LA ACTIVIDAD EXPERIMENTAL CON LO DADO, HIZO A LOS NUEVOS ÓRGANOS Y ESTRUCTURAS, Y ESTOS A NOSOTROS

El hallazgo en Sudáfrica del Homo naledi con manos y tamaño del cerebro muy diferente a nosotros, pero a la vez, con dientes y pies evolucionados, como recurrentemente sucede ante un nuevo hallazgo, ha vuelto a poner en discusión las causas que hiciera de nosotros lo que hoy somos.

¿Qué nos ha convertido en humanos? 

¿Qué nos diferencia del resto de los primates?

¿Por qué somos los únicos animales perfectamente verticales?

Las características de estos nuevos restos hallados, al no referir a contexto alguno, pareciera que cuestionan algunos aspectos teóricos establecidos, como es el caso de la teoría según la cual, el bipedismo propició la tecnología y el lenguaje, el cambio de dieta y una mayor inteligencia. El neurocientífico francés Thierry Chaminade, experto en la evolución del cerebro humano, explica que la “evidencia fenomenológica” se impone “ya que la observación de nuestra cultura y nuestra historia nos lleva necesariamente a la conclusión de que, aunque sigamos siendo un animal, somos diferentes del resto”.

Sin embargo, queda abierta la pregunta clave: es verdad que somos animales diferentes, pero ¿por qué?, ¿que causa nos diferenció? Se habla de una serie de mutaciones genéticas que se produjeron a partir de la separación del tronco común que nos unía con el resto de los monos hace siete millones de años y genéticamente entre tales mutaciones, hay que destacar la relevancia que tienen entre otros, el gen comprometido con el tamaño de la cariótida, el RNF213 y el FOXP2, responsable del lenguaje complejo y compartido con los neandertales y el heidelbergensis. Junto a estos genes, también hay órganos y estructuraciones cerebrales que nos diferencian sustancialmente de otras variantes humanas. Entre estas diferencias no podemos dejar de mencionar al precúneo como área cerebral excluyentemente de nuestro linaje. ¿Pero que nos llevó a tener todo esto que otras variantes no tienen?  No hay una sola cosa que nos convierta en humanos y seguramente han sido muchos los factores que cambiando a lo largo de la evolución humana, de lo que fué nuestra anterioridad común con otros primates, nos condujeron a lo que somos y definimos como animal bípedo con un cerebro grande que utiliza herramientas para de alguna manera, reproducirse a/sí mismo de cuerpo entero, fuera de su propio cuerpo y como prótesis con la que finalmente, terminamos hibridándonos.

El lenguaje, la cultura, elevados niveles de cooperación, la capacidad para orientarnos en el espacio y el tiempo, de modo tal que desde tiempos remotos nos ha permitido desplazarnos y poblar el planeta, son cualidades diferenciadoras pero no exclusivas ya que separadamente estas mismas cualidades se pueden encontrar en otras especies y variantes humanas; pero solo en en nosotros, todas estas cualidades se verifican juntas y operando en función interrogativa alrededor de lo que es; solo en nosotros esa reunión de capacidades nos hacen diferenciar las cosas y preguntarnos por el Ser que hay detrás de ellas. Ninguna otra especie (que al menos sepamos) ha dado cuenta de preguntarse por el Ser. Es por ello es que la pregunta no la vamos a encontrar en ninguna ciencia en particular, porque el tema es ontológico y como tal solo puede encontrar respuesta en un contexto filosófico que se aproxime a la certeza de que hubo algo que hicimos distinto para ser distinto, y ese algo que hicimos es una actividad práctica y lo que las evidencias arqueológicas nos sugieren es que la actividad práctica experimental que se verifica solo en nuestro linaje y ha dejado evidencias en todas las culturas ancestrales, es la experimentación gnomónica, la cual en un principio se tuvo que hacer con el propio cuerpo en función de gnomón, conforme lo evidencian numerosos relatos y costumbres originarias. En vista de ello, decimos que la actividad práctica experimental con el propio cuerpo en función de gnomón productor de sombras solares, pudo tener un lugar de relevancia y generatriz de la diferenciación orgánica y de nuevos y diferentes órganos.

PRECÚNEO

La actividad práctica de jugar y producir sombras solares a voluntad sobre el eje ecuatorial, pudo estimular el surgimiento del precúneo y este a su vez incidir sobre la estructura, complexión, gracilidad y optimización del cuerpo éntero como perfecto gnomón vertical y ambulante.  Posiblemente también, esa tendencia se haya visto reforzada e incentivada por la práctica alteradora y modificadora de la materia inmediata fuera de/sí, en pos de la reproducirnos a/si, de cuerpo entero, para de esa manera vernos fuera de/sí y ver las sombras también, de modo tal que nosotros nos vimos como objetos y pudimos mejoramos incidiendo sobre nosotros mismos como sujetos. Así, sujeto hacedor (homo faber) y objeto producido (gnomón), nos relacionamos como sobre el punto de apoyo de una palanca física, pivoteando en torno a la interrogación y la aceptación de estar ahí, arrojados a la vida. Sujeto hacedor y objeto producido, pivoteando en torno al punto central del todo, nos comenzamos a debatir entre la interrogación permanente y la fatal y consecuente aceptación de SER, cualidad esta que al igual que el precúneo y posiblemente, la enfermedad de Alzheimer, no son compartidas por ninguna otra especie. Hace unos cuatro millones de años, en África aparecen los primeros homínidos sobre los que hay certeza que caminaron erguidos, los Australopithecus, de ellos se pasó al Homo habilis hace unos 1,8 millones de años hasta que finalmente cercano al ecuador africano surgió la especie que acabaría transformándose en el Homo sapiens/sapiens hace unos 200.000 años. Al parecer las habilidades mencionadas que de alguna manera son compartidas con otra especies y/o variantes, alguna vez se creyeron exclusivas de la humanidad pero con el paso del tiempo y los nuevos conocimientos nos han contradicho. Hoy sabemos que el uso de herramientas, por ejemplo, no es solo patrimonio del hombre sino que también los chimpancés las usan. Alguna vez se pensó que eramos los únicos dotados de lenguaje y esto tampoco resultó.En fin, el atajo en este camino es ir en busca de la actividad distinta y diferenciadora que al principio se pudo llevar a cabo incluso con los mismos órganos y formas disponibles y que luego se fueron diferenciando. Esa actividad pudo ser la experimentación gnomónica. La experimentación gnomónica como actividad nos conectó a los cielos, al movimiento del Sol y la Luna y seguramente se pudo llevar a cabo por la potencialidad de rotación de nuestra cabeza, en tanto que el ejercicio voluntario y orientado en el sentido gnomónico pudo optimizar esa rotacionalidad. El instrumento fue un gnomón productor de sