DE LAS DIFERENCIAS ANATÓMICAS Y LA EXPERIMENTACIÓN GNOMÓNICA CON EL PROPIO CUERPO

copán

Autor: Rubén CALVINO

 

Decálogo gnomónico

A partir del análisis de los sitios arqueológicos en general y muy especialmente de la ubicación espacial en que se hallan los monumentos, menhires y estelas, surge que en el migrar expansivo por el mundo, el hombre moderno ha dejado a su paso muy claras evidencias gnomónicas y siendo que no existe animal alguno que haya desarrollado una anatomía tan ventajosa para la experimentación gnomónica con su propio cuerpo como el Homo sapiens/sapiens, inevitablemente surge una primera hipótesis en el sentido de que la disciplina gnomónica como experimentación con el propio cuerpo, es una actividad que solo se registró en el hombre moderno y por tanto es excluyentemente de nuestro linaje.

O.-“El hombre es el único animal que dejó evidencias de haber experimentado con la gnomónica”

1.- “El primer gnomón utillizado por el hombre, fue su propio cuerpo”

2.- “El gnomón de palo, el menhir o la estela gnomónica, fueron la reproducción material del propio cuerpo fuera de/sí”

3.- “Tal reproducción gnomónica de/sí fuera de/sí, es la continuación evolutiva y protética del hombre”.

evolución

4.- “El hombre y su prótesis, inevitablemente se relacionan y se hibridan”

5.- “Al modificar el medio inmediato y hacer del medio una prótesis, el hombre también se modifica a/si mismo”

6.– “Las modificaciones sufridas por el hombre se manifiestan como conductas modificadas y modificadoras”

7.-” La experimentación gnomónica con el propio cuerpo es una conducta, novedosa respecto de las conductas anteriores, y como tal exige de la anatomía corporal, nuevas posturas bipédicas más gráciles..

8,. “Algunas posturas corporales de los bosquimanos, hacen sospechar un posible origen gnomónico.

bosquimano

9.- “En el Homo sapiens, de manera excluyente, aspectos como el bipedismo, la rectitud y la gracilidad corporal, fueron optimizándose concomitantemente con la experimentación gnomónica, la aparición y desarrollo del precúneo u área cerebral 7 y probablemente también, con la intensificación de la enfermedad de alzheimer”.

10.- Según Emiliano Bruner <<El alzheimer no es consecuencia de una degeneración celular asociada a la vejez, sino una consecuencia de la mayor evolución del cerebro en los últimos cinco millones de años. El Homo Sapiens es la única especie actual que tiene capacidad cognitiva y el precio es una enfermedad que se parece mucho a la que sufre un motor demasiado potente que es difícil de refrigerar y alimentar>> y continúa diciendo que <<La principal diferencia con otros primates reside en una zona de las áreas parietales conocida como precúneo, que presenta niveles metabólicos particularmente elevados. Este área es también la que presenta problemas metabólicos en fases tempranas de la enfermedad de Alzheimer, sugiriendo que el agrandamiento de estas zonas confiere vulnerabilidad a la neurodegeneración.>>

Se concluye entonces, en que la experimentación gnomónica con el propio cuerpo, pudo haber sido la causa epigenética que finalmente impulsara el desarrollo orgánico del precúneo y el necesario cambio genético caracterizado por la optimizacón del bipedismo y la gracilidad corporal

 

 

Diferencias anatómicas y actividad experimental con el propio cuerpo

El motivo de nuestra diferente estructuración encéfalo-craneal respecto del Homo neandertalensis, podría derivar de la diferente actividad experimental a que fueron sometidos los cuerpos de unos y otros en sus respectivos y diferentes medio-ambientes naturales, latitudes y climas.

En este sentido, debemos decir que ambas variantes ” la de ellos” y “la nuestra” han soportado el enfriamiento del planeta y a ese enfriamiento, las dos variantes respondimos con el aumento del volumen encéfalo-craneal, aunque de modos y formas distintas. Mientras el Homo sapiens neandertal, evidenciaría que solo aumentó el volumen en general de su encéfalo, nosotros lo hicimos de modo selectivo y principalmente en las áreas  parietales, seguido por los lóbulos temporales y en menor grado por los occipitales, dándonos de esta manera, una mayor regularidad geométrica y estructural del conjunto encéfalo-craneal.

