origen a Xaleshem, (el sol).

 

sol 2

La luz de Xaleshem (el sol), hace aproximadamente seis mil quinientos años, reveló que Xóchem, (viento), no solo detuvo el avance de las aguas de Arrok (Mar), sino que además, puso al descubierto, para ser visto desde el Senguel (paso del río), que la gran meseta patagónica (Julieta Gómez Otero-Cristina Belleli) como una gran isla con sus montañas, extensas pampas, ríos y arroyos junto a las áridas condiciones climáticas, emergían desde las profundas aguas cual un enorme conjunto insular universal y circularmente limitada en todas las direcciones, por la misma e igualmente inalcanzable distancia radial.

Así de los ríos y arroyos patagónicos, se formaron los lagos que luego se poblaron de peces, nacieron las plantas dispuestas a ser el alimento de los primeros animales y aparecieron más tarde, el guanaco, el ñandú, el tucu tucu o cururú y toda la fauna patagónica.

El calor que Xaleshem (el sol) hizo que se evaporaran las aguas que humedecía el hábitat de los fuéguidos o “cururúes” (seguramente por ser los fuéguidos consumidores de corteza como los roedores Ctenomys rionegrensis, los fuéguidos fueron comparados y llamados “cururúes ”por los tehuelches).

De esta forma, faltó la necesaria humedad en las cuevas de los cururúes, aquellos habitantes de las laberínticas galerías que las altas montañas cordilleranas se encargaban de humedecer, y así, desde las propias tucureras, se engendraron las claras nubes montañosas de entre las que surgió TEO, una nube que en sus orígenes, era llamativamente clara y blanquecina, dotada de una sonora y estremecedora risa Katrú, (el trueno) y del fulminante Lufke (relámpago). (En el nacimiento deTEO se evidencia el componente étnico fuéguido)

Los hijos de KOÓCH, admirados por la belleza de la gran Isla conteniendo sus islotes (Patagonia emergida o visibilizada) y lo creado por su padre, comenzaron a derramar sobre ella todas sus dádivas, sin percibir que era perjudicial no tener un órden.

Xaleshem (el sol), indiscriminadamente enviaba su luz y calor entibiando la tierra; TEO, (la nube) ayudada por el viento, rosaba las altas montañas y de ese modo derramaba la lluvia que llevaba en su vientre y así alimentaba a los ríos, lagunas y arroyos con agua en abundancia.

Frente al entusiasmo producido por tamaña belleza, los hijos de Kóoch no regulaban bien las lluvias, el calor y los vientos y en ocasiones enviaban demasiadas lluvias que finalmente terminaban anegando la tierra y matando las plantas; en otras, por el contrario, el calor las secaba o el viento las volteaba.

Ante esta situación, Kóoch reunió a todos y les habló firmemente. Desde ese momento volvió a reinar la armonía.

En La Patagonia creada por Kóoch, todo se deslizaba ordenada y apaciblemente, pero en sus márgenes, contenido por la acción de Xóchem, (viento), asechaba Tons, el representante de la oscuridad absoluta, que no cesaba en su intento por prevalecer volviendo todo a los orígenes en que Kóoch era el uno y todo.

Obsesivo en su propósito, Tons junto a su consorte Shorro (el tiempo), engendraron a tres malos y temibles espíritus:

Axshem y a los mellizos Kelenken y Maip.

Tons había observado que Xaleshem (el sol) tenía dos movimientos ortogonalmente direccionados y vinculados al gran círculo del horizonte; uno de ellos se relacionaba con los dos puntos cardinales ligados a lo claramente óptimo (Este) y lo claramente indeseable (Oeste) perfectamente definidos y que continuamente y siempre, se repetía saliendo desde Arrox (el mar) -lo óptimo- y poniéndose tras la cordillera -lo indeseable- (A. Siffredi).

Este movimiento ganaba altura para luego bajar y perderse tras las montañas originando la sucesión de los días y las noches.

El otro movimiento de Xaleshem (el sol) era vacilante, ya que en ese salir diario (De Este a Oeste), no siempre lo hacía por el mismo punto, sino que lejos de repetirse al día siguiente, se iba corriendo día tras día y a medida que se desplazaba en el horizonte circular, con su alejamiento (solsticio de invierno) se advertía el acortamiento y enfriamiento de los días y la dilatación de las noches (otoño), mientras que con su aproximación (solsticio de verano), los días se alargaban y entibiaban, mientras que se acortaban las noches.

En ese vacilar, solo por pocos días, Xaleshem (el sol) volviendo a pasar por un punto medio, parecía igualar la duración de los días y las noches (equinoccios).

Xaleshem (el sol) al salir diariamente desde Arrox (el mar), se dirigía hacia las montañas y luego se escondía tras ellas, por lo que en esas circunstancias, la oscuridad invadía toda la Patagonia hasta el regreso de Xaleshem (el sol) al día siguiente.

Fue entonces cuando Tons, aprovechando el descuido, se las arreglaba para encontrarse con Shorro, (el Tiempo) su consorte, y engendrar así, a los tres ya mencionados malos espíritus.

Axshem, y los mellizos Kelenken y Maip.

Axshem, vivía en el fondo de un manantial sulfuroso, mientras que Kelenken, representante del frío y la nieve, se lo sabía capaz de infringir los mayores dolores físicos cuando se unía a su mellizo Maip, que era el viento helado de las tinieblas.

De los dos mellizos juntos, se conocía que se ocupaban de apagar los fogones, entumecer los miembros y matar a las pequeñas aves desprotegidas y sin nidos, como así también los nuevos brotes de las plantas.

Kóoch ya se había enterado de los planes de Tons y si bien durante el día lo mantenía a raya gracias a la presencia de Xaleshem (el sol), durante la noche en cambio, dentro de la oscuridad, Tons hacía de las suyas.

Para impedirlo, Kóoch dio origen a Keenyenkon, (la luna) y a ella le encomendó iluminar la noche cuando el sol se alejara del cielo; pero ella se enamoró del astro Xaleshem y no sólo lo acompañó durante algunos de sus viajes por el cielo mostrándose pálidamente junto a él durante los días, sino que luego de mostrarse luminosa, de siete formas diferentes, se perdía durante tres noches consecutivas con Xaleshem, detrás de los Andes, sumiendo a La Patagonia en la negrura total (novilunio, luna invisible u octava).

 

luna

 

Kóoch decidió bendecir esta unión con la llegada de los mellizos, Wun (Teluj ) y Etensher, luceros de la mañana y la noche (fases más visibles, inicial y final del Planeta Venus) y encargados de avisar con su salida a los habitantes de La Patagonia, acerca de la aparición o desaparición de sus padres y anunciar del paradero de Keenyenkon; pero ni el cielo del amanecer con su lucero, ni el del ocaso con el suyo, tenían color alguno como para servir de señal, y fue así que, en una noche oscura, aprovechando que Keenyenkon se encontraba ausente (novilunio), Nóshtex uno de los hijos de Tons, raptó a la nube Teo.

luna 2

Teo en su cautiverio era ayudada por Xóchem, (viento), que para resistirse ante los propósitos de su captor, comenzó a correr en tanto que en su vaporoso despliegue, era suavemente rosada por las altas montañas, durante el tiempo de tres días consecutivos con sus tres respectivas noches y de ese modo, por efecto de ese rozamiento, estuvo derramando la lluvia que llevaba en su vientre.

Así Teo, rozada en su vientre por los picos más altos de los Andes, alimentó a los ríos, las lagunas y los arroyos, perimetralmente alrededor del horizonte patagónico, hasta completar el inalcanzable circuito que separa al cielo claro Kóoch de las tinieblas,Tons.

De este modo Nóshtex, el raptor, y Teo, la nube blanca, engendraron a Em´Al o El´Al (Em´Al o El´Al, entendido como el colectivo HOMBRE, entre los Tewsts oTsonek´n o Aónik`nk, Chonik`n o Chonk`n o Joiuen, población patagónica corrientemente conocida por la nominación mapuche-TEWELCHE o TEHUELCHE, posiblemente derivado de la autonominación ya mencionada de  alguno de los dialectos patagónicos, TEWSTS.

El nuevo colectivo humano auto-construido en la subjetividad patagónica, era un SER capaz de correr con pasos tan largos como su altura, poco más o poco menos de 1,90m -(Anne Chapman)-, la distancia que separa al mar Arrox de la cordillera, en un solo día (Mito), sin sentir la necesidad de comer ni descansar (Viedma-Cox-Musters).

 

arrox

Kóoch, enterado de esta afrenta del raptor Nóshtex, advirtió que a Em´Al, lo dotaría de sabiduría y de un esbelto cuerpo erguido, tan erguido, bello y valioso, que su sombra sobre el suelo de las pampas patagónicas, se vería recta; tan recta, como la menor distancia capaz de recorrer solamente Em´Al en un solo día, entre Arrox y las montañas.

De este modo, Em´Al superaría en belleza, poder y capacidades, a su propio padre, y él y su sombra, serían admirados y venerados por todos los seres vivos de la Patagonia.

 

em Al

Al conocer esta intención de Kóoch, Nóshtex dominado por la furia y el miedo a ser superado por su futuro hijo, abrió el vientre de Teo con filoso pedernal para de ese modo acabar con su hijo.

Sin embargo, un roedor (fuéguido cururú) llamado Ter-werr, abuela materna de Em’Al, saliendo inesperadamente de su humedecida tucurera, supo distraer la atención de Nóshtex y de ese modo logró arrebatarle y rescatar vivo a Em’Al.

Luego Ter-werr, valiéndose de sus poderosos dientes, arrancó la corteza de un alerce patagónico e inmediatamente construyó un/a Uenitalenk o Yenié (Bote o Canoa tipo dalka) convenientemente mimetizada como para que parezca un Koonkne o (cisne patagónico de cuello negro) y de esa manera poder confundir a Nóshtex.

Recordemos que en aquellas culturas era muy común disfrazarse con partes de una presa para permitirse entrar en su medio y confundirlas. Los tehuelches solían ponerse plumas de ñandú para confundirse entre ellos y sorprenderlos, de manera que el enmascaramiento como recurso de penetración, permanencia y fuga en campos adversos, ha sido un recurso mu recurrente entre los grupos humanos patagónicos.

 

ombligo

 

Ya con la nave terminada en forma de cisne patagónico de cuello negro, Ter-werr se hechó a navegar por las aguas del arroyo del Henno (actual localidad de José de San Martín, donde Casimiro Biguá fue elegido cacique de todos los tehuelches y donde el 3 de noviembre de 1869 se izó la Bandera Argentina y que en 1998 se declaró monumento nacional y erigió una estatua de Casimiro) y el Senguerr (Senguerr del vocablo tehuelche sengel o singer que haría referencia a un vado o “paso del río”. y no al río mismo.

El paso fue conocido históricamente como Paso Schultz – latitud -44.5333 longitud -70.4.), llevando consigo al rescatado Em’Al, el hombre tzonek´n, en pos de uno de los contrapuestos sentidos en dirección meridional, que suele tomar Xaleshem (el sol) durante su ambiguo vacilar del ir y venir por el cielo patagónico de Norte a Sur y de Sur a Norte.

Así, siguiendo a Xaleshem (el sol) en dirección al oóiú o huella del megeush (ñamdú) de los cielos, (la cruz del sur) fue cuando comenzó a verificarse un franco alargamiento de los días y el consiguiente achicamiento de sus respectivas noches; cruzaron los ríos y pampas patagónicas rumbo al muy frío y azulado cerro CHALTÉN o TSALTÉN.

Una vez llegados a la azulada montaña (Latitud: -49.3232 // Longitud: – 72.8906), Ter-werr, su abuela materna, lo mantuvo escondido durante tres días y sus tres respectivas noches, en la parte más recóndita de su cueva y Em’Al, el hombre de talón (tee) en la tierra (Relato de Papón citado por Ramón Lista), tuvo donde criarse y crecer.

Recordemos que en cuanto a las latitudes medidas simplemente con un gnomón, suelen presentar diferencias que las separan ligeramente de aquellas indicadas en los mapas, por lo que en estos casos, amerita el estudio y experimentación de campo ya que gnomónicamente, el ombligo del mundo tzoneck´ debería situarse a 45º gnomónicos, lugar donde Em´Al, como colectivo tsonek´n, nació cual sombra (espíritu) de todos los hombres, igual a su altura.(cuando el Sol incide a 45º, la sombra se iguala con la altura del gnomón)

En Henno, se formaron las nubes, las que de allí en más comenzaron a vagar incansablemente por el cielo patagónico, en tanto que proyectaban su sombra (Arnoldo Canclini) y salpicaban de matices diversos las aguas hasta que, con grandes manchones oscuros, relámpagos y truenos, mostraban su enojo al viento que molesto las empujaba.….

Antes de que Nóshtex matara a Teo, las auroras y crepúsculos, eran siempre blancas, de un color un tanto lechoso.

Pero después del infortunio de Teo, la sangre derramada por su cuerpo, la destrucción de su vientre y el cordón umblical destrozado, salpicó a los mellizos, hijos de Keenyenkon, (la luna) y de Xaleshem (el sol) de nombres Wun y Etensher, y un nuevo y portentoso manantial cercano a Tecka, se abrió camino hacia el Senguerr emanando cual cordón vertiente del propio ombligo, desde el mismo vientre abierto de Teo.

Tras ello, Nóshtex, muy asustado, decidió arrojar al espacio circundante el cuerpo ensangrentado de la víctima.

chaltén

Al hacerlo, la sangre que aun brotaba de sus heridas, salpicó el firmamento y escurrió hacia el oriente, de modo que a medida que aumentaba la claridad del día, más sangre se amontonaba y más rojo se tornaba el amanecer que iluminaba al arroyo originarioTzonek`n Aónikenk`n o Chonk`ns Joiuen, antes de migrar al Chaltén o Kalténk`n.

