DEL LENGUAJE, LAS SOMBRAS, LA REFLEXIÓN Y LA RELIGIOSIDAD

Autor: Rubén CALVINO

 

Sabemos de las diferencias entre el aparato fonador del hombre con el resto de los animales, sin embargo  es insuficiente para explicarnos acabadamente como aparece la «conciencia de sí», la cual es en verdad algo tan raro en la evolución de la vida, como  fundamental y excluyentemente humana.

En la evolución de las especies es una novedad porque procede de antecesores que o no contaban con esta facultad, o simplemente disponían de un rudimento de «conciencia de sí» y en este sentido, desde la gnomónica se podría pensar que, ante la posibilidad técnica  de verse a sí mismo fuera de sí, como proyección de sombras arrojadas sobre el suelo, le pudo permitir al hombre que desarrolle el diálogo entre el sujeto y su sombra, comenzando por verificar que al moverse en una dirección, el sujeto era seguido por su sombra y que a voluntad, estas podían controlarse, compararse y mas tarde, medirse. Es que la sombra de alguna manera representa un aspecto de la conciencia misma incipientemente proyectada y entendida como el otro de sí y en ese ir y venir del yo al no-yo, dialogando, nos pudo llevar a la reflexión, tal cual como lo sugiere el propio Aristóteles cuando en la Metafísica indica que los solsticios y sus sombras pudieron incidir en el origen del filosofar. Tampoco es casual que Carl Gustav Jung (1875/1961), entendiera que la sombra representa el aspecto inconsciente de la personalidad, los  rasgos y actitudes que el  YO consciente no reconoce como propios y los ve como otro.

En este sentido también L Vigotsky (1896/1934) cita a Ossip. Mandelstam –poeta ruso-(1891/1938) y lo resume en base a un poema escrito en 1920, diciendo que:

Olvidé la palabra que quería decir

Una golondrina ciega ingresa con las alas cortadas

Al reino de las sombras

Para jugar con la claridad 

Emilio Pettoruti (1892/1971), pintor argentino, en su biografía comenta que cuando tuvo oportunidad de conocer y estudiar directamente a Caravaggio (1571/1610), su valoración no fue a partir de la sombra como habitualmente suele hacerse, sino que por el contrario, fue de la luz, por lo que no es casual que en su pintura, la luz sea concebida y representada estructuralmente como un sólido, de manera que si tomamos las metáforas de que la falta de palabra es un pensamiento incorpóreo que regresa a las sombras, podemos decir que la luz de Pettoruti representaría a la palabra cobrando forma y cuerpo, sólidamente, desde y entre las sombras. 

La Sombra es la parte inferior de la personalidad, es lo que Ossip. Mandelstam metafóricamente llama “el pensamiento incorpóreo” y la suma de todas las disposiciones no asumidas como propias que aún siendo de uno, se ven como ajenas y fuera del propio sujeto, como la sombra del propio cuerpo haciendo de gnomón, el cual es nuestra sombra pero por estar fuera, se ve como ajena y en ese enajenamiento, reproducimos nuestro cuerpo fuera de nosotros para que finalmente sea la sombra del poste, menhir o estela gnomónica.

El homo se hace sapiens y en el sapiens-sapiens, filogenéticamente llega a su consumación como gnomón animal, vertical y ambulante; es que el Homo sapiens-sapiens toma conciencia de que su cuerpo es objetivamente un gnomón solar natural y zoológico y de ese modo se hace Homo sapiens gnomónico que como tal sabe de su condición gnomónica y eréctil, manos liberadas, rostro y mirada frontal y en consecuencia se autoreproduce a si, en sí subjetivamente y fuera de sí, exteriormente como gnomón de palo a su altura y/o en proporción a ella (a su altura y/o semejante) por medios técnicos no biológicos, para de ese modo trascender.

Los hombres comienzan a filosofar, movidos por la admiración; al principio admirados ante los fenómenos más comunes, luego avanzando lentamente y planteándose problemas mayores, como los cambios de la luna y los relativos al sol y a las demás estrellas, y el origen del universo.

Aristóteles 

El hombre es el guardián del SER, a través del cuidado y cultivo del habla que es la morada donde el SER habita y tiene al hombre por vecino (Martín Heidegger) y siendo que, la casa es una herramienta o máquina simple para habitar (Le Corbusier) y la proposición, la máquina simple del lenguaje (Rubén Calvino), decimos que:

EL ser habita en la máquina simple del lenguaje, esto es que EL SER HABITA EN LA PROPOSICIÓN acontecida y traspasada por el SER.

La proposición, como máquina simple del lenguaje (EL HOMBRE -gnomón zoológico-), es la palanca que pone sobre brazos opuestos a los entes para hacer que el SER se manifieste como el comportamiento predicativo del verbo “ser” que media entre ellos cual lo hace el punto de apoyo requerido por Arquímedes para mover el mundo.

El SER es lo más abstracto de la proposición, tan abstracto, que se niega y queda oculto tras los entes por él mismo relacionados, como queda oculto el punto de apoyo de la palanca cuando la atención, inopinadamente se pone en los momentos de entes de fuerza y trabajo. El punto de apoyo de la máquina simple del lenguaje, es el mismo SER abstracto que como devenir de los momentos, es el abstracto más concreto y como comportamiento, es la función predicativa  que hace visible y evidente a los entes, por eso se dice que el SER patentiza al ente (Martín Heidegger)-

El hombre es un complejo psico-físico de caracteres filogenéticamente heredados que en directa correlación con la liberación de sus manos prensiles y frontalización del rostro, desarrolla el lenguaje, la técnica y la suficiente movilidad como para auto-reproducirse a sí, fuera de sí mismo cual una prótesis, partiendo de la reproducción del propio cuerpo en el simple gnomon y la estela gnomónica antropomorfa.