Estas diferencias, que se acentúan cuando se compara la gracilidad corporal y la complejidad del precúneo dentro del parietal, pudieron deberse a las diferentes actividades prácticas y experimentales a que fueron sometidos los cuerpos de unos y otros, conforme han sido las exigencias y condiciones del medio, la Latitud geográfica e incidencia solar respectiva, los propósitos colectivos y posibilidades adaptativas.

Entre las actividades experimentales y diferenciadoras a las que se vio sometido el cuerpo del Homo sapiens / sapiens desde los mismos orígenes africanos, debemos señalar aquella que pudo iniciarse como un juego de ocultamiento y disociación entre el cuerpo y la sombra propia, juego que en tanto se abrió paso como respuesta adaptativa frente a la insoslayable presencia del Sol, curiosamente tuvo la particularidad de involucrar al Sol causante de tal necesidad, en el mismo juego y así, por siglos jugando con el cuerpo y la propia sombra, -el hombre- inevitablemente, aprendió a reproducir las sombras a voluntad con multiplicidad de longitudes, formas y direccionamientos tan diversos como en cada caso, diversas eran las posturas corporales la antigüedad del día (hora), del año trópico, y diversas también las posiciones relativas del sol.

Para hacernos una idea de cuanto tiempo hemos sido caza-recolectores y experimentadores con nuestro propio cuerpo en general y muy especialmente con nuestro cuerpo en funciones de gnomón humano, podemos imaginar un reloj de solo 24 horas imaginarias y una duración parcial de 8.500 años reales por cada hora transcurrida, de manera tal que el día imaginado tendría una duración de 204.000 años reales; es decir que el día imaginario duraría lo que aproximadamente se considera que es la antigüedad específica del Homo sapiens/sapiens.

Ahora bien, se estima que el paso del nomadismo al sedentarismo y la mecanización consiguiente de la agricultura, (factores estos que serían responsables del debilitamiento óseo  del esqueleto humano), se dio entre los 7.000 y 2.000 años A.p, respectivamente, y hasta ese entones, el hombre practicó mas de 195.000 años de nomadismo y experimentación corporal. En este sentido, debemos remarcar enfáticamente, que durante la vida nómade, el cuerpo de cada ser humano, fue la medida y el instrumento con que se midieron todas las cosas; aspecto este, que muy recientemente en nuestro reloj imaginario, expresara Protágoras (485/411) en su conocida máxima

Homo omnium rerum mensura est

En tanto contaba con su propio cuerpo como instrumento fundamental y medida de todas las cosas, el hombre nómade fabricó rudimentarias herramientas para prolongar algunos miembros de su propio cuerpo y/o en su defecto para reemplazarlo ocasionalmente. De esta manera, el humano nómade, como conjunto ambulante, estaba dotado de su propio cuerpo mas las herramientas complementarias de algunos de sus miembros y de esa manera ambulaba en pos del Sol, del abrigo y el alimento.

Ante estas circunstancias, el hombre comenzó a orientarse en el espacio y el tiempo valiéndose de la sombra en general y del lenguaje de las sombras de su propio cuerpo en particular, de manera tal que a este tipo de hombre lo llamamos Homo sapiens gnomónico, lo cual supone que en algún momento ese hombre del paleolítico se supo gnomón, y antes de llegar a saberlo y saberse gnomón, ese hombre, tuvo que haber experimentado por muchísimo tiempo con la sombra del cuerpo propio, por lo que esta práctica pudo haber comenzado en la cuna africana y con la misma irrupción del Homo sapiens/sapiens  y su inseparable sombra-

Estas suposiciones nos inducen a pensar que desde la misma irrupción del Homo sapiens/sapiens al advenimiento del sedentarismo, el hombre experimentó con su sombra de manera intensa, continua e ininterrumpidamente; de forma lúdica al principio ( y posiblemente también, desde la primera infancia) para luego, hacerlo de modo racional- por eso es que la sombra, desde siempre ha sido parte indivisible de la vida humana y el esfuerzo realizado durante miles de años en pos de mejorar las posturas sobre el bipedismo alcanzado, se ha hecho con el claro propósito de enfrentar crecientemente los desafíos fácticos de la experimentación y fue ese mismo desafío continuo lo que termina repercutiendo epigenéticamente sobre la propia anatomía humana para dar comienzo a la rectificación y espigamiento de a figura.