Por estas razones, Henno, sitio cercano al sengel o Singer (paso del río) y fundamentalmente su arroyo, pasó a ser el ombligo del mundo tsonecka, porque reúne las exigidas evidencias de las distintas acciones creadoras en tanto que también es el escenario donde al cortarse el cordón umblical de Teo, nació Em´al y con él comenzó el desarrollo de su obra en la tierra. (Dra. en Antropología Alejandra Siffredi).

Pero la roedora Ter-Werr y Em´al, no llegaron solos, pues Em´al, más que un solo individuo, es El HOMBRE, entendido como el colectivo hombre tsoneck`n (semejante a Ché mapuche).

Em´Al es el hijo de las tinieblas representada en Nóshtex que emerge de ellas entendida como el pasado desconocido, en tanto que Teo, es la madre que de su vientre de nube cargada, dejó caer el agua en forma de lluvia sobre la tierra, para que el agua se hiciera conocida y resurgir, en forma de nuevas nubes emanadas por y desde la propia tierra, en los momentos en que la falta de aire y el excesivo polvo de las pampas patagónicas, implacablemente matan de sed; en esos momentos el agua turbia y negra mana del suelo abierto por la mano y apaga la sed. (Guillermo Cox).

Em´Al es en sí, y para sí mismo, el colectivo étnico originario tehuelche a partir de lo que significaban sus ascendientes. Nóshtex, su padre, un posible descendiente de la fusión entre huárpidolicoides y láguidolicoides, dos grupos humanos de milenaria tradición caminante e hidrófobos, en tanto que Teo, la madre, una “nube” fuéguidolicoide, hija de la roedora y navegante de los ríos y lagunas interiores, ter-wer.

Estas raíces dan lugar a pensar que la fuga de Em´Al en la fuéguida canoa construida por Ter-Werr, puede verse como el rescate en un arca con forma de cisne, en la que algunos de estos híbridos patagónicos primero y otros sobrevinientes luego, se embarcaron, mientras que en su peregrinar y asentamiento al pié del Chaltén, fuéronse consolidado los caracteres étnicos propios , de lo que en el devenir, se resolvería como tsoneck`n o tehuelche, la étnia caminante que vivió al oriente de Los Andes.

Ya en el Chaltèn, Elal o Em´Al, durante sus primeros tiempos, pasó ignorado y en soledad al abrigo del desierto patagónico y posiblemente orientado por la cruz del sur y el sol naciente.

Em´Al siempre supo que su padre no dejó de perseguirlo, por lo que en estas latitudes, pese a la distancia recorrida al emigrar del Senguerr, también corría serios peligros porque sus enemigos podían intentar atacarlo ya que hasta aquí también solían llegar los hijos de Tons: Kokeske (el frìo) y Shìe (la nieve).

Luego de haber pasado Em´Al tres días con sus respectivas noches, oculto en la cueva de su abuela Ter-werr sobre la parte más alta del Tsaltén (Chaltèn), quiso bajar y fué en esas circunstancias que Kokeske (el frìo) y Shìe (la nieve) lo atacaron, dispuestos a matarlo.

 

ñandu 3

 

Pero el pequeño Em´Al demostró ser muy astuto y que matarlo no sería tan sencillo como ellos pensaban, porque en su permanencia en la cueva de su abuela Ter-werr sobre la parte más alta del Chaltèn, lugar donde pasó tres días consecutivos con sus respectivas noches, el roedor fue su sostén y le procuró calor, alimento guía y fue su maestro, aquel que le enseñó a recorrer los senderos de las montañas, buscar, reconocer y recolectar las buenas yerbas (Bernal-Sanchez Proaño), por lo que conocedor de su tierra, supo vencer al frío Kokeske y la nieve Shìe.

El roedor también fue quien alivió la hambruna de los primeros tsoneck´n que migraron desde el Chaltén a la Tierra del Fuego y a quienes se los conocía como huaicururúes (Anne Chapman) porque continuaron con estos hábitos de alimentación y eran ellos -los comedores de cururúes o tucu tucus, los considerados tehuelches -más temibles-(Guillermo COX) y según Rodolfo Casamiquela, los verdaderos tehuelches Aonek´nk.

Ente los habitantes de la Patagonia, parece que era muy común identificar a las personas y grupos vecinos mediante un apelativo que aludiera apropiadamente a algún hábito característico, de manera que los que vivían al norte de la isla de Tierra del Fuego, eran, como lo hemos dicho, despectivamente llamados huaicururúes por los selk´nam del centro, en tanto que a los que se alimentaban a base del fruto del pino se los llamara pehuenches, o manzaneros a quienes luego de la llegada de los europeos se habituaron al consumo y tráfico de la manzana; comedores de papas se les llamaba a los chilotes, chonos y provenientes del Chiloé, de modo que en general se identificaba al otro, en base a alguna práctica acentuada en aquel y previamente conocida por este, vinculada con la alimentación y o la vida cotidiana.

 

Siendo así, se refuerza la sospecha de que los chonos llegados tempranamente a los ríos interiores de la Patagonia Continental, (R. Casamiquela) eran consumidores de árboles y de cortezas, que fugáz y erráticamente aparecían y desaparecían con su relativamente diminuta talla y dalka al hombro, frente a la mirada de los enormes patagones.

 

 

¡Como no compararlos con los ratones patagónicos!.

 

También y de manera correlacionada, a través de ellos se identificaba el cielo y o el territorio que cada uno de estos grupos así identificados, habitaban (Anne Chapman).

La persona era el hábito, su medio y muchas veces, ese hábito y/o el medio, (como hemos señalado que se infería) era la persona.

Todo en una manera de asociar donde lo causal cedía paso a lo concomitante.

De esta manera pudo surgir un doble carácter respecto al cururú, el de cururú alimento y el de cururú navegante para referirse a los fuéguidos, por lo que en la mitología tzoneck´n, se puede interpretar que como fruto de una sesgada mirada continental y de a pié, propia del tsonek´n, se veía en los fuéguidos canoeros, a unos empequeñecidos (1,50m de altura frente a 1,90m tzoneck`n) navegantes de los ríos interiores, que simplemente llegaban hasta ellos para descortezar las hayas patagónicas, entablar los alerces y procurarse de recursos con propósitos desconocidos y no visibilizados por los tzonek`n, (fabricar las canoas o dalkas, intercambiar productos), para luego, prontamente desaparecer internándose en los boquetes montañosos y desaparecer entre las laberínticas e inter-montañosas rutas hídricas, llevándose lo que vinieron a buscar, como lo sabían hacer los ratones patagónicos.

Es probable que algunos antiguos tzoneck`n hayan establecido contacto con estos canoeros y que admirados por su destreza y disposición de estos diminutas personas, para la fabricación de embarcaciones y mantener en ellas el fuego encendido mientras navegaban, ¡plenos de admiración!, hayan salido a divulgar y transmitir sus vivencias, aunque un tanto agrandadas quizás, o envueltas en los misterios a los que tanto predispone la ambientación cordillerana y de la que supieron dar cuenta los exploradores más relevantes, (Guillermo .Cox- George .Musters).

Para el común de los tzoneck`n, los chonos canoeros, no habrían sido nada más que simples comedores de cortezas, que al igual que los cururúes (ratones patagónicos), contaban con sus propios caminos y rutas hídricas entre las montañas, para poder fugarse velozmente llevando el fuego encendido sobre el agua, con lo cual, el tsonek´n medio pudo haberse preguntado si ese fuego no era el mismísimo Xaleshem (el sol) que enamorado del cururú, deslizándose sobre las aguas, estaba entregado a engendrar las nubes que luego se elevarían con él, para aparecer inmaculadas rosando los picos montañosos.

Quizás algún tucu tucu, cururú (ratón patagónico) canoero fue quien se apiadó de Em´Al convirtióse luego en Terwerr, llevándose raudamente al niño salvado a la zona más austral.

Em´Al, ya conociendo como y donde procurarse de agua, siguió creciendo y a fuerza de piedrazos por doquier, supo experimentar e incrementar las posibilidades que brindaban las piedras cuando a tal fin, se desarrollaban las capacidades de manejo, así Em´Al, supo inventar el arma originaria de los tzoneckas, llamada bola arrojada (Salvador Canals Frau), arma que, como toda la subjetividad tehuelche, se funda en la generación de un círculo en el espacio y el movimiento de tres vueltas de bola, tras lo cual, la presa cáe de un bolazo en la cabeza.

Em´Al, aprendió a realizar señuelos para engañar y cazar a sus presas y hasta a imitar sus movimientos para mimetizarse entre ellas y desde el engaño sorprenderlas con flechas cortas y emplumadas disparadas desde los arcos cortos y recios (Salvador Canals Frau) que el mismo Em´Al inventó y enseñó a fabricar.

Los Selk´nam imitaban el salto del pingüino (Chapman) y probablemente los poyas o tsonek´n del norte patagónico, probablemente engañaban a sus presas saltando en una pierna y sostenidos sobre un solo pié, en tanto que con la otra pierna y pié, podía simular el largo cuello y cabeza de ñandú.

Em´All, por haber seguido a Xaleshem (el sol) cuando se dirigía hacia el Chaltén o Tsaltén junto con Terwer, observó que mientras los días se alargaban (primavera) las noches se acortaban una tras otras y que en el cielo se dibujaba la pata de un joven ñandú (cruz del sur) que servía de guía para no desorientarse y entonces llamó a esta estación del año, la estación del ñandú.

Xaleshem (el sol) le enseñó a Em´Al, que su sombra crece cuando su luz y calor se aleja de la parte más alta del cielo y que ese crecimiento de la sombra, Em´Al lo podía verificar simplemente observando la gran diferencia entre la sombra del amanecer con la del mediodía.

 

¡¡Verifica Em´Al!!,

Dijo Xaleshem (el sol) que en tanto al amanecer es imposible cubrir la sombra saltando en un solo pié, al mediodía, en cambio, saltando como un ñandú, en un solo pié, no solo puede divertir a los niños, sino que además ayuda al tzoneck`n a saber de su ubicación en el espacio y en el tiempo patagónicos.

Em´Al entendido como colectivo tzoneck´n, se reivindica, surge y vuelve a la vida, toda vez que se forma un círculo humano, sea en una perimetral reunión en torno a cualquier hoguera patagónica donde se cuentan y escuchan historias de tsoneck´n, o dando tres vueltas enredador del recién llegado (Musters), se lo agasaja y brinda la bienvenida, memorando con la reproducción del círculo y su relación entre el perímetro y el diámetro, no solo los días de cautiverio de Teo sino que también, el exilio de Em´Al en el Chaltèn oTsaltén.

Em Al surge y vuelve a la vida, siempre que se forma un círculo humano para parlamentar (aíx), para cazar (aonkenk), para fumar y o simplemente, para llevar a cabo una mateada.

Donde hay un fuego encendido, siempre hay un círculo y en el círculo, siempre están las tres vueltas de Teo y los días del exilio de Em´Al refiriendo a la relación que guardan con el diámetro como distancia recta entre sus bordes.

En el círculo que el expedicionario chileno Guillermo COX supo dar tres vueltas antes de pasar el boquete cordillerano que le permitiría dirigirse a Valdivia, revivió y vivo permaneció Em´Al durante la ceremonia y es Em´Al, entendido como colectivo tehuelche, el que impone solemnidad y respeto.

En los círculos patagónicos siempre hay un implícito número tres (3), vinculado a los tsoneck´n y siempre que en la mitología y literatura tehuelche hay un número tres, existe un círculo.

Los hay también entre los Selk´nam cuando en sus coreografías circulares del HAIN, hombres y mujeres se agasajan mutuamente, (Chapman)

Em´Al como descendiente de la primera migración humana llegada al continente americano desde Asia, está ya pre-configurado en el círculo y en la triple relación que la circunferencia del círculo guarda con el diámetro, conocimiento muy antiguo y citado con otros nombres en el Libro de los reyes y en las Crónicas de la BIBLIA, y aunque desaparece por momentos de la cabeza humana y parece perderse en las sombras de los tiempos, vuelve nuevamente a resurgir con el brillo propio de la sabiduría, en una recurrente dialéctica tan circular, como la suma de los tres diámetros.

Em´Al surge y vuelve a la vida, en las numerosas lagunas circulares de la Patagonia y en el inalcanzable y circular horizonte que universalmente acompaña la mirada distante del tzoneck`n.

 

visión

 

Em´Al y su sombra recta, solo cambian de sitio y de longitud, pero nunca abandonan su hogar patagónico.

Em´Al, ¡¡¡¡ten cuidado!!!

Prudentemente le recomendaba Ter-wer- las fieras son hijas de Tons y ahora que hemos descubierto como procurarnos del agua en cualquier terreno, vendrán por ti cuando menos lo esperes.

Fue así que una mañana, mientras correteaba y practicaba el arrojo de piedras sobre la ladera de un sinuoso torrente, repentinamente a su encuentro salió un enorme puma.

Em´Al, se detuvo, tomó su arma, dio tres vueltas de piedra sobre su cabeza y …  con un certero golpe supo herir al felino que mal herido, lanza un pavoroso y estremecedor grito

Pero a ese grito, del lado opuesto y oculto entre las malezas en respuesta al rugir le sigue el de otro puma no menos estremecedor.

El segundo puma no se dejaba ver y hacía en consecuencia que Em´Al, se encontrara seriamente amenazado entre dos frentes.

Uno al oriente y otro al occidente y Em´Al sin su bola ya arrojada, pudo haberse atemorizado, pero sin embargo el hombre tzoneck`n , deslizó una sonrisa y prontamente trepó una colina, descendió sobre un valle y en las orillas del caudaloso río cercano al Chaltén, (actual Río Santa Cruz), recoge de su lecho dos pedernales.

Luego, volviendo sobre el centro de la escena del drama, recoge algunos arbustos leñosos y desmenuzando unos y partiendo otros, golpea las piedras hasta encender el fuego con el que alentado por su aliento, comienza a brillar la Patagonia toda y se ahuyentaron las bestias.

fuego

Em´Al, que sabía cómo procurarse de agua, conocía el silencioso lenguaje de su sombra, contaba con el arma elemental tsonek´n y sabía ya cómo darle vida al fuego, a quien todas las bestias temían y ante el cual, retrocedían.

