CARL SAGÀN, PRECURSOR DEL HOMO SAPIENS GNOMÓNICO

CARL SAGÁN

En medio de la orfandad de precursores en torno a la concepción del Homo sapiens/sapiens como un Homo sapiens gnomónico, insospechada y sorprendentemente, luego de leer “EL VIENTO LEVANTA POLVO”, surge la figura del prestigioso astrofísico Carl SAGÀN, como un verdadero precursor de la mirada gnomónica sobre la evolución humana.

Si bien es cierto que el propósito del trabajo encarado por Carl SAGÀN se circunscribe a reivindicar a la ciencia como un sistema metodológico de verdades donde las leyes y las fuerzas de la naturaleza, ¡¡¡y no los dioses!!!, son los responsables del orden y existencia del mundo, no obstante, el autor estudia detalladamente el método de rastreo y caza de los bosquimanos y concluye en que estas personas contaban con un calendario astronómico (gnomónico para nosotros) en su mente y la metodología por ellos empleada es esencialmente idéntica a la empleada por los astrónomos/astrofísicos para analizar los cráteres dejados por el impacto de asteroides y planetoides

El trabajo de referencia es:

“EL VIENTO LEVANTA POLVO” *Carl Sagan, A Demon Haunted World; Science as a Candle in the Dark. Trad. Dolores Udina. Cap. 18, Planeta, Santafé de Bogotá, 1997 Carl Sagan, un demonio embrujada Mundial; La ciencia como una luz en la oscuridad. Trad. Dolores Udina. Cap. 18, Planeta, Santafé de Bogotá, 1997

http://pioneros.puj.edu.co/lecturas/curiosos/EL%20VIENTO%20LEVANTA%…   http://biblioteca.ucp.edu.co/wp-content/uploads/2013/03/sagan-carl-…   http://es.extpdf.com/carl-sagan-pdf.html

En el trabajo mencionado Carl SAGÀN comienza críticamente refiriéndose a los antiguos jónicos como los primeros en argüir de manera sistemática que las leyes y las fuerzas de la naturaleza, ¡¡¡y no los dioses!!!, son los responsables del orden y existencia del mundo. Sin embargo, observa que, excepto en la primera semana de cualquier curso de introducción a la filosofía, los nombres e ideas de los primeros jonios no se mencionan casi nunca, en tanto que los dioses reaparecen de la mano de la mayoría de los referentes de la ciencia, suprimiendo lapidariamente el origen jónico.

El proceso civilizatorio y la domesticación de plantas y animales empezó hace aproximadamente unos 12.000 años, de los cuales solo 2.500 llevamos experimentando el jónico entretenimiento de reconstruir en nuestras cabezas y a modo de maqueta desprovista de dioses, lo que solemos llamar ciencia. No obstante, abundan los pensadores que como el filósofo Alfred North Whitehead y el historiador de la tecnología china Joseph Needham, según señala Carl SAGÀN, al igual que otros de renombre, han sugerido que lo que faltaba en el desarrollo de la ciencia en las culturas no occidentales era el monoteísmo. Pero, nos aclara el propio SAGÀN, <<creo que hay fuertes pruebas que contradicen esta tesis y aparecen a través de los milenios…>>. Seguidamente el autor se entrega a una descripción y análisis de las conductas de los bosquimanos y destaca el método de caza de esta cultura- Los lxam o joi San, conocidos como bosquimanos se autonominaban lxam ka!ei o simplemente !xam y constituyen un grupo humano que, según recientes estudios genéticos, representarían la muestra viva de la primer escisión humana ocurrida hace cerca de 100.000 años A.P., y por extensión, de lo que fueron o pudieron ser nuestros primeros y más lejanos ancestros, de modo que de su mirada del mundo, podemos inferir la posible mirada de aquellos, y en este sentido, según surge de las costumbres de vida, es probable que los primeros Homo sapiens/sapiens, desde épocas muy tempranas se hayan dedicado exitosamente a la experimentación gnomónica utilizando su propio cuerpo como gnomón solar vertical y ambulante, en tanto que como los actuales, concebían la tierra cual “polvo solar”; además, nuestros ancestros pudieron ser capaces de dibujar figuras corporales y de sombras con tanta facilidad como todavía se aprecia en los bosquimanos.

Estos hombres de grácil figura, constitución delgada y apariencia delicada, tienen una altura cercana al metro y medio, miembros superiores e inferiores relativamente largos para con sus proporciones.