Seguramente este esfuerzo por alcanzar posturas sumamente gráciles y variadas para producir sombras predeterminadas, ha significado un estrés adicional para el hombre del paleolítico, que inevitablemente tuvo que haber repercutido de manera alteradora sobre los comportamientos y la anatomía humana,

Ese estrés inicial y sostenido durante casi 200.000 años para lograr la sombra adecuada, es tiempo mas que suficiente como para que  epigenéticamente, se dieran las condiciones modificatorias orientadas no solo a un mayor espigamiento y gracilidad corporal de nuestra anatomía, sino que también esos cambios hayan sido acompañados de un diferenciamiento del parietal, un desarrollo particular del área cerebral 7 y la complejidad particularísima del precúneo, como sello excluyente del linaje gnomónico.

De esta manera, volviendo a nuestro reloj imaginario,en un día de 204.000 años, llegamos a la última hora del día experimentando gnomónicamente con nuestro propio cuerpo y si la agricultura y el sedentarismo surgió hace solo 7.000 años aproximadamente, hemos sido gnomones zoológicos durante 23 horas y 10 minutos de nuestra diaria existencia específica de 24 horas imaginarias horas evolutivas,

Luego, de los 50 minutos restantes, unos 20 minutos son precivilizatorios y los otros 30  aproximadamente, fueron de civilización y comiezos de la incipiente tecnificación con el arado y la rueda- Finalmente y dentro de los 50 minutos en que dejamos de ser gnomones ambulantes, el inicio del maquinismo, la revolución industrial y la tecnología de escala, comienza en el ingrso a los dos últimos minutos de nuestro día ideal.

Pero ocurre que, paradojalmente, esa pequeña fracción de tiempo tecnológico produjo tal resplandor y encandilamiento sobre nuestras conciencias que supo ocultar tras de sí, todo ese pasado de experimentación con el propio cuerpo en general y como gnomón animal ambulante en particular.

EL PASO DEL NOMADISMO AL SEDENTARISMO Y LA MECANIZACIÓN DE LA AGRICULTURA, INICIADO HACE APROXIMADAMENTE UNOS 7000 AÑOS ATRÁS, SERÍAN RESPONSABLES DEL DEBILITAMIENTO DEL ESQUELETO HUMANO. EN TANTO QUE LOS CAMBIOS EN LA MECANIZACIÓN Y TECNIFICACIÓN DE LOS ÚLTIMOS 2000 AÑOS, AUNQUE NO HABRÍAN PRODUCIDO CAMBIOS SIGNIFICATIVOS EN LA ANATOMÍA MAS QUE LA OBESIDAD Y PÉRDIDA RELATIVA DEL ESPIGAMIENTO, SÍ POR EL CONTRARIO, COMO FACTORES SOCIOECONÓMICOS Y CULTURALES, OPERARON CUAL ESPEJISMO ENAJENANTE QUE PARADOJALMENTE, OCULTA  Y ECLÍPSA  EL 98% DE NUESTRO PASADO ANATÓMICO-EXPERIMENTAL Y SOLO PERMITE QUE DESDE EL PRESENTE VEAMOS AQUELLOS TIEMPOS DE A PIÉ, COMO ALGO PROTAGONIZADO POR UNOS EXTRAÑOS CAZA-RECOLECTORES,-Y NO POR NOSOTROS.

La reproducción material del propio cuerpo fuera de/sí,, pudo haberse originado durante el paleolítico medio o tardío, y aunque hay sobradas evidencias arqueológicas de mega-estructuras gnomónicas líticas, se consolidó totalmente cuando como gnomón plantado en un lugar fijo con forma de poste menhir o estela, y esto se dio durante la desigual aparición del sedentarismo.

En tal sentido, podemos estimar una datación inicial cercano mas o menos a los 8.500 años quizás, lo que equivaldría decir que la aparición del gnomón exterior y plantado se habría dado en las proximidades de la última hora imaginaria de nuestro reloj específico, lo que significaría un fenómeno por demás tardío en la evolución humana que implícitamente habla en favor de que todo lo hicimos con nuestro propio cuerpo y que con lo hecho, modelamos nuestra anatomía.

Si conforme vemos en nuestro reloj la especie humana habría comenzado a las cero horas, reciénllegando al final de nuestro día de 24 hs ideales, aparecería el gnomón exterior y la civilización, de modo que casi el 98% de la existencia específica, hemos vivido como cazadores/recolectores, experimentando y midiendo todo con nuestro propio cuerpo y cuando sólo faltaron 30 minutos para llegar al presente, nos sumergimos en la tecnología y en el hacer de ella una verdadera prótesis tecnológica que operando cual genoma técnico de nuestra existencia, nos copta e hibrida.