Pero aún no se sabía dueño de otras capacidades que se irían manifestando día tras días, conforme nuevas experiencias.

Es así que un día, Em´Al ve un cóndor posado sobre la parte más alta de un cerro y subyugado por la belleza de sus plumas, Em´Al, muy amigablemente le solicita una para adornar su cabeza y dar mayor altura a su apariencia; pero el orgulloso alado le grita…

¡¡no, eso es imposible, pues las necesito para volar y abrigarme ¡!.

Em´Al volvió a insistir con su demanda, primeramente fue con un ruego y luego con insistencia.

Frente a la persistente negativa del ave y su disposición a echarse a volar, Em´Al tomó su bola arrojable, giró tres veces sobre su cabeza y el cóndor cayó atontado al piso; carreteó como para retomar el vuelo y en el intento perdió numerosas plumas.

Em´Al, eligió una pluma pero se dio cuenta que la más bonita no se encontraba entre ellas, por lo cual se dijo a sí, que quizás con dos bolas en lugar de una, podría amarrar sus patas o su cuello e impedirle de volar.

Fue así que en otro encuentro, el ave creyendo que podía zafar con solo esquivar la piedra, se encontró que al enfrentarse a dos, la otra lo envolvió en los tendones de guanaco con que estaban atadas (katz) y cayó aprisionada al suelo con sus garras entreabiertas.

Desesperado el animal alado imploró,

¡por favor, toma la pluma que más te guste pero déjame volar!,

A lo que Em´Al respondió con serenidad y firmeza:

ahora quiero todas tus plumas y después que me quede con todas ellas, quiero que te vuelvas a la cumbre del cerro nuevamente (si puedes).

En ese momento Em´Al se dio cuenta de su fortaleza y de las bondades de su nuevo invento, la boleadora de dos bolas (chume).

Em´Al tiene la fuerza física, la inteligencia y juventud capaz de atemorizar, domesticar, dominar o eliminar a cualquier otro animal.

El puma fue vencido por su temor al fuego, el zorro lo acompaña en las correrías y recibe mansamente su parte, en tanto que el cóndor, pese a volar, no se atreve a negar sus plumas por temor a ser eliminado por Em´Al.

 

toldo

Pero tal como se lo advirtió oportunamente su abuela terwerr, Nóshtex (padre de Em´Al), volvió a aparecer diciéndole con autoritaria soberbia.

¡yo soy tu padre!,

Ante lo cual Em´Al lo acepta y decide llevarlo a conocer la tierra que con la ayuda y consejos de Terwer.

Em´Al le enseña las armas inventadas, sus enmangues tallados como para manejar las piedras, las pieles que supo extraer y curtir, los caparazones de armadillo que utilizaba para recoger agua y los paravientos que oponía a Xóchem, (viento) para guarecerse y mantener la llama del fuego encendida.

Pero Nóshtex lejos de cesar en sus intentos de eliminarlo, se vuelve amenazante como para hacerse de todo el poder.

Entonces Em´Al, al ver malogradas sus buenas intenciones y comprender la naturaleza irrecuperable de su padre, decide revelarse e hiere la tierra (guer) con un pié (kel), clavando profundamente su talón (tee) en el suelo que él supo transformar y aprender a querer.

Em´Al, se subleva y da muerte a Nóshtex su malvado progenitor. ..-

 

 

Surgimiento de los Selk`nam

 

Muerto Nóshtex y consolidado Em´Al, comienza un nuevo ciclo tzoneck`n, en el que aparece Sintalk´n, guerrero poderoso y sagáz que viene a enfrentarse con Em´Al.

La sangre tzonck`n, riega las pampas patagónicas y enfurece a las fieras.

Xaleshem (el sol) por momentos, queda opacado y parece oscurecer el día.

La corteza terrestre palpita y el Xóchem, (viento) ruge furioso.

El poder de Em´Al se debilita y su carácter representativo del hombre tzonck`n queda cuestionado.

La boca de Em´Al que tantas cosas bellas produjo, ahora blasfema y en su corazón se encienden las más bajas pasiones.

¡¡¡Sintalk´n, Sintalk´n… ¡!!

Resuena desde la costa de Arrok (Mar) al pié del Chaltén o tsalténk y finalmente el guerrero es vencido y aprisionado por Em´Al que consecuentemente vuelve a recuperar su omnipotencia y representatividad entre los tsonk´n.

Em´Al, que mucho supo aprender huyendo junto a Terwer, sabía que Keenyenkon, (la luna) se mostraba bajo siete rostros diferentes y que Xaleshem (el sol), producía una sombra medible, pero también sabía que ambos, Xaleshem (el sol) y Keenyenkon, (la luna), constituían un armonioso conjunto familiar con dos descendientes.

Fue entonces cuando Em´Al se enamoró de Wun o Teluj, que era el lucero del amanecer (fase inicial y más brillante del planeta Venus), hija del matrimonio formado por Xaleshem y Keenyenkon.

Este enamoramiento refleja una mirada gnomónica sin predominio de Keenyenkon, (la luna), sobre Xaleshem (el sol) ni tampoco del Sol, en todo caso pudo tratarse de cierta consideración sinódica con Venus.

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Para el tzoneck`n originario, la luna y el sol tenían la misma jerarquía al momento de contabilizar los días o referir algún acontecimiento, pero luego de este enfrentamiento de Em´Al con Sintalk´n, Xaleshem (el sol) paso a subordinarse y Keenyenkon, (la luna) pasó a ser referente en la cosmogonía de quienes siguieron a Em´Al.

Al analizar gnomónicamente esta mirada tzoneck`n, que hace centro en la luna, pareciera reflejarse también en la cosmogonía mocovíe, (los mocovíes son patagónidos que llegaron tardíamente a la región chaqueña) en tanto que, el predominio de Xaleshem (el sol), en correspondencia con Sintalk´n, curiosa y muy claramente se refleja en la cosmogonía Selk´nam y en ambos casos, prevalece la estructura originaria donde el círculo o el número tres a la manera de triplicación de lo que podría ser un diámetro, aparece para cazar, para las ceremonias, para la representación cosmogónica e incluso, aunque no se lo mencione, es el factor gnomónico que prevalece en esa región patagónica, entendido como la triplicación de la longitud de la altura propia en los mediodías de los equinoccios; también aparecen el eje del mundo Este-Oeste u axis-mundi patagónnico, las siete formas diferentes de la luna y además, el papel del concepto de cielo, el cual en ambos casos es muy significativo (Chapman, Cox, Musters).

hain

Se dice que como consecuencia de esta cruenta lucha entre los antiguos tzoneck´n, en la que se debatieron cosmovisiones diferentes, Arrok (Mar), no permaneció neutral y por el contrario, para evidenciar su postura, toda vez que Keenyenkon, (la luna) se ausenta, Arrok (Mar) eleva sus aguas (marea alta) intentando anegar las tierras de Em´Al.

Esta sangrienta lucha intestina entre patagónidos tzoneck´n, pudo dar origen a varias migraciones importantes, subdivididas en tiempos diferentes hacia el norte primero, y luego hacia el sur.

Los que migraron rumbo al norte pudieron haberse ordenado en tres oleadas temporalmente distintas, siendo la más antigua, aquella que habría llegado a la región chaqueña y con el tiempo constituirse en el grupo de comunidades que los guaraníes llamaban guaykurú, luego una segunda que al llegar a la pampa húmeda pudo mestizarse y reforzar su carácter láguidolicoide para convertirse en los conocidos pampas, y finalmente, la más reciente en rumbear hacia el norte, pudo establecerse en la meseta chubutense donde surgirán los pollas

La que migró al sur, en su primera oleada habría sido aquella que surgida tras posibles cruzamientos con los alacalufes canoeros, pudieron dar origen a los Haush y la más reciente, importante y numerosa, surgida quizás, luego de finalizar la lucha intestina entre tzoneck´n, es la de los Selk´nam, mal llamados Onas.  Y decimos mal llamados Onas pues ellos no se llamaban a sí mismos de esa manera y en cambio sí, hubo un cacique conocido por el nombre Onos, que es citado por Antonio Viedma al referirse a las 24 horas entre el día 30 y 31 de Diciembre del año 1780, y diciendo que Ono moraba cerca del río Santa Cruz, fue amigo del cacique Julián y al parecer, por su renombre en el sur y trascendencia de fama, pudo haber operado como generalizador del apelativo y generador del parónimo Ona.

A partir de esta reducción de la realidad, para cualquier español, todos los tsonek´n que moraban al sur de los 50º de latitud, pudieron entenderse como parte del cacicazgo del tal Ona y ser ona en consecuencia.

Y hablando de generalizaciones y parónimos, es interesante observar la similitud del nombre Sintalk´n con el de Selk´nam, los cuales al provenir por la vía de transmisión oral, podrían ser o remitir ambos a una misma persona, la cual por su condición de líder, consecuentemente y al igual que lo sucedido con Em Al, el nombre del líder habría de ser el gentilicio de la comunidad. Recordemos que los selk`nam, del mismo modo que lo supo hacer Sintalk´n, en la lucha interna entre cosmovisiones diferentes del pueblo tzonek`n, reivindicaba el predominio del sol frente a la luna.

También debemos señalar que en tanto para los tzoneck`n, Kóoch (el cielo) es el hacedor, para los Selk´nam, es Shoón (cielo) y en ambos casos el concepto de cielo, aunque con nombres transformados, supo funcionar como principio organizador de la cosmología y tuvo una destacada significación social y ceremonial (Chapman). Algo similiar ocurre con el círculo que en las dos culturas es estructurador de su cosmovisión.

 

 

Cabe preguntarse entonces:

 

¿Habrá sido Sintalk´n la personificación de todos los selk´nam?,

¿Habrá sido Sintalk´n el EM´AL y hombre colectivo selk´nam?,

Sintalk´n pudo ser entonces algo así como el colectivo disgregado, la diáspora  que migró al sur luego del enfrentamiento y que terminó siendo Selk`nam.

Recordemos que, conforme al “intento de grafemario con el que acompañamos este trabajo, hemos presentado a Em´Al como “el” o “ese” (EM) refiriendo al “colectivo hombre” (AL), entre los tzoneck`n, y dado que Kóoch (el cielo) tzonek`n, pudo transformarse en Shoón (cielo) selk´nam, la separación violenta entre los tzoneck`n, que produjo el martirio del guerrero Sintalk´n por su enfrentamiento con Em´Al en momentos en que el poder de Em´Al, había sido cuestionado y debilitado (como señalamos más arriba) pudo también hacer que los seguidores de Sintalk´n, transifirieran las capacidades y virtudes de Em´Al a este otro guerrero martirizado, y de hecho, Sintalk´n heredara todo el pasado virtuoso que habitaba en la subjetividad del hombre patagónico,

De esta manera Sintalk´n o Selk´nam, pudo pasar a ser el nombre del nuevo colectivo de hombre desarrollado por esta novel comunidad.

Por el otro lado, entre los seguidores de Em´Al, rivales de Sintalk´n, este gentilicio pudo convertirse en sinónimo del mal, del y de lo no deseado.

Si efectivamente esto pudo ser así,  por tratarse de un mártir y no de un líder presente de carne y hueso, Sintalk´n o Selk´nam, tendría una genealogía traumática, con lo cual sería un colectivo más abstracto que Em´Al y como consecuencia, la abstracción, no pudo cumplir con las funciones propias de un líder, pudo entonces ser el Sol y los fenómenos solares, el conjunto activo que, ante la falta del líder concreto, habría hegemonizado la subjetividad selk`nam .

Entonces Xaleshem (el sol), pudo pasar a ser- Krren (el sol) entre los Selk´nam y cumplir con el rol de líder que dejara vacante tanto Em´Al por rival, como del guerreo Sintalk´n por haber fallecido.

Tengamos en cuenta que en el mito del HAIN femenino, un día Xaleshem paso cerca de la choza del HAIN cargando un guanaco recién cazado y sin pretenderlo se percató de que los espíritus no eran tales sino mujeres disfrazadas y fue ese el detonante mítico que motivó a los varones a revelarse y a hacerse dueños de los haruwens (divisiones territoriales).

Xaleshem se habría percatado del engaño. Los espíritus serían las variantes de la luna y no del Sol.

Ni Em Al ni Sintalk´n podían liderar concretamente aquellos tiempos de su presentes ni tampoco los venideros, pero si podía hacerlo Krren- (el sol), y de ese predominio solar por sobre la armoniosa relación entre Xaleshem (el sol) y Keenyenkon, (la luna), dan prueba las ceremonias del HAIN histórico (Chapman) y lo evidenciaría el arqueológico hallado sobre el río Ewan (Laura Caruso).

 

01

 

En cuanto a la visión que desde el interior de la choza se tenía del cosmos, se puede afirmar que era básicamente de forma circular y que por tratarse de las culturas patagónicas, comunidades muy alejadas de la línea ecuatorial, esa circularidad se veía potenciada para configurarse en ocho partes aproximadamente iguales basándose simplemente en la ubicación de los 7 postes constitutivos de la choza conforme los alineamiento de los equinoccios y los solsticios.

Los hallazgos arqueológicos dan cuenta de por lo menos dos chozas que pudieron haber sido levantadas con fines ceremoniales a orillas del Río Ewan, dentro de la actual localidad homónima, donde una de ellas, según la datación dendrocronológica, indicaría que sus troncos habrían sido cortados en tiempos históricos, durante la primavera del año 1905,

Los troncos son enteros, rectos, provisto de terminaciones en horqueta, con un largo mayor a 4 metros y menor o igual a 5,63m y de 0,08 a 0,21m de diámetro más o menos.

Las medidas de la choza son de aproximadamente 6m de diámetro en la base, 3,17m de altura interna y todos los restos pertenecen a la especie Nothofagus antártica o ñire mapuche.

Tambien se hallaron grandes troncos de ñire para la alimentación del fuego -Laura Caruso Fermé – María E. Mansur – Raquel Piqué –

 

 

 

Advrtencia:

 

Lo relatado hasta aquí, no pretende ser más que lo que es; una simple y libre interpretación del mito de la Creación Tehuelche, llevada a cabo desde la mirada gnomónica.

Esta mirada tiene por base teórica, aquella que surge del estudio de la orientación espacial de los monumentos, menhires, estelas y templos en cada uno de los sitios arqueológicos más relevantes, como así también de algunos de sus mitos.

En tal sentido, puede observarse que la propia choza ceremonial Hain, como la mayoría de su tipo, también se solía orientar en rrelación al Sol, los equinoccios y los solsticios.

En cuanto al aspecto documental, las fuentes son oportunamente citadas en cada uno de los párrafos que lo ameritan.

Respecto de las metáforas y simbologías, ellas se abordan teniendo en cuenta el origen étnico huárpido/fuéguido del patagónico tzonek`n (Salvador Canal Frau- R. Casamiquela), y por tal motivo es que se interpreta que es en una canoa o bote chono donde Em Al emigra para poner a salvo su vida.

Es probable que alguien con mayor información y dedicación, pueda aportar datos y nuevas miradas para mejorar esta interpretación, la que por cierto, no pretende ser única ni excluyente de otras tan válidas como esta.

 

Rubén CALVINO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía mínima

 

LOS TEHUELCHES

Irma BERNAL-Mario SANCHEZ PROAÑO

VIAJE A LA PATAGONIA AUSTRAL

Ramón LISTA

 

 

VIAJE A LAS REJIONES SEPTENTRIONALES DE LA PATAGONIA

  1. COX

 

ARGENTINA INDÍGENA

Andrés BONATI-Javier VALDEZ

 

LOS JESUITAS EN LA PATAGONIA

Jesuita Miguel de OLIVARES

 

 

LOS SELK´NAM

Anne CHAPMAN

TRES AÑOS ENTRE LOS PATAGONES

Auguste GUINNARD

 

DIARIOS DE NAVEGACIÓN

Antonio VIEDMA

 

VIDA ENTRE PATAGONES

George C. MUSTERS

 

LA PATAGONIA PIENSA

Juán BENIGAR

 

PREHISTORIA DE AMÉRICA

Salvador CANALS FRAU

 

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Juán SAMAJA

 

VIDA ENTRE LOS PATAGONES

George MUSTERS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

 

 

EL USO DE RECURSOS VEGETALES ENTRE CAZADORES RECOLEC- TORES DE LA ZONA CENTRAL DE TIERRA DEL FUEGO

 

Laura Caruso, María E. Mansur & Raquel Piqué

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S001167932008000200002&script=sci_arttext#1

—————-

 

Economía y sistemas de asentamiento aborigen en la cuenca del río Limay

–Mabel M. Fernández

 

http://www.scielo.org.ar/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1851-37512006000100003

 

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LA FRUSTRADA MISIÓN ESTRATÉGICA DE NAHUELHUAPI, UN PUNTO EN LA INMENSIDAD DE LA PATAGONIA

 

  1. XIMENA URBINA

http://www.scielo.cl/pdf/magallania/v36n1/art01.pdf

———————-

 

UN MITO TEHUELCHE: KOOCH, EL CREADOR DE LA PATAGONIA

 

http://www.alconet.com.ar/varios/mitologia/patagonia/koock.html

–Arnoldo Canclini compilador.

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María la grande o reina de los tehuelches

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_la_Grande

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Digresión en torno al rewe gnomónico

 

del colihue al  canelo
Los tzoneck´n estaban organizados en grupos de varias familias y durante la temporada de verano, solían instalar sus toldos en las faldas montañosas de la cordillera, mientras que en el invierno, se dirigían hacia la costa, bordeando los ríos patagónicos.
Antes de la llegada de los españoles, siguiendo a las presas según la periodicidad de las épocas de caza del guanaco y del ñandú, el tzonek`n halló el reloj natural que determinaba sus tiempos en el desplazamiento migratorio de una a otra pampa patagónica.
El modo de cazar se basaba en arrojar la bola perdida, o directamente golpeando fuertemente con ella, como así también, para mimetizarse entre los ñandúes se disfrazaban con plumas y se sostenían sobre un solo pié, mientras que con el otro, a la manera de cabeza de ñandu, servía para desorientarlos y sorprenderlos.
ñandú
De esta práctica astuta y posiblemente a los efectos de optimizarla, pudo haber surgido el puelperrún o choiké-perrún, conocido como “el baile del ñandú” y quizás también, el apelativo de “pollas” con el cual los españoles se referían a los tehuelches septentrionales australes, según la clasificación de  Rodolfo Casamiquela.
Todo esto ocurrió hasta la introducción del caballo, luego de lo cual, aparecieron las boleadoras y las armas metálicas que junto al alcohol, cambiaron totalmente las costumbres ancestrales.
La introducción del caballo impactó fuertemente en las culturas patagónicas y la perturbación que produjo fue tan grande que prácticamente acabó con el auto-relato oral de su historia.
Cuando George Musters se interesó y les preguntó directamente a los tsonek´n acerca de cómo sus antepasados habían viajado de uno a otro sitio de la Patagonia con anterioridad a la introducción del caballo, la sorpresa los embargaba, ya que la alienación sufrida era tan tal que los propios tehuelches no podían concebir que alguna vez, haya existido una situación semejante (George Musters).
A esta verdadera alienación ecuestre, vale asociar otra de tipo gnomónico, evidenciada en el relato de Guillermo Cox, cuando en ocasión de sacar y consultar su reloj de sol frente a Antinao, un descendiente de hulliches, muy consternado le suplicó que lo guardara porque eso era una brujería que tal vez podía ocasionarle alguna enfermedad a su mujer (Guillermo Cox).
No hay dudas de que sus antecesores, con anterioridad a la llegada europea ya habían conocido y empleado el gnomón solar que paradojalmente en tiempos históricos se desconocía.
La Isla Victoria, con una superficie de 31 km², está ubicada dentro del lago Nahuel Huapi en la provincia del Neuquén y en el pasado, mucho tiempo antes de la llegada de los europeos, fue habitada por comunidades nativas que dejaron marcas de su presencia con pinturas sobre las piedras.
Cuando en 1620 el Capitán Fernandez llega al lago Nahuel Huapi, y toma nota de la existencia de la isla, inmediatamente cree que podía tratarse de la mítica Ciudad de los Césares, que por entonces motivó la llegada de muchos aventureros, misioneros y conquistadores.
lago
Pero al llegar a la isla, se encontró con una importante población de expertos navegantes “poyas” y también con cazadores de las estepas que como parte tzonek´n, habitaban principalmente en las zonas montañosas del sur de la Provincia de Neuquén y noroeste de la Provincia de Río Negro (tehuelches septentrionales australes, según Rodolfo Casamiquela).
Otros exploradores y misioneros, han dado testimonio de que la isla fue habitada, y entre ellos Diego Rosales dice que había indios rebeldes.
También el jesuita Miguel de Olivares se refiere a la isla diciendo que en ella se podían verificar los únicos sembradíos de la zona, con lo cual, se trataría de una población de navegantes que también practicaban la agricultura de papas, arvejas y guisantes, actividades que más tarde se fueron perdiendo y cuando el misionero Francisco Menendez a finales del siglo XVIII llegó a la isla, ya la encontró deshabitada.
Distintos exploradores fueron gautizando y rebautizando a la isla cambiandole el nombre.
Se llamó por un tiempo “Isla de Fray Menéndez”, luego en 1862 el explorador Guillermo Cox, la rebautizó con el nombre de “Isla Larga”, Más tarde durante una expedición entre los años 1883/84, Eduardo O´Connor, la rebautizó con el nombre del entonces Ministro de Guerra, Benjamín Victorica, nombre que entre los lugareños era Victoria y por lo que al transcribir este nombre se produjeron errores que luego no se rectificaron y finalmente terminó llamándose Isla Victoria.
Los hallazgos realizados en el alero Puerto Tranquilo I (Hajduk 1990) ubicado en la Isla Victoria, indican que hace unos 2000 años aproximadamente, algunos grupos humanos, accedieron a ella a través de la única vía posible: la navegación.
Los restos materiales hallados y que presumiblemente habrían pertenecido a estos primeros navegantes, refleja que su modo de vida se basaba en una economía de caza, recolección y aprovechamiento de los recursos del lago, en tanto que los restos humanos, por su semejanza, se corresponderían con el tipo humano de canoeros de Chiloe y su entorno, históricamente conocidos como Chonos (María Albornóz-Graciela Montero).
Los diversos relatos de misioneros y exploradores llegados al Nahuel Huapi, revelan diferentes grupos humanos, identificados según su aspecto físico, territorialidad y modo de vida y en ese sentido, desde las primeras fuentes escritas se habla de, Puelches navegantes del Nahuel Huapi, como navegantes del ámbito lacustre boscoso, Poyas (cazadores recolectores esteparios tradicionalmente conocidos como Tehuelches) del norte y del sur, aparentemente enfrentados entre sí, y según el relato de Nicolás Mascardi, también hubo Poyas comarcanos.
Resumiendo entonces, en cuanto a la isla Victoria propiamente dicha, debemos decir que en su suelo, quienes la habitaron supieron practicar la agricultura de papas, arvejas y guisantes y objetivamente, conforme los restos humanos hallados, sus antiguos habitantes habrían sido fuéguidos y o de procedencia fuéguida ligada a los chonos, que confirmarían las firmes sospechas que al respecto supo plantear Rodolfo Casamiquela.
Nunca se supo con certeza que les ocurrió a estos antiguos habitantes de la Isla Victoria, pero dado los testimonios de misioneros y exploradores, como así también a los datos concretos aportados por la arqueología, no hay duda alguna en señalar que además de los Poyas o tehuelches, en la región del lago hubo fuéguidos navegantes canoeros.
Posiblemente, los llamados puelches navegantes, en este caso canoeros del Nahuel Huapi, pudieron ser los tempranos mapuches que arribaron a orillas del lago (Mabel M. Fernandez) que en contacto con los chonos llegados al Nahuel Huapi e instalados en la isla Victoria, tomada originariamente como posta canoera, habrían dado lugar a los llamados puelches del Nahuel Huapí ubicados al norte del lago, aunque, no habría que dejar de lado que para Casamiquela, los puelches serían “pan-tehuelches” (poblamiento de la Patagonia).
Es muy probable entonces, que la isla haya sido originariamente una posta canoera, donde los fuéguidos pudieron reparar y reacondicionar sus naves en tanto que también, se restauraban las propias fuerzas para hacer las travesías, motivados quizás por el comercio y transporte de materiales.
Son varios los autores que hablan de la muy buena pre-disposición de los tehuelches en general, para recibir y relacionarse con el forastero, más aún, habría evidencias de que muchos de ellos, además de hablar el español, entendían y alcanzaron a expresarse bastante bien en inglés, de manera que no les habrá costado mucho relacionarse con los chonos o fuéguidos, cuando estos, conforme se deduce de los hallazgos mencionados, arribaron a la isla Victoria.
Es posible que tanto tehuelches primero, como mapuches después, pudieran fascinarse al ver que estos canoeros de cuerpo relativamente diminuto montando en sus embarcaciones desarmables, eran capaces de atravesar velozmente grandes distancias con fuego a bordo.
¡Cuan grande habrá sido la admiración frente a ellos!
Y como no buscar relacionarse en esas circunstancias, con esta manera de vivir.
Cabe preguntarse entonces que, siendo los fuéguidos de Chiloé muy buenos comerciantes (Guillermo Cox) y los tehuelches muy buenos anfitriones (George Musters), los poyas comarcanos (Nicolás Mascardi) pudieron ser el resultado étnico de este cruce entre fuéguidos con tzoneck´o patagones, en tanto que los poyas no comarcanos, pudieron ser los que Salvador Canals Frau sospecha que se llamaron a sí mismo tehulch o tewlts como dialecto del tsonek´n.
Observemos que la palabra TEHULCH o TEWLTS, en boca de los mapuches, muy fácilmente se pudo haber transformado en TEHUELCHE y/o teweltse, tanto en cuanto a la escritura (los mapuches no contaron con lenguaje escrito) como en la sonoridad, de modo que bien puede ser que estos tsonek´n cercanos a la cordillera, hayan sido los primeros con los que aquellos tempranos mapuches entraron en contacto y al escuchar como ellos se llamaban a sí mismo, los mapuches lo reprodujeron y expresaron de manera propia con la terminación en che, como apelativo de gente.
Algo parecido es lo que señalamos que pudo haber dado origen a los puelches navegantes, ya que los tempranos mapuches, arribados a las orillas del lago, pudieron relacionarse con los fuéguidos de la isla Victoria, favorecidos quizás, por la práctica típicamente mapuche de formar matrimonios mixtos con integrantes de otras comunidades (Guillermo Cox).
Así tendríamos, a los fuéguidos-mapuches como puelches canoeros y a los fuéguidos-tehuelches, como poyas comarcanos.
Solo restaría dar una respuesta a la división de los poyas que Nicolás Mascardi ubica al norte y al sur del lago.
Probablemente y dado el carácter mencionado de los tehuelches, los ubicados al norte pudieron ser influidos culturalmente por los mapuches y como la relación tehuelche-mapuche supo tener instancias conflictivas, los poyas del sur, quizás, al momento de llegar Mascardi, estaban disgustados con los norteños por someterse a dicha la influencia mapuche.
Estas, si bien son puras especulaciones a quinientos años de distancia, tienen no obstante, las bases históricas y los datos arqueológicos más arriba expuestos, que inevitable e indudablemente las inducen.
A favor del poblamiento chono y/o fuéguido de la isla Victoria, habría que señalar una curiosidad quizás poco difundida y relacionada con la llamada mapuchización, y es que conforme surge de la información disponible actualmente, en el territorio Argentino, al oriente cordillerano, en el único lugar que habita la caña Chusquea quila, típicamente andina-occidental y muy usada por los mapuches para la fabricación de flechas, es en la isla VICTORIA del lago Nahuel Huapi -Provincia de Neuquén.
Habría que indagar entonces, si esta presencia en la isla de la especie Chusquea quila, no ha venido de la mano del hombre mapuche o chono, ya que pudieron ser ellos, como habitantes de la isla- presuntamente posta canoera-, quienes la habrían introducido artificialmente y que luego, con el paso de los años, se nos aparece como si ella fuera endémica.
No hay que olvidar que los mapuches eran buenos agricultores y que este material fue muy usado para la fabricación de las flechas primero y lanzas después.
Al derrotero seguido por Juan Fernández desde Chiloé-Seno del Reloncaví, lago de Todos los Santos y luego paso de la cordillera para arribar al lago Nahuel Huapi se lo denominó “Camino de las Lagunas” y “camino de vuriloche”, y desde muy antiguo, a través de esta ruta hacia el Este, se habrían movilizado los canoeros chonos y probablemente también, los canoeros del Nahuel Huapi, descendientes de chonos y poyas o chonos y mapuches.
Estas aguas y desde tiempos prehispánicos habían sido transitada por las típicas embarcaciones de los chonos, llamadas dalkas, las que eran elaboradas con tres o cinco grandes tablas extraídas mediante la aplicación de cuñas en el veteado de la madera del alerce patagónico; madera que ofrece la posibilidad natural de rajarse y abrirse en tablas como una de sus propiedades más destacadas (maderables por cuñas).
Los chonos solían hidratar primero y luego calentar estas tablas para darle la forma deseada conforme al diseño perseguido para la embarcación y valiéndose del fuego, hacían pares de filas regulares de agujeros a lo largo de las tablas, de modo que se correspondieran entre sí para de ese modo facilitar la costura que luego se realizaba mediante sogas hechas a partir de la fibra de caña – probablemente de la caña de quila- la cual abunda en la zona, machacada y retorcida,
El modo como cocían las tablas, las hacía desmontables y permitía que las dalkas resultaran fáciles de desarmar para volver a rearmar y poder así transportarlas en los tramos terrestres que separaba a los diferentes lagos y ríos, e incluso cuando debían atravesar algún boquete andino, como es el caso delboquete PEREZ ROSALES de la ruta de voriloche.
El acabado que finalmente le daban a la embarcación, consistía en un calafateado hecho a base de hojas de un árbol llamado fiaca o mepo, sobreponiéndole luego, corteza de maque, otro tipo de árbol que tiene una corteza lisa y que le daba una apariencia muy parecida a las canoas hechas de corteza por otros fuéguidos, por ejemplo los alakalufes y o los yámanas.
Recordamos que si bién podían ser semejantes los calafateados, las dalkas eran embarcaciones estructuralmente distintas a las de otros canoeros.
La hoja de maque, también como es algo más gruesa que la morera y además glutinosa, bien machacada, era usada en Chiloe, para calafatear, ya que con el agua se esponja y le cierra totalmente su paso.
Los anclas se fabricaban con maderas duras y o piedras.
Se cree que esta manera de construirlas, fundamentalmente cocidas, sin clavos ni entarugados, les daba a las embarcaciones una flexibilidad que junto a todo lo dicho, las hacía sumamente aptas para el recorrido interandino y para el impacto de las aguas de los rápidos y o las olas del mar.
La dalka, aparentemente habría llegado a Sudamérica desde la polinesia y era llamada Wangka entre los polinesios y como tipo de embarcación hay que destacar que no tenía quilla, era más bien angosta, larga, liviana y sin roda (prolongación de la quilla en dirección vertical o inclinada sobre la proa).
Tampoco tenía codaste (prolongación con que termina el buque por su parte de popa unida a la quilla); era de fondo plano como para vararse sin dificultad en la playa y sin tumbarse.
Originariamente la dalka era impulsada mediante remos, aunque las hubo con la incorporación de una vela fabricada con cuero de lobo marino extendido entre dos palos, con la forma típica de la vela chilota.
La dalka estaba construida con materiales propios del mundo circundante, el alerce patagónico, las hojas de fiaca y la fibra de caña.
En cuanto al tamaño, las había de medidas muy diversas que variaban desde chicas de unos 3,5m hasta grandes de casi 11m.
Del mismo modo que en la Araucanía existe una localidad que se llama Lumaco honrando a la luma como madera de la cachiporra mapuche, en Chiloé existe Dalcahue, que hace lo propio respecto a las dalkas.
Se dice que fue un tal Goicueta quien habría viajado con Cortés Ojeda a mediados del siglo XVI quien habría dado cuenta de este tipo de embarcaciones encontradas en Reloncaví, y que fuera Diego Rosales, quien relato que los habitantes originarios de Purailla, asentados a orillas del lago de Todos los Santos, muy próximo al lago Nahuel Huapi, solían azotar a los establecimientos españoles de Chiloé, bajando por el desaguadero del río Petroué.
Evidentemente, todo esto no hace más que reforzar la idea de que la navegación Este-Oeste y viceversa, era frecuente entre los habitantes originarios de la Patagonia, desde muchísimo tiempo antes de que llegaran los españoles, con lo cual en el área del lago, sin ninguna duda, han interactuado diversas etnias, probablemente fuéguida, huárpida, láguida quizás y el resultado de ellas, los tehuelches, con todas ellas y más tarde, luego de que los tempranos mapuches migraran hacia el Este, interactuaron también, con estos mapuches probablemente llamados puelches.
La conveniencia de usar estas embarcaciones originarias, para atravesar la cordillera navegando por sus irregulares ríos de montaña, lagos y transitar algunos tramos de a pié, fue reconocida por el propio capitán Juán Fernandez, cuando en 1620, cociendo y descociendo dalkas, el mismo se trasladó con 46 hombres desde Calbuco al lago Nahuel Huapi, atravesando el mar, tramos de tierra, ríos y lagunas.
Se cree que pasó hacia el lado Este, atravesando el paso de los Raullíes o quizás por el paso de Pérez Rosales. (Ximena Urbina)
Según algunas fuentes históricas, entre las armas originarias que se usaron en la Araucanía, debemos mencionar en primer lugar a la macana o maza, la cual era un arma tan terrible, que según se cuenta, podía derribar a un caballo.
Constaba de un palo duro de unos tres metros de largo y tan grueso como la muñeca del portador. Poseía una punta abultada a la manera de una típica cachiporra hecha con luma (Amomyrtus luma), madera que no se pudre con facilidad y que permita hacer armas muy contundentes para propinar fuertes golpes.
La luma o luma colorada, es una especie arbórea perennifolia siempreverde que crece en los bosques templados de Chile y Argentina. Este tipo de cachiporra, se dice que era usada por los habitantes originarios de la Araucanía como arma larga y para la persecución del enemigo, solían usar las boleadoras que arrojaban a las piernas con el fin de poder derribarlo.
Como dato turístico que refuerza la idea en cuanto a la importancia de esta madera y uso, es que Lamuco en mapuzungún significa Agua de luma y con ese nombre, hoy se conoce una comuna de la Araucanía.
Otra de las armas originarias era la flecha de quila, de más de medio metro de largo, hecha con un tipo de caña, la quila, (Chusquea quila) que generalmente era usada para la caza más que para la guerra.
La punta de flecha se hacía de hueso o de piedra bien afilada.
La Chusquea quila es una especie típicamente chilena y se distribuye desde la Región del Biobío hasta la Región de los Lagos y también habría sido utilizada para fabricar las picas con procedimientos semejantes a los llevados a cabo para las flechas.
Más tarde y posiblemente como consecuencia de frecuentar con grupos tehuelches que solían usar una especie de lanza pesada, los originarios de la Araucanía, habrían incorporado la lanza como arma, pero teniendo la experiencia de trabajo y disponibilidad de la quila (Chusquea quila) para la fabricación de flechas, al adoptar la lanza como arma larga, la habrían fabricado de la misma caña del tipo quila.
Así surge la huaiqui, un tipo de lanza ligera muy apropiada para el uso de a caballo, hecha primeramente como hemos dicho de caña de quila (Tomás Guevara) y de aguijón o punta chamuscada o provista de pedernal afilado.
Más tarde, al volcarse hacia los territorios del Este cordillerano donde abunda el colihue (Chusquea culeou), habrían comenzado a fabricar las lanzas con caña colihue, material que finalmente prefirieron a todas las otras cañas porque es recta, maciza y abunda en las cercanías del lago Nahuel Huapi.
En ocasión de un intercambio de regalos, George Musters, recibió de manos del gran Cheoeque, cacique de unos 35 años de edad, hijo de madre tehuelche, una de las lanzas típicas que solía usar su gente. Medía de 15 a 18 pies, (unos 4,5m a 5,5m) de largo y muy liviana <<porque el mango estaba hecho de una caña muy parecida al bambú, que crece en los bosques de la cordillera y tiene el grosor del asta pica sólida>>.
En esa oportunidad, Musters, sin saberlo, dejó la lanza apoyada sobre un toldo, ante lo cual y de inmediato, fue advertido de que a estas armas, solo hay que dejarlas horizontalmente tendidas y/o, en su defecto, perpendicularmente plantada en el suelo, (cual si fuera una vara gnomónica decimos nosotros), ya que cualquier otra posición era señal de guerra.
No se aclaró, en esa oportunidad, si esa señal era a modo de presagio y o de provocación, lo cierto es que, para aquellos habitantes de la Patagonia septemtrional austral (Rodolfo Casamiquela) era normal y aceptado plantar verticalmente una lanza, como la que al parecer serían de caña colihue, porque no era entendido como lenguaje de guerra, dado que quizás en esa posición solían cumplir con funciones gnomónicas.
Las lanzas tehuelches, eran completamente diferentes a la de los mapuches y de los pampas, y solo se la usaba para el combate de a pié, ya que consiste en una pesada asta de madera dura, generalmente de la especie Berberis sp, de un largo cercano a los 5,5m, y en cuyo extremo, se colocaba una hoja afilada de unos 0,50m.
Esta lanza en manos de un tehuelche, que además para el combate cuerpo a cuerpo también se proveía de una gruesa protección de cueros de guanaco superpuestos y una túnica larga para cubrir los brazos y el cuerpo, era sin duda alguna, un arma tan formidable, que puedía atravesar completamente el cuerpo de una persona.
Los selk´nam para la caza de lobos marinos, solían seleccionar las maderas más livianas y capaces de flotar, como es el caso de la Ribes magallánica (Laura Caruso Fermé, Myriam Álvarez y Martín Vazquez).
Si bien la lanza tehuelche era pesada y diseñada para el combate de a pié y por el contrario la araucana, era liviana y se la podía usar a caballo, en La Patagonia, ambas lanzas por igual, eran manejadas bajo un mismo lenguaje.
mapuche
Si se la apoyaba sobre un toldo tehuelche y o una ruka mapuche, o si no estaba tendida o perfectamente plantada a 90º del piso, era señal de guerra y a veces, solían ser parte de un ritual que George Muster no desentraña pero lo describe diciendo que en oportunidad del encuentro entre Casimiro y Quintuhual, varios caciques, entre los que había mapuches y tehuelches, clavaron cuatro lanzas en el suelo, una de ellas con un trapo y o poncho blanco, para luego marchar en torno a ellas pronunciando palabras de oración.
Evidentemente que, este ritual abstraído del contexto tehuelche, nada nos dice, pero si asociamos a la estructura circular del rito marchando alrededor de las cuatro lanzas, la ttradicional circularidad de tres giros por sobre la cabeza antes de arrojar la bola perdida, la inevitable circularidad que ofrece la línea de horizonte en la mirada de las pampas patagónicas, el conocimiento que presumiblemente los tzoneck´n tenían de la relación del triple diámetro del círculo con la circunferencia, y finalmente a todo esto lo vinculamos con el desarrollo de la práctica de fumar, no sería descabellado pensar que el trapo blanco puesto en una de las lanzas, podía ser el modo de señalar uno de los cuatro puntos cardinales; quizás el Este, por ser el del Sol naciente.
Según George Musters, para disponerse a fumar, el tehuelche preparaba la pipa, la encendía, luego se tiraba al suelo y recién después de lanzar cuatro bocanadas de humo, una a cada uno de los puntos cardinales (previamente reconocidos) y de mascullar una oración, tragaba algunas pitadas y de ese modo, se embriagaban entrando en una inestabilidad que les duraba unos minutos.
Conviene aclarar, para no confundir, que los tehuelches meridionales no mezclaban el tabaco con estiércol, práctica que al parecer, por los relatos de A. Guinnard, solían llevar a cabo los pampas y no los patagones como el describiera.
Del mismo modo en que el círculo hablaba de su triple relación intrínseca con el diámetro y viceversa, los tres diámetros eran equivalente al círculo, (ver mito tehuelche)
La lanza en la Patagonia, hablaba el lenguaje cosmológico del círculo y de los puntos cardinales entendidos como los cuatro cielos inmediatos, dentro de los cuales, el del sol naciente como cielo claro y de luz, pudo ser representado con el trapo blanco.
De esta manera, además de presagiar y/o indicar la posibilidad de la guerra, la lanza era sin duda alguna, parte misma del lenguaje cosmológico.
¡cabe preguntarse entonces!
¿Los tehuelches, sabiendo como evidentemente sabían, que la cantidad de lunas visibles y cielos del año trópico era igual a la cantidad de pies propios que tiene la altura humana, como no iban a representar todos estos conocimiento con siete (7) entrenudos de una lanza de colihue verticalmente clavada en el suelo a 90º, la que además de cumplir con las funciones gnomónicas, pudo ser también sacralizada para luego en torno a ella, mascullar oraciones a modo de altar hierológico nómade, tan móvil como su mismo nomadismo?.
rewe 3
Más aún, la choza del Hain selk´nam, (directos descendientes tsonek´n), fue de alguna manera una construcción gnomónica e hierocéntrica basada en siete postes principales ubicados convenientemente y según los ejes gnomónicos equinocciales y solsticios extremos.
Recordemos que, según lo afirmado por Anne Chapman, en la subjetividad selk`nam sobrevivió la creencia de que alguna vez, sus más remotos antepasados (sospechamos pre-tzonek`n) supieron levantar una gigantesca choza ceremonial con piedras en lugar de troncos, creencia esta que pudo haberse transmitido por generaciones y que como frustrado intento de realización (ya que no habrían dejado evidencia alguna), los tzonek`n y los selk`nam, bajo transmisión oral llevaron la información implícita y sin estructurarse en la subjetividad, hasta que finalmente los selk´nam, sin llegar a concretarlas tampoco, la supieron manifestar explícitamente a la manera de un acabado Míto STONEHAIN de su pasado originario.
<<los hombres más sagaces y fuertes -hoowin- se reunieron en la región de Máustas, en el sudoeste de la isla, donde construyeron enteramente de rocas, la primera choza del Hain de los hombres>> (Anne Chapman).
La circularidad de una imaginaria y lítica choza del HAIN, necesariamente nos remite a la circularidad del muy difundido STONEHENGE BRITÁNICO y curiosamente hallamos que, ambas estructuras, aunque diferentes y distantes, se apoyan en pilares orientados gnomónicamente sobre latitudes iguales de hemisferios opuestos, cercanos a los 51º aproximadamente.
Desde lo estrictamente gnomónico hay semejanzas básicas entre ambas estructuras, de modo que si a ello sumamos el incumplido deseo de los Selk`nam, de contar con su mega-estructura lítica y conjugamos estos datos objetivos con los subjetivos transmitidos en los mitos, sin duda alguna que se pone al descubierto una muy curiosa coincidencia, la cual, necesariamente exige ser evaluada y pone de relieve el fuerte carácter gnomónico de los henges o circularidades entre las culturas originarias de todo el mundo-
Ante estas semejanzas estructurales y la mítica construcción originaria, nos permitimos pensar que como la mayoría de las culturas originarias lo evidencian, la truncada evolución ulterior tsonek´n, inexorablemente se orientaba hacia las construcciones líticas y/o megalíticas, y a reafirmar de esa manera, la idea de que desde el cuerpo humano, tomado como instrumento gnomónico, pasando por el poste o caña colihue tzonek`n, se habría orientado necesariamente hacia el menhir gnomónico y del tallado de la piedra, a la estela gnomónica cual póstuma realización de figuración antropomorfa.
Indudablemente, es en la estela gnomónica antropomorfa donde la reproducción de la figura humana, marca un retorno de la ulterioridad alcanzada evidencia el retorno a sus orígenes esencialmente humanos.
El gnomón nació con un palo o lanza en reemplazo del cuerpo humano, y su evolución que lo llevó a la figura antropomorfa de la estela como un dialéctico retorno al mismo cuerpo del cual partió y que Protágoras entendía como medida de todas las cosas; fué la reproducción de/sí en otro fuera de/sí, el oro yo, el que permitió el para/sí con el que el en/sí de aquellos humanos precedentes pudieron haber comenzado a reflexionar y como sujetos tomarse cual sus propios objetos.
Algo así como un inevitable retorno a la inmediatez y renacer de lo humano sobre una nueva naturaleza, de mayor complejidad, donde la racionalidad y la efectividad de la mano del hombre, se ponen en evidencia alterando y dominando el entorno inmediato y el medio.
Así el cuerpo humano, la lanza, el poste, el menhir y la estela antropomorfa, se conjugan con el lenguaje y la cosmovisión, a partir de sus funciones gnomónicas.
Este lenguaje de la lanza en los tiempos históricos, no era excluyentemente tehuelches ni tampoco totalmente mapuche, ya que como hemos dicho, ni Cheoeque siendo cacique mapuche, tampoco lo era de origen, aunque si en algunos aspectos muy significativos, se podía notar la influencia cultural mapuche; por ejemplo, las viviendas de los manzaneros <<eran todas estables, es decir no armadas de modo que se las pudiera transportar en marchas >> como son las típicamente tehuelches.
En cuanto a los picunches, también considerados por los manzaneros como una rama mapuche, << tenían una fisonomía enteramente diferente de la de los araucanos >>- (Musters).-
Resumen final
La lanza de colihue de siete entrenudos, pudo ser el gnomón nor-patagónico representando primariamente al cuerpo humano y este gnomón, a su vez, pudo ser lo que reinterpretado y reproducido como rewe mapuche (los que originariamente tenían nueve escalones) por los tempranos mapuches llegados allago Nahuel Huapi, llevara con su evolución, al conocido rewe gnomónico de siete escalones de toda la patagonia.
La lanza mapuche más liviana, se adaptaba muy bien para ser usada de a caballo, en tanto que la tehuelche originaria, más pesada, la usaban en combates de a pié.
Estos relatos, nos advierten del uso de la caña colihue para la fabricación de las lanzas en la Patagonia meridional boreal, área geográfica donde según algunos hallazgos, los poyas o tehuelches de esas latitudes, desde muchos años anteriores a la llegada de los tempranos mapuches y españoles, ya usaban el colihue.
Hay hallazgos en un sitio cercano a Teckal, en Piedra Parada – al norte de Chubut-, de un fragmento de caña colihue decorado con incisiones escalonadas semejantes a las que se observan en las paredes del sitio.
La datación de esta caña colihue podría ser cercana a los 1.330 años AP, antigüedad cercana al registro de un cambio en la producción artística del área que dio lugar a la aparición del estilo de grecas en la región (Julieta Gomez Otero- Cristina Belleli), y que no habría que descartar, de que se trate o vincule con la probabilidad de ser un proto-rewe o gnomón de caña anterior al kemul kemul o praprarewe (escalera en mapuzundún) de siete escalones del cual no tenemos datos ni respaldo arqueológico concreto.
No obstante esta falta de datos concretos, habría indicios suficientes quizás, para darle entidad teórica, y provisionalmente asignarle un nombre tzonek`n. Lo llamaremos Kel Hul Kel Hul (Pié – madera de leña).
A ciencia cierta no lo sabemos, pero todo lo expuesto nos habla a las claras de la antigüedad del uso de la caña colihue por parte de los tehuelches o tsonek´n que habitaron la parte boreal de la Patagonia oriental en una latitud cercana a los 45º, sitio patagónico donde, por otro lado, la sombra equinoccial del mediodía se iguala justamente con la altura.
También se hallaron algunos enmangues de colihue con dibujos típicamente tehuelches y en las zonas costeras de la provincia, se descubrieron enterratorios de indudable procedencia tehuelche (Julieta Gomez Otero- Cristina Belleli).
Sumado a todo esto, no debemos olvidar que es al norte de esta zona es donde más tarde, como cruzamiento de etnias, surgen los Ranqueles que en su nominación se hace referencia al lugar donde habitaban “las gentes de las cañas”, (rankül o ragkül = caña) –
Para concluir, podemos decir que la lanza de colihue pudo ser el gnomón de siete entrenudos tehuelche (que para darle entidad teórica, dimos en llamar provisionalmente Kel Hul- Kel Hul) sobre el que los puelches, como tempranos mapuches llegados a la región, habrían reinterpretado y reconstruido solsticialmente en siete escalones su rewe originario de 9 escalones, posiblemente vinculado a los ciclos de Venus, en figura antropomorfa.
Finalmente los mapuches tardíos, serían quienes lo rehicieron totalmente antropomorfo y de momentos europeizado, con el agregado de un sombrero típicamente inglés o en algunos casos, a la manera de un -Chemamull o Che Mamüll (Che Mamüll figura humana en madera de anclaje permanente en el piso, de unos 4 metros de altura), pero contrariamente a su carácter fijo, el nuevo rewe gnomónico era liviano y ambulante-, destinado seguramente a la ceremonialidad semi-nómade propia de las pampas del Este.
Al pretender desambiguar el concepto, nos encontramos con que el rewe es para algunos equivalente al Kemu-Kemu (de sonoridad parecida a kel hul-kel hul), en tanto que para Juán Ñaculef Hulaquinao, Kemu-Kemu es la alquimia espiritual mapuche que se lleva a cabo junto al rewe, representada con el agua, hojas y cáscara de Canelo).
Para la mayoría mapuche, el rewe, rehue o regue, es el p”raprawe (Aukanaw)- o praprarewe (-escalera-Casamiquela).
 rewe 2
Hace unos mil años aproximadamente que en las cercanías del actual río Sengerr, se habría producido un cambio estilístico que marcaría el advenimiento de lo que conceptualmente se denomina “estilo de grecas”.
El de grecas, es un estilo basado en la combinación de ángulos rectos articulados mediante escalonamientos o grecas de un mismo dibujo que se repite, a veces rítmicamente.
En los momentos finales del desarrollo de este estilo, los mismos motivos pintados sobre soportes fijos, se pintaron sobre soportes mobiliarios tales como placas, hachas vasijas e incluso en cañas colihues (Julieta Gomez Otero- Cristina Belleli), con lo cual, no habría que descartar que las lanzas de cañas colihue destinadas a cumplir entre los tehuelches con la función gnomónica, no solo hayan sido divididas naturalmente por siete entrenudos, sino que además, cada uno de estos entrenudos, debió ser decorado quizás, con incisiones escalonadas semejantes a las observadas en las paredes y los restantes soportes móviles, con lo cual, estas piezas móviles y artísticamente decoradas, al ser asimiladas y reproducidas más tarde en el estilo figurativo y antropomorfo sobre madera, que caracterizara a la cultura mapuche, no solo se hubo limitado a la pintura de las divisiones escalonadas, sino que dimensionalmente, habría avanzado en profundidad y simultáneamente convirtióse en esculturas antropomorfas sobre soporte de canelo, escalonadas mediante incisiones concretas realizadas sobre la madera.
De esta manera se habría hecho la travesía hierognomónica que va desde el colihue al canelo de siete escalones.
purrá
BIBLIOGRAFíA
LOS TEHUELCHES————Irma BERNAL-Mario SANCHEZ PROAÑO
VIAJE A LA PATAGONIA AUSTRAL—————–Ramón LISTA
VIAJE A LAS REJIONES SEPTENTRIONALES DE LA PATAGO———-G. COX
ARGENTINA INDÍGENA——————————–Andrés BONATI-Javier VALDEZ
LOS JESUITAS EN LA PATAGONIA——————-Jesuita Miguel de OLIVARES
LOS SELK´NAM———————————–Anne CHAPMAN
TRES AÑOS ENTRE LOS PATAGONES————————-Auguste GUINNARD
DIARIOS DE NAVEGACIÓN——————————Antonio VIEDMA
VIDA ENTRE PATAGONES————————–George C. MUSTERS
LA PATAGONIA PIENSA———————————Juán BENIGAR
PREHISTORIA DE AMÉRICA———————-Salvador CANALS FRAU
METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA———–Juán SAMAJA
DOCUMENTOS
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ANÁLISIS ARQUEOBOTÁNICO DE PIEZAS DE MADERA DEL EXTREMO AUSTRAL AMERICANO
Laura CARUSO FERMÉ, Myriam ÁLVAREZ y Martín VAZQUEZ
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Economía y sistemas de asentamiento aborigen en la cuenca del río Limay
Mabel M. Fernández
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LA FRUSTRADA MISIÓN ESTRATÉGICA DE NAHUELHUAPI, UN PUNTO EN LA INMENSIDAD DE LA PATAGONIA
M. XIMENA URBINA
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LOS PUEBLOS INDÍGENAS
Rodolfo M. CasamiquelaFundación Ameghino, Viedma
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HISTORIAS DE LA PATAGONIA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS A LA CONSOLIDACIÓN DEL ESTADO NACIONAL
CARLOS GODOY MANRIQUEZ
Hugo J PAILELEO
Rosa ALAM
Lourdes TUR
Susana BANDIERI
Graciela BLANCO
La Patagonia central: poblamientos y culturas en el área de Chubut
Julieta Gómez Otero y Cristina Bellelli
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La Ciencia Secreta de los Mapuche
Aukanaw- Auca Nahuel , (1897-1994).-
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NAHUEL HUAPI:
ANTROPOLOGÍA E HISTORIA REGIONAL DE UN ÁREA DE FRONTERA
Lic. Ana María Albornoz- Lic. Graciela Montero
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————————————————————————————————————–
Historia de la Navegación
PRIMITIVOS MEDIOS DE NAVEGACION-Publicación 4-DALCA.
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REFERENCIAS
Chusquea quila —————————-http://es.wikipedia.org/wiki/Chusquea_quila
Rubén CALVINO