El hombre ya no es solo un animal racional portador de un cuerpo bilógicamente heredado y un cerebro distinto, es algo más, es todo esto mas el cuerpo de subjetividades cultivado, la materialidad protética y la sociedad en ella desarrollada.

Al consumarse la posición erguida del cuerpo y evidenciarse en la anatomía ósea como corrimiento hacia el centro de la masa encefálica del foramen magnum, el hombre sin saberlo, se convierte en antropos-gnomon y como tal, se ve lanzado a relacionarse con su propia sombra y a tomar conciencia de que es posible reproducir las sombras proyectadas de forma recta y comparables a voluntad y de manera controlable y es en ese momento de la evolución, que el homo se hace sapiens gnomónico y comienza a utilizar su propia sombra para orientarse, conquistar la movilidad y al emigrar de su cuna. por su capacidad de orientarse en el tiempo y el espacio, lidera al resto de variantes con las que se hibrida.

El hombre, con la conquista de la movilidad mediante la reproducción de sí, fuera de sí mismo, adquiere la capacidad de aumentar la velocidad uniforme con la que filogenéticamente supo autoabastecerse y producir socialmente, desarrollando la máquina simple de primer grado y  más tarde, con el desarrollo de la máquina de segundo grado, adquiere  la aceleración, y a ella se somete individual y socialmente, sujetándose a la tecnocronía o tiempo propio de la técnica.(Raymond PANIKKAR).

Para posicionarse en esta mirada, la adquisición de la posición erguida del homo, debe ser pensada en relación a sus manos y la cara, considerando que la herramienta es para la mano lo que el habla es para la cara y ambos son los polos de un mismo dispositivo de la organización cerebral específica (Bertrand Stiegler).

Ante este contexto, concluimos en que el hombre a partir de la reproducción material y exterior del propio cuerpo en forma de gnomón solar, acaecido posiblemente en los albores civilizarotorios y luego de un larguísimo período (paleolítico inferior) de experimentación gnomónica con el propio cuerpo se consumó como un perfecto gnomón solar vertical y ambulante merced al uso y optimización del propio cuerpo como instrumento para producir sombras a voluntad y el propósito efectivo de orientarse en el tiempo y el espacio.

Mas tarde, esta experiencia corpórea la exterioriza  y el instrumento gnomónico que hasta ese momento era su propio cuerpo, pasa a ser un gnomón solar material fabricado con sus propias manos prensiles y en el cual, como imagen se proyecta, refleja (reflexiona) y rehifica (hierognomónica).

En esta duplicidad del sujeto que se toma a/sí como su propio objeto a través de la proyección y reproducción de/sí en otro (el gnomón exterior), comienza a reflexionar, haciendo que los inevitables “fósiles” de su reflexión, cual conceptos solidificados a la manera de “cristales del conocimiento”(José Ingenieros), se conviertan en sus dogmas.

Finalmente podemos sospechar que si la experimentación con el propio cuerpo en función de gnomón solar, durante los largos años del paleolítico inferior pudo influir en el curso de la evolución epigenética hacia la consumación como gnomón solar animal, junto a las consiguientes modificaciones en el parietal en general y muy particularmente la aparición del precúneo solo en nuestro linaje, es posible que de la relación entre el sujeto y su objeto producido con el cual se relaciona, pudo también epigenéticamente dar lugar a la aparición del gen VMAT2 y lo que actualmente Diego Golombek llama “neuronas de Dios”.

Así el lenguaje, las sombras y la reproducción material del propio cuerpo se correlacionan y vinculan fuertemente con la racionalidad, la reflexión y la religiosidad.

 

Rubén CALVINO

REFERENCIAS

http://remarq.ning.com/profiles/blogs/del-lenguaje-y-las-sombras

Más información: http://www.historiayarqueologia.com/forum/topics/neuronas-religi-n-y-gnom-nica?xg_source=activity
Publicado por Historia y Arqueología® en www.historiayarqueologia.com

 

 

Anuncios

2 comentarios en “DEL LENGUAJE, LAS SOMBRAS, LA REFLEXIÓN Y LA RELIGIOSIDAD

  1. Luego de leer LAS NEURONAS DE DIOS, inmediatamente pensé que estas ideas podrían relacionarse con algunas de las que expongo en EL HOMBRE -gnomón zoológico- y que básicamente darían alguna respuesta al verse a sí mismo como otro y que según mi punto de vista, pudo originarse a partir de la reproducción material y exterior del propio cuerpo en forma de gnomón solar, posiblemente en los albores civilizarotios y luego de un larguísimo período (paleolítico) de experimentación gnomónica con el propio cuerpo.

    Me gusta

  2. Un equipo internacional de científicos británicos y estadounidenses han descubierto una secuencia de ADN que se asocia con la tendencia de una persona a ocupar una posición de liderazgo sería un rasgo heredable de padres a hijos a través de un nuevo genotipo, identificado a partir del análisis de muestras de ADN de 4.000 sujetos que se llama rs4950.
    Desde la mirada gnomónica, se puede sospechar que los mas aptos para orientarse gnomónicamente valiéndose de la propia sombra solar, pudieron ser los primeros poseedores del gen RS4950.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s