Bosquimanos o bocimanes significa hombres del bosque y son actualmente conocidos como los Joisán o Khoisan. Este pueblo habita el suroeste de África y vive de la caza y la recolección, además de la cría y extremo cuidado de su ganado. Se caracterizan por ser de baja estatura, piel amarillenta satinada, lo que suele llamarse amielada y párpados de pliegues epicánticos, como los de los chinos, cabellos negros y rizados, nariz achatada, labios túmidos y según se afirma, son anteriores a el àfrica negra, Construyen sus casas con ramas y en forma de iglú que cubren con pieles de animales. Durante la estación lluviosa se trasladan a las montañas en búsqueda de abrigos o cuevas donde refugiarse. Se estima que los antepasados de los joi/San o bosquimanos, ocupaban la casi totalidad del Àfrica meridional y originariamente pudieron provenir de la primera escisión acaecida en el Àfrica oriental ecuatorial. Son personas que para sobrevivir en su medio acumularon reservas grasas de una manera tan singular que no se traduce en un impedimento para moverse con peculiar agilidad y flexibilidad, ya que lo hacen cual si estuvieran danzando. Al observarlos en plena llanura, se los ve portadores de una delgada anatomía, especialmente diseñada para la proyección de sombras rectas, pues parados sobre un solo pié o sobre ambos, son capaces de desarrollar figuras perfectamente centradas sobre su eje gravitacional manteniendo la recta postura vertical.

Estas cualidades anatómicas y el intenso ejercicio de su naturaleza en pos de la adaptación al medio y la sobrevivencia, hicieron que sus cuerpos resulten ser excepcionalmente gnomónicos por lo que un bosquimano medio parado sobre sus pies, es un excelente y recto gnomon animal, vertical y ambulante.

Estos humanos son el resultado evolutivo en respuesta a los condicionamientos del medio ambiente ecuatorial e intertropical  y en las arrugas de su satinada y mielada piel, presentan pliegues disipadores de calor, que evidencian la clara adaptación biológica a la agresividad de los rayos solares incidiendo directamente sobre su cuerpo. En esas condiciones, los bosquimanos han desarrollado un método de rastreo y caza que para la aguda mirada de Carl SAGÀN, resulta esencialmente idéntico al que usan los astrónomos/astrofísicos para analizar los cráteres dejados por el impacto de asteroides y planetoides. En ambos casos, tanto en una huella rastreada por el bosquimano como en un cráter estudiado por el astrofísico, tenemos que, cuanto más superficial se muestre, más antigüedad se deduce dado que los cráteres, como las huellas rastreadas por un bosquimano, guardan una relación esencial entre la profundidad alcanzada por el peso y el diámetro del mismo, al mismo tiempo que, en ambos casos también, cuanto más  partículas finas se acumularon en su interior, la huella o cráter es más antiguos, y esto en ambos casos,  es observación directa y socialmente acumulada en tanto que transmitida generacionalmente.

En cuanto a la actividad de caza, Carl SAGÀN nos dice que las manadas que van al galope rechazan el sol caliente y frente a estas circunstancias, los animales aprovechen todas las sombras que se encuentren en su camino, pudiendo en ocasiones, alterar el curso elegido para refrescarse bajo la sombra de un bosque de  árboles o de algunos arbustos. Luego reflexiona gnomónicamente y describe que la sombra no se encuentra siempre en el mismo lugar ni tampoco, agregamos nosotros, se direcciona de manera estable, más bien depende del momento del día y de la posición que el sol tenga en cada momento de su recorrido sobre el arco diurno. Al amanecer, el sol sale por algún punto en el horizonte del lateral Este y las sombras que provocan los objetos y el propio cuerpo del hombre, se proyectan hacia el oeste. Luego, la sombra decrece hasta que al mediodía alcanza su longitud más corta llamada umbra mínima y por la tarde, al ponerse el Sol por el oeste, las sombras vuelven a crecer en longitud pero se direccionan contrariamente a lo experimentado al amanecer, pues se proyectan hacia el Este.

Esto lo podemos simplificar diciendo que debido a que el recorrido aparente del sol sobre el arco diurno es un trayecto en el sentido Este Oeste, y las sombras de cada día, fuera de lo que es su mínimo o umbra mínima la cual por definición se extiende sobre el meridiano del lugar, son siempre arrojadas sobre uno de estos dos grandes campos de proyección, hacia el Este o hacia el Oeste y de este modo resulta que el campo de proyección de la sombra, es necesariamente el opuesto al campo donde se encuentra el Sol. Si bien esto es cierto y fácil de entender, no resuelve todo el problema, puesto que esas sombras tendrán longitudes y direcciones tan diferentes para cada día y estación del año trópico, como diferente se presente la altura diaria del Sol, por lo que en su conjunto, el correlato entre el Sol y el movimiento del plano ecuatorial frente al plano eclíptico en torno suyo, configura un mecanismo calendárico que, según Carl SAGÀN, los cazadores recolectores debieron tener perfectamente reflejado en su mente como para poder predecir los movimientos aparentes del Sol sobre el arco diurno.

Esto, a nuestro juicio, convierte a los bosquimanos en verdaderos ejemplos de sapiens gnomónicos vivientes, por lo que Carl SAGÀN, decía que estaban dotados de formidables habilidades de forenses que les permitían rastrear las pistas valiéndose de lo que él consideraba “ciencia en acción”. Esta sola afirmación induce a pensar que los bosquimanos, y con ellos nuestros antepasados, eran consumados  calendarios zoológicos, solares y ambulantes, que conocían perfectamente el lenguaje de las sombras en general y muy particularmente el lenguaje de su propio cuerpo expuesto a los rayos solares intertropicales. Así, los bosquimanos y nuestros pretéritos ascendientes, han sido  gnomónes zoológicos solares y ambulantes que en algún momento temprano de su existencia como especie, tomaron conciencia de ello y se supieron a sí mismo, gnómones solares. En definitiva, estos hombres viviendo entre la  luz del Sol y las sombras de sus cuerpos, la vida y la muerte inseparablemente unidas, concebían a la tierra como “el polvo solar de los lxam”, esto es algo asì como lXam–ka!au, polvo solar que el viento levanta para dar “título” a la obra de Carl SAGÀN “EL VIENTO LEVANTA POLVO” y de este modo se hace historia porque “Una historia es como el viento viene de un lugar lejano y la sentimos. Tal cual lo dice Kabbo “la gente de la llanura escucha las historias de quienes viven lejos. Ellos escuchan esas historias, y las vuelven a contar. Porque un cuento es el viento: le gusta ir flotando de un lugar a otro”.>>

http://www.comentariosdelibros.com/comentario-la-nina-que-creo-las-&#8230;

<<Un pequeño grupo de cazadores sigue el rastro de huellas de cascos y otras pistas; se detiene un momento junto a un bosque de árboles. En cuclillas, examinan la prueba más atentamente. El rastro que venían siguiendo se ve cruzado por otro. Rápidamente deciden qué animales son los responsables, cuántos son, qué edad y sexo tienen, si hay alguno herido, con qué rapidez viajan, cuánto tiempo hace que pasaron, si los siguen otros cazadores, si el grupo puede alcanzar a los animales y, si es así, cuánto tardarán. Tomada la decisión, dan un golpecito con las manos en el rastro que seguirán, hacen un ligero sonido entre los dientes como silbando y se van rápidamente. A pesar de sus arcos y flechas envenenadas, siguen en su forma de carrera al estilo de una maratón durante horas. Casi siempre han leído el mensaje en la tierra correctamente. Las bestias salvajes, elands u okapis están donde creían, en la cantidad y condiciones estimadas. La caza tiene éxito. Vuelven con la carne al campamento temporal. Todo el mundo lo festeja.>>   Los cazadores-recolectores no sólo han evidenciado ser expertos en rastros de animales, sino que también estaban familiarizados con los de cada miembro de su comunidad o vecinos, al igual que lo estaban con sus caras. Como vemos, estamos frente a una excepcionalidad anatómica que poseen estos hombres y que probablemente han poseído nuestros ancestros que, nos habilita a suponer que en cada Homo sapiens/sapiens supo estructurarse un complejo calendario mental a modo de maqueta gnomónica, reflejo de lo que ocurría en su entorno y que esa maqueta es lo que en el proceso inferencial funciona cual la muestra analógica planteada metodológicamente por Juán SAMAJA y desde la que los cazadores/recolectores, podían calcular y predecir las salidas del Sol, sus posiciones y el migrar de las presas para cada uno de los días y estaciones del año.

En cuanto al calendario mental, Carl SAGÀN nos dice textualmente que <<Este cálculo será diferente en las distintas estaciones del año. Así pues, los cazadores deben tener en la mente una especie de calendario astronómico que prediga el aparente movimiento solar>> Como detalle complementario, digamos que hay documentos fotográficos de la vida cotidiana de los  bosquimanos que los muestran en poses y figuras cuasi danzantes y sugerentes a su vez, de la posibilidad cierta de producir a voluntad una diversidad de formas gnomónicas. Entre las distintas figuras corporales observadas, merece destacarse una por su parecido con la aguja gnomónica doble utilizada para evitar los errores de paralaje de sombras.

doble aguja

Esta postura reiteradamente expuesta, si es utilizada gnomónicamente, pude servir para el trazado de los ejes cardinales, pues parado sobre un solo pié, de espaldas al Norte o Sur, según sea el hemisferio en que nos ubiquemos y con rodilla alzada formando un ángulo de 90º con el torso, permite que la rodilla sobresalga de la linealidad de la sombra proyectada hasta que el Sol se sitúe perfectamente a sus espaldas.

Para finalizar, digamos que de las variantes humanas, la Homo sapiens/sapiens es la única que ha dejado evidencias materiales de haber experimentado con la gnomónica desde hace unos 10.000 años aproximadamente, de lo cual puede inferirse que otros 100.000 quizás, lo pudo haber hecho con el propio cuerpo y sin dejar evidencias. Esta posibilidad hace del Homo sapiens/sapiens un Homo sapiens gnomónico.
Más información: http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/carl-sag-n-precursor-del-sapiens-gnom-nico
Publicado por Historia y Arqueología® en www.historiayarqueologia.com

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