Dialéctica de la experimentación gnomónica

Autor: Rubén CALVINO

 

 

Introducción

0Las respuestas a los interrogantes que nos planteamos sobre nosotros mismos, no las vamos a encontrar en las ciencias particulares, mucho menos en las creencias religiosas y las mitologías, o en todo caso lo encontraríamos conjugando todo esto en la reflexión y la racionalidad, porque en ninguna de las ciencias particulares ni religión alguna se plantean estos temas como sus problemas centrales.

El hombre es el guardián del SER, a través del cuidado y cultivo del habla que es la morada donde el SER habita y tiene al hombre por vecino (Martín Heidegger) y siendo que, la casa es una herramienta o máquina simple para habitar (Le Corbusier) y la proposición, la máquina simple del lenguaje (Rubén Calvino), decimos que:

El ser humano es el único animal que como resultado de la relación dialéctica entre lo producido y el sujeto productor, descubre que las cosas son de alguna manera  y que él mismo, ES, dado que:

El SER habita en la máquina simple del lenguaje, esto es que:

El SER habita en la proposición acontecida y traspasada por el SER y…

LA PROPOSICIÓN ES LA MÁQUINA SIMPLE DEL LENGUAJE

La ciencia se construye en la proposición y la  proposición, como máquina simple del lenguaje (EL HOMBRE -gnomón zoológico-Editorial UTOPÍAS- R.Calvino), es la palanca que pone sobre brazos opuestos a los entes para hacer que el SER se manifieste como el comportamiento predicativo del verbo “ser” que media entre ellos cual lo hace el punto de apoyo requerido por Arquímedes para mover el mundo.

El SER es lo más abstracto de la proposición, tan abstracto, que se niega a/sí, y por tanto queda oculto tras los entes por él mismo relacionados, como queda oculto el punto de apoyo de la palanca cuando la atención, inopinadamente se pone en los momentos de entes de fuerza y trabajo.

palanca

El punto de apoyo de la máquina simple del lenguaje, es el mismo SER abstracto que como devenir de los momentos, paradojalmente resulta ser el compuesto abstracto más concreto y como comportamiento, es la función predicativa  de la proposición que hace visible y evidente a los entes, por eso se dice que el SER patentiza al ente (Martín Heidegger)-

 

 

El Homo sapiens gnomónico

El hombre es un complejo psico-físico de caracteres filogenéticamente heredados que en directa correlación con la liberación de sus manos prensiles y frontalización del rostro, desarrolla el lenguaje, la técnica y la suficiente movilidad como para auto-reproducirse a sí, fuera de sí mismo cual una prótesis, partiendo de la reproducción del propio cuerpo en el simple gnomon y la estela gnomónica antropomorfa.

El hombre ya no es solo un animal racional portador de un cuerpo bilógicamente heredado y un cerebro distinto, es algo más, es todo esto más el cuerpo de subjetividades cultivado, la materialidad protética y la sociedad en ella desarrollada.

Al consumarse la posición erguida del cuerpo y evidenciarse en la anatomía ósea como corrimiento hacia el centro de la masa encefálica del foramen magnum, el hombre sin saberlo, se convierte en antropos-gnomon y como tal, se ve biológicamente arrojado a relacionarse con el mundo y muy particularmente por la proximidad de/sí, con su propia sombra y a tomar conciencia de que es posible reproducir esa sombra suya proyectada en el suelo y las cosas, también de forma recta, comparables a voluntad yde manera controlable.

Es en ese momento de la evolución, que el homo se hace Homo sapiens gnomónico y comienza a utilizar su propia sombra para orientarse, conquistar la movilidad y al emigrar de su cuna, por su capacidad de orientarse en el tiempo y el espacio, lidera al resto de variantes con las que se hibrida.

El hombre, con la conquista de la movilidad mediante la reproducción de sí, fuera de sí mismo, adquiere la capacidad de aumentar la velocidad uniforme con la que filogenéticamente supo autoabastecerse y producir socialmente, desarrollando la máquina simple de primer grado y  más tarde, con el desarrollo de la máquina de segundo grado, adquiere  la aceleración, y a ella se somete individual y socialmente, sujetándose a la tecnocronía o tiempo propio de la técnica.(Raymond PANIKKAR).

Para posicionarse en esta mirada, la adquisición de la posición erguida del homo, debe ser pensada en relación a sus manos y la cara, considerando que la herramienta es para la mano lo que el habla es para la cara y ambos son los polos de un mismo dispositivo de la organización cerebral específica (Bertrand Stiegler).

Ante este contexto, concluimos en que el hombre, COMO NINGUNA OTRA ESPECIE SUPO HACERLO, FUÉ CAPÁZ DE REPRODUCIRSE A/SÍ, MATERIALMENTE Y FUERA/DE SÍ, a partir de la reproducción material y exterior del propio cuerpo en forma de gnomón solar, acaecido posiblemente en los albores civilizarotorios y luego de un larguísimo período de unos 150.000 años quizás (paleolítico inferior) de experimentación gnomónica con el propio cuerpo, en el que se consumó como un perfecto gnomón solar vertical y ambulante merced al uso y optimización del propio cuerpo como instrumento para producir sombras a voluntad y el propósito efectivo de orientarse en el tiempo y el espacio.

Más tarde, esta experiencia corpórea la exterioriza  y el instrumento gnomónico que hasta ese momento era su propio cuerpo, pasa a ser un gnomón solar material fabricado con sus propias manos prensiles y en el cual, como imagen se proyecta, refleja (reflexiona) y rehifica (hierognomónica).

En esta duplicidad del sujeto que se toma a/sí como su propio objeto a través de la proyección y reproducción de/sí en otro (el gnomón exterior), comienza a reflexionar, haciendo que los inevitables “fósiles” de su reflexión, cual conceptos solidificados a la manera de “cristales del conocimiento” (José Ingenieros), se conviertan en sus dogmas (religiones).

Finalmente podemos sospechar que si la experimentación con el propio cuerpo en función de gnomón solar, durante los largos años del paleolítico inferior pudo influir en el curso de la evolución epigenética hacia la consumación como gnomón solar animal, junto a las consiguientes modificaciones en el parietal en general y muy particularmente la aparición del precúneo solo en nuestro linaje, es posible que de la relación entre el sujeto y su objeto producido con el cual se relaciona, pudo también epigenéticamente dar lugar a la aparición del gen VMAT2 y lo que actualmente Diego Golombek llama “neuronas de Dios” y que, con el gran respeto que me merece DG, más cautelosamente preferimos llamar “posible gen de los trascendente”.

Así el lenguaje, las sombras y la reproducción material del propio cuerpo se correlacionan y vinculan fuertemente con la racionalidad, la reflexión y la religiosidad.

El hombre se hace y se sabe gnomón (Homo sapiens gnomónico) y como tal se reproduce de cuerpo entero, y es en ese reproducirse a/sí, fuera de/sí, que el gnomon exterior se instala como prótesis y comienza una inevitable relación dialéctica en la que el sujeto se toma como su propio objeto en tanto se vincula con el cosmos de manera tal, que va más allá de su propio cuerpo y trasciende a través del gnomon exterior; cuerpo material no biológico y protético que finalmente se extenderá y conformará su propio medio ambiente urbano donde el Sol que lo llevó a esta aventura por el mundo, quedará relativamente negado y sursumido, como finalmente queda el propio SER, habitando en lo que ha resultado de la máquina simple del lenguaje y se constituye en su morada.

Las preguntas que solemos hacernos siempre son generales, con lo cual difícilmente encontremos las respuestas en alguna de las ciencias particulares, de manera que, en este punto nos detendremos para ensayar una salida por elevación que nos ubique encima de los apretados marcos de las ciencias particulares para poder luego, volver a bajar y resolver las particularidades del caso, ya que en el fondo de estas preguntas, silenciosamente subyace la interrelación mutua entre la subjetividad y la objetividad pasando por diferentes estadios de confrontación y resolución recíproca para las que no alcanza responderse con el enfoque de ninguna ciencia particular que en su matriz no contenga estas categorías.

 

 

Hacia una respuesta filosófica

Por tal razón decimos que la respuesta es filosófica y requiere un planteo e interpretación de la relación entre el sujeto humano y su cuerpo que intente situarse y reproducir  el momento mismo en el que nuestros pretéritos ancestros, comenzaron a experimentar de manera diferenciada con su propio cuerpo, el cual, a nuestro humilde entender, fué experimentar con el propósito de producir sombras solares, primero jugando (antropos gnomón) y más tarde a voluntad (sapiens gnomónico) y es esa experimentación corpórea y vivencial, la que nos ha llevado a vernos fuera de nosotros mismos como/otro, esto es practicar la otredad en la mismidad sobre la cual nos reflejarnos y dialogamos (reflexión).

En ese intento por reproducir y entender la relación sujeto/objeto, hay que tener en cuenta también, que motivados por ver las sombras del propio cuerpo, nuestros ancestros se sintieron impulsados a la reproducción material y exterior de su anatomía en forma de gnomón vertical, y es en ese momento y actitud, que la relación sujeto/cuerpo se convierte en sujeto/gnomón y ambas relaciones se manifiestan como expresiones de la relación más general sujeto/objeto.

Conforme lo apuntado, esta dialéctica que se entabla entre el sujeto y su cuerpo tomado como objeto, es un proceso de retro-alimentación mutua o dialéctica que se comporta de modo tal, que el sujeto se toma a/sí como su propio objeto y consecuentemente se moldea y reproduce a/sí mismo conforme sea su objeto.

En ese moldear y reproducirse a/sí, el humano toma consciencia de su actuar en/sí, es decir que “se hace consciente de los efectos de su acción” y en algún momento decide hacerlo también fuera de/sí por medios no biológicos, de modo que lo resuelve extendiendo su propio cuerpo exteriormente y en forma de gnomón.

Así la reproducción material y exterior del propio cuerpo para cumplir funciones gnomónicas observables y medibles, pasó de ser un simple palo o lanza a un poste, luego a un menhir y finalmente, conforme se fue dominando la técnica, se manifiesta artísticamente en formas antropomorfas, en tanto todo esto, es a su vez rreproducido y cultivado como subjetividad que, por otro lado se interrelaciona y realimenta mutuamente.

Como hemos dicho, el humano pretérito al reproducirse a/sí, fuera de/sí, reproduce la misma relación dialéctica entre cuerpo/sujeto entre el objeto gnomónico exterior y el sujeto.

Relación dialéctica que se verifica como entre el cuerpo material inorgánico producido (objeto gnomónico) y el el sujeto humano hacedor (homo faber)

 

Epílogo

Como vemos, el planteo en consecuencia es filosófico y la filosofía en cuestión ha de estar a la altura de los conocimientos científicos de la época. ya que las respuestas a los interrogantes no las vamos a encontrar en las ciencias particulares y mucho menos en las religiones o concepciones pretéritas superadas.

El hombre como guardián del SER, cultiva el habla donde el SER habita y tiene al hombre por vecino.

Es que ninguna de las ciencias particulares ni las religiones se plantean estos temas como sus problemas y mucho menos si a todo esto le agregamos que es el ser humano el único animal que como resultado de la relación dialéctica entre lo producido y el sujeto productor, descubre que las cosas son, es decir, que las cosas existen y que como coronación de todo esto, ocurre que para expresar al SER en todo momento y lugar, aunque lo haga casi sin nombrarlo, lo hace sistemáticamente en el lenguaje y a través de lo que se constituye como “la máquina simple del lenguaje”, -la proposición universal- diciendo que EL SUJETO es EL OBJETO y universalmente también, que EL OBJETO es EL SUJETO.

 

 

Rubén CALVINO

 

El epew mapuche visto desde la mirada gnmónica

 

 

Rubén CALVINO

 

 

Introducción 

0Cuando abordamos la cuestión calendárica del Pueblo Mapuche, no debemos perder de vista que su cultura no se circunscribe a un localismo ni etnia determinadas y que por el contrario, algunas de sus expresiones mas significativas, como ser el mapuzungun o el Rewe Pürra-Pürrawe, no solo se han extendido sino que además, en su adaptación a cada uno de los nuevos escenarios, se han transformando progresivamente hasta cobrar las formas ulteriores en las que todos los componentes étnicos incorporados mediante las diversas formas de crecimiento demográfico, se han sentido sus dueños por igual.

En este sentido, los matrimonios entre mapuches y tsonek´n, fueron sin duda alguna uno de los mecanismos de consolidación cultural que mas han contribuido con este proceso de unificación en el que, de un calendario originario basado en el año sinódico del planeta Venus y marcado en un Rewe Pürra-Pürrawe de nueve escalones con 17 lunaciones, se habría pasado a otro solsticial de 13 lunaciones.

Debemos señalar que el Rewe Pürra-Pürrawe originario, como posteriormente lo hizo el de siete escalones para con las necesidades planteadas por la adaptación al seminomadismo exigido por las pampas patagónicas orientales, tuvo que corresponderse necesariamente con las exigencias organizativas y cosmológicas de un pueblo que, por orientar su vida social y productiva conforme a las señales periódicas del ciclo sinódico venusiano, se organizaba en base a nueve Lof, nueve Wall-Mapu y finalmente en un AILLA REWE de 81 LOF.

Todo era en base a la cantidad nueve. En estas circunstancias, cada Lof estampaba su firma en el madero central hasta llegar a los nueve Lof y es así que el Rewe Pürra-Pürrawe se tallaba de nueve escalones.

Dicho esto, debemos asumir que el rewe de siete escalones, habría sido un producto ulterior de la cultura nor-patagónica que pudo darse originariamente, entre los tempranos mapuches, llegados a las orillas del Nahuel Huapi con anterioridad a la llegada de los europeos y fundamentalmente como resultado del contacto con los chonos que frecuentaron los ríos interiores con sus dalkas,  los poyas (tsonek´n) comarcanos citados por Nicolás Mascardi y canoeros en general, los poyas (tsonek´n) nómades del lado sur, tsonek´n septentrionales o Gününa-kena.

En este sentido, el Lago Nahuel Huapi supo reunir en torno suyo a poblaciones de origen diverso que dieron lugar a reformas, adaptaciones y nuevos instrumentos que como productos de la hibridación étnica y cultural dominante, habrían eclipsado con su esplendor y adaptabilidad a las necesidades inmediatas, a todo lo anterior, quedado oculto en consecuencia, el rewe de nueve escalones, el calendario de 17 lunas llenas contadas a partir de la aparición en el cielo de la fase mas brillante de Venus y también, el posible reemplazo del chemamull por el rewe junto al traspaso del rewe a manos de el/la machi.

 

 

 

El epew mapuche

Relato originario del pueblo Mapuche

 

<<La edad del día, es decir la antigüedad que en intervalos de tiempo diario tiene el día y que entre nosotros, habitualmente medimos en horas, para el antiguo araucano se determinaba por las posiciones del sol en su recorrido aparente sobre el arco diurno, en tanto que la edad de la noche, por las posiciones de la luna y de las estrellas>> 

-Juán Benigar –

Esto nos plantea la posibilidad de que también, mediante la sombra de sus propios cuerpos y/o en su defecto, la de cualquier objeto fijo, pudieran contar con un recurso para orientarse seguir el rastro del Sol y la Luna en el suelo, y efectivamente en este sentido Juán Benigar testimonia que los mapuches (que él llamaba araucanos), solían servirse de la sombra proyectada por cualquier objeto fijo con el que estaban familiarizados de antemano, para entendérselas con las sombras y conforme a la posición, longitud o dirección, saber respecto del día.

 

rewe

Rewe o  Pürra-Pürrawe

Además, cuando ellos no contaban con ese elemento fijo, recurrían a su propia sombra corporal, con lo cual no podemos dejar de relacionar todo esto con las experiencias de otros pueblos originarios y destacar que fue mediante la sombra proyectada sobre el suelo por iluminación de los astros mas notorioscomo la Luna y el Sol, que el hombre comenzó a conocer los inalcanzables cielos y graficar en el suelo que pisaba, el recorrido aparente de los astros.

Es por ello que tomando los fundamentos anatómicos expresado por el Dr Villalobos Villagra en sus “trece cielos nahuas” y los gnomónicos que oportunamente dieron sustento a la monografía “Cielo 13 y gnomónica” , decimos que:

Ese conocimiento de los cielos a través de las sombras, entre los mapuches originarios, pareciera ponerse en evidencia en parte, aunque no totalmente, pues los protagonistas del epew, a saber Txeg-Txeg y Kay-Kay, provienen del pillán Antú (Sol) y el pillán Peri, y si bien se puede entender la metáfora de la serpiente Txeg-Txeg a partir de las sombras solares, no ocurre lo mismo con Kay-Kay como descendiente del pillán Peri y no de un astro luminoso.

Es por ello que entendiendo a dicho epew, como el originario relato oral, metafórico y cuasi fabulado, entre las dos placas teutónicas del pacífico sur que fueron DEJADAS AHÍ (EL)– (Ñanculef Huaiquinao ) – y luego movidas desde los cielos y a su antojo, por los hijos de los pillanes (ancestros) de las montañas y el mar, decimos que de su lucha, surgieron los archipiélagos, las tierras y las montañas de la actual geografía, pensando que el Sol, impulsor de Txeg-Txeg y decidido luchador en favor de la elevación de las tierras, fue registrado por los antiguos mapuches a través de la serpenteante sombra de alguno y o de todos los postes plantados en torno a cada uno de los chemamull, e incluso por las sombras de los propios maderos antropomorfos (Che-mamull), los cuales pudieron también, cumplir con las funciones gnomónicas que en aquellos primeros gillatunes, posiblemente tuvieron por objeto el trazo del eje Este-Oeste u axis mundi ( eje del mundo), en los momentos del año trópico en que el sol, interceptaba el plano de la eclíptica equinoccial.

Es una posibilidad interpretativa que queda habilitada por la vinculación de las fuerzas en pugna con los astros que producen sombras visibles y fácilmente registrables, en este caso concreto, por ser el sol la fuerza que da origen y a la cual se vincula la serpiente terrestre Txeg-Txeg.

El gillatún, pudo ser originariamente desarrollado para el trazo del axis mundi en los días de equinoccio y los txipantu, para trazar la oblicua recta del solsticio de invierno y dar comienzo al año mapuche.

Esta posibilidad de interpretar gnomónicamente el epew, parece robustecerse cuendo verificamos que entre los mapuches orientales, al presentar a Txeg Txeg y Kay Kay, lo hace como hermanos y ambos hijos de la luna (Kuyen) y el sol (Antú). Es decir que claramente son efecto directo de los astros mas luminosos, la Luna y el Sol.

Cabe observar que el calendario mapuche de trece lunaciones, parece armonizar  la relación de la Luna con  los solsticios y que posiblemente, esta armonización haya sido el resultado del desplazamiento que el pueblo mapuche experimentó hacia el oriente cordillerano, lo cual a su vez, de alguna manera se expresaría hierocéntricamente en el rewe de siete escalones.

 

calendario mapuche 1

 

En este caso, ambas sombras muy visibles, arrastrándose sobre el suelo como serpientes en lucha, habrían podido quedar expuestas ante la razón de los hombres mapuches, para ser correlacionadas con los efectos teutónicos que ellos sorprendidos observaban y padecían sobre el sur del continente americano, y de ese modo poder entender e inferir analogías metafóricas y oralmente transmitidas.

¿ Será quizás que el pillán Peri originario, también tuvo que ver con la luna y no siempre se lo explicita?.

¿Acaso cuando Benigar dice que mediante las posiciones de la luna, los mapuches por él llamados araucanos, sabían de la edad de la noche, está rescatando este saber milenario desde los primerísimos ceremoniales del gillatún?

De ser así Txeg Txeg hijo del pillán Antú (sol) se enfrenta con Kay Kay, hija de la ancestral (pillán) fuerza (Newen) llamada pillán Peri, bajo el dominio de Kuyen (la luna), y ambos adversarios, uno actuando sobre las tierras y montañas, el sol, a través del pillán Antú, el otro, la luna (Kuyén), actuando como se sabe, sobre las aguas del mar.

Así, metafóricamente representados a ras de la tierra por sendas expresiones de serpenteantes sombras en el suelo, los mapuches pudieron ver representadas simbólicamente en el plano (suelo) e interpretar analógicamente, las ocultas fuerzas de la naturaleza (Newen) e inferir de ello un mundo cíclico y correlacionado que, en el caso de las placas teutónicas, se repetiría cada 16.000años. (Ñanculef Huaiquinao) .

Rubén CALVINO

 

 

Lección 11

Autor: Rubén CALVINO

Diagramas solares estereográficos

0Una manera de representarnos gráficamente el mundo que nos circunda, allí en el lugar que estemos, es tomar un compás imaginario y haciendo centro en nuestra cabeza, más precisamente en el precúneo, trazar dos círculos de radio igual a nuestra propia altura; uno horizontal y el otro en corte vertical.

Hecho esto, notaremos que el conjunto representa una esfera que tiene por centro a la parte superior de nuestra cabeza (precúneo), la cual, dada la curiosidad y capacidad de visualización que como seres humanos nos caracteriza, se convierte en el punto de observación del mundo circundante.

En cuanto a la esfera, podemos ver que en la parte superior configura una semiesfera que representa a la bóveda celeste la cual es el espacio donde tiene lugar el movimiento aparente del Sol en todo su recorrido anual y diario..

estereog

Por otro lado, la semiesfera inferior se ubica por debajo del plano horizontal de diámetro igual al radio de la esfera y al cual llamamos plano estereográfico-

En el plano estereográfico,  tiene lugar la proyección de los días de los solsticios y equinoccios mediante trazos semicirculares que el Sol describe al atravesar el arco diurno.

De esta manera el Cenit, que es el punto más alto por sobre nuestras cabezas, lo graficamos a la distancia de un radio igual a nuestra altura, en tanto que el Nadir, como punto contrario al cenit, lo representamos exactamente en el lugar opuesto y debajo de nuestros pies; de ese modo ambos están a la misma distancia del centro de observación,

Huelga decir que esta no es una representación detallada y a escala de la realidad circundante, ni tampoco pretende serlo, aunque no obstante, sí hay que afirmar que, conceptualmente, la esfera descripta es un recurso teórico que se comporta cual una maqueta abstracta del mundo circundante e inmediato, en la que podemos descomponer el todo tridimensional en sus círculos constitutivos  y de ese modo,  analizar en solo dos dimensiones y a escala humana, las tres dimensiones del espacio real.

En verdad estas representaciones esféricas del mundo a partir del punto de observación a escala humana, no son nuevas, ya que hay antecedentes en algunas culturas que son tan antiguas como elocuentes.

Entre los mapuches, por ejemplo, esa representación dio lugar a un instrumento musical utilizado en las ceremonias, el kultrún.o kultrung, una especie de tambor semiesférico que en su parche cuenta con la representación de suelo (mapu) y los respectivos puntos cardinales, Por esta razón lo que hacemos nosotros al representarnos los movimientos del sol bidimensionalmente y en forma estereográfica, como así también el movimiento de la eclíptica y las sombras a partir de una esfera y lenguaje preciso, no es muy distinto de lo que hacían aquellos pretéritos humanos con sus propios recursos.

kultrún

Si  ahora volviendo a nuestra esfera trazamos ejes que unan cada uno de los puntos del recorrido del Sol con el Nadir, veremos que en el plano circular que pasa por nuestra cabeza, (tierra, mapu, etc) ese recorrido solar se manifiesta como un semicírculo que es en definitiva la representación del recorrido solar diurno estereográfico.

El semicírculo es en términos matemáticos, la inversa del seno del ángulo de la incidencia solar del mediodía,ya sea equinoccial o solsticial.

En la primer figura hemos representado la trayectoria del sol sobre la bóveda celeste durante el solsticio de invierno, la cual, sobre el plano horizontal y estereográfico, se verá como un semicírculo, en tanto que cada punto de la trayectoria solar se lo refiera al Nadir.

En este tipo diagrama, el centro donde convergen todas las proyecciones de la trayectoria solar, es el Nadir y al tipo de proyección se lo llama proyección estereográfica.

A cada punto donde la proyección estereográfica intercepta con el plano estereográfico, lo llamamos estereopunto.

Cuando estos diagramas solares estereográficos, representando los solsticios y equinoccios, son presentados junto a otros dos planos complementarios que dan lugar a la representación de la esfera, uno de corte vertical que representa la eclíptica y el otro de proyección gnomónica, estamos frente a un tipo de diagramación que identifica  cualquiera de los sitios ubicados en la línea del paralelo correspondiente.

De esta manera surge el Diagrama de Identificación Gnomónica, (DIG) que consta de un plano de proyección solar estereográfica, un plano en corte vertical eclíptico convergente al nadir y otro plano horizontal de proyección gnomónica en el que se describen en forma simple las hipérbolas de sombras.

03

El diagrama estereográfico se realiza a partir del diagrama de la eclíptica y mediante la extensión de la mayor parte de sus proyecciones. Por tal motivo resulta útil presentarlos ambos diagramas juntos y debidamente alineados.

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En lo que sigue, de forma provisional y al solo efecto de facilitar la comprensión del tema, vamos a utilizar colores aleatorios.

El diagrama solar estereográfico es la proyección plana de la realidad solar tridimensional delimitada por los márgenes que establece el diagrama de la eclíptica, al interceptar el plano estereográfico en cada una de las situaciones elegidas del recorrido solar.Este diagrama lo hemos coloreado arbitrariamente y al solo efecto de ser didácticos, con el color amarillo.

Los puntos principales son aquellos que coinciden con la salida y puesta del Sol y la máxima altura alcanzada en ese día ya seadurante el del solsticio de invierno, el solsticio de verano y/o cualquiera de los dos equinoccios.

El resto de los días no  son relevantes para nuestro estudio gnomónico ni a los efectos que nos ocupa en cuanto a identificar cada sitio con una paralelo determinado.

Como característica distintiva en los diagramas, debemos decir que en los días de equinoccio se presenta como particularidad, el hecho de que tanto la salida como la  puesta del Sol, siempre coinciden con el eje Nadir/ Cenít y eje Este Oeste; lo que en otros términos mas allegados a las distintas mitologías originarias,  sería que durante los equinoccios, el Sol sale y se pone alineado con el eje del mundo u axis mundi.

El cenít no lo indicamos en el plano eclíptico porque en su ligar hemos dibujado el plano estereográfico, en el cual tampoco indicamos los puntos cardinales para hacerlo valido en cualquiera de los hemisferios y dersal.arle de ese modo  al Diagrama de Identificación Gnomónica, un valor universal.

 

 

Explicación del diagrama:

Si a una Latitud de 41,477º, observamos el momento en que el Sol tiene una inclinación de (41,477º+ 23,44º)= 64,917º, vemos en color rojo los puntos principales de la intersección de la proyección Nadir con el plano estereográfico, en tanto que con color verde, hacemos lo propio con los puntos principales de la intersección determinada por la proyección Nadir equinoccial del sitio al momento en que la incidencia solar se ubica en 41,477º.

Luego en color azul tenemos las puntos determinados por la proyección Nadir de verano; esto es cuando el Sol se ubica a (41,477º-23,44º)= 18,037º.

En cuanto a la proyección gnomónica, podemos decir que básicamente se encuentra a nuestros pies y en relación tangente a la esfera descripta en el diagrama.

En el plano de proyección gnomónica, se configuran las hipérbolas de sombras.

Del mismo modo que el plano estereográfico, el plano de proyección gnomónica, espacio donde se describen las hipérbolas de sombras, se construye a partir del Diagrama Eclíptico, desde donde los ejes salen al encuentro del plano de proyección gnomónica.

Los ejes de proyección gnomónica del Sol conforme cada uno de los sitios que regularmente ocupa en el transcurso del arco solar diurno, convergen en  la cabeza humana (precúneo) o centro de observación y continúan su curso en forma divergente hasta interceptar con el plano gnomónico y dar lugar a las hipérbolas de sombras.

Ante esta representación de las sombras, resulta interesante observar que cuando el Sol se aproxima más y más al ángulo de la Latitud del lugar, la proyección hiperbólica tiende a parecerse a una parábola al principio para luego, cuando ambos ángulos se igualen (equinoccio) la curva se rectifique totalmente en el día del equinoccio.

Durante el equinoccio, al ser nula la declinación solar, coinciden el plano eclíptico con el de la Latitud y eso hace que la proyección gnomónica sea siempre una recta.

Es tan importante recordar este concepto omo el no confundirlo con la proyección circular estereográfica:

Resumiendo:

“la proyección gnomónica de la sombra equinoccial, siempre describe una recta”.

“la proyección estereográfica equinoccial, siempre describe un semicírculo en el que tanto la salida como la puesta del Sol coinciden con el axis mundi”.

 

Rubén CALVINO

 

 

 

EJEMPLO DE DIAGRAMA DE IDENTIDAD GNOMÓNICA

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Obsérvese que para rebatir las proyecciones nos valemos de una recta que dimos en llamar REBATIDOR.