No es casual que en los últimos minutos de nuestra existencia, cuando los jónicos le imprimieron un nuevo rumbo a la adquisición de los conocimientos, lo hicieran a partir del teorema elemental de Tales, que no es otra cosa que la reafirmación racional del uso y el empírico saber gnomónico hasta ese momento alcanzado.

tales

Pudo ser entonces, la observación y experimentación corporal de y con estos fenómenos, lo que lentamente habría despertado la curiosidad (Aristóteles) y llevado necesariamente al descubrimiento de la correlación entre los cambios de dirección, de longitud y de formas de las sombras, conforme eran las posiciones del Sol y las posturas del propio cuerpo; conocimiento este, que aparece evidenciado en la mayoría de los sitios arqueológicos como un saber ancestral e inconfundiblemente humano pues no fue compartido por el Homo neandertalensis, ya que nunca se habló de un gnomon o evidencias gnomónicas entre neandertales ni de ninguna otra variante homo.

De las evidencias arqueológicas e históricas, surge que la respuesta gnomónica alcanzada por nuestros ancestros, es excluyentemente única y que con anterioridad a los diferentes tipos de gnomones hallados en casi todos los sitios arqueològicos, a saber: obeliscos, menhires o estelas, los gnomones utilizados, no fueron otros que los propios cuerpos.

Y fueron estos cuerpos, los que en tanto capaces de lograr posturas tan especiales como las mismas sombras producidas, se modelaron en función de sus propósitos- 

El hombre, en su afán de producir variadas sombras a voluntad y estilo, se esforzó, y del estrés exigido a su anatomía en  pos de la sombra perseguida, modeló su figura hacia un bipedismo de mayor espigamiento, altura y gracilidad corporal. Esto es, hacia la consumación de un perfecto gnomón animal, vertical y ambulante que como característica única y diferenciadora.tuvo la de ser gnomón y saberse gnomón que llamamos Homo sapiens gnomónico.

El hecho de consumarse el hombre cual gnomón y Homo sapiens gnomónico, dependió mucho de cómo las distintas latitudes e incidencia solar respectiva junto a las condiciones mesológicas pudieron influir en su desarrollo y de esa manera configuraron unos cuerpos gráciles, finos y delgados o unos cuerpos anchos y robustos como sabemos que fueron los de los neandertales, aunque en ambos casos se verifique igualmente una mirada frontal asociada a manos prensiles y hábiles para la caza junto a voluminosos cerebros.

Para consumarse como gnomon animal, los cuerpos debieron estructurarse sobre una osamenta verticalmente recta, de modo que la experimentación gnomónica con el propio cuerpo, también tuvo que influir epigenéticamente en la estructura y mecánica interna de los huesos, En ese sentido, las diferencias son notorias con los neandertales que al no experimentar la gnomónica con la propia anatomía, sus cuerpos se hicieron grandes y huesos más resistentes, los cuales le permitieron transportar su mayor peso relativo; resistencia y peso asociados, aspectos estos que por otro lado, no les habrían permitido adecuarse como un perfecto antropo gnomón, grácil y rectamente vertical; figura esta que además, no estaba entre sus propósitos alcanzarla ni tampoco en las exigencias ni en la actividad práctica desarrollada sobre su desolado medio ambiente de altas Latitudes en las que se desarrollaron.

De esa manera el hombre se hace y se sabe gnomón y como tal se reproduce de cuerpo entero, y es en ese reproducirse a/sí, fuera de/sí, que el gnomon exterior se instala como prótesis y comienza una inevitable relación dialéctica en la que el sujeto se toma como su propio objeto en tanto se vincula con el cosmos de manera tal, que va más allá de su propio cuerpo y trasciende a través del gnomon exterior; cuerpo material no biológico y protético que finalmente se extenderá y conformará su propio medio ambiente urbano donde el Sol que lo llevó a esta aventura por el mundo, quedará relativamente negado y sursumido, como el propio SER.

 

Rubén CALVINO

REFERENCIAS

«El área del cerebro que más ha cambiado nos hace susceptibles al alzhéimer»

http://www.abc.es/ciencia/20150322/abci-cerebro-evolucin-humanos-20…

El alzheimer es el peaje del Homo Sapiens

http://www.unr.edu.ar/noticia/6306/el-alzheimer-es-el-peaje-del-hom…

EL HOMBRE –gnomón zoológico-

http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/el-hombre-gnom-n…

La agricultura hizo más frágiles los huesos humanos

http://elcomercio.pe/ciencias/investigaciones/agricultura-hizo-mas-…

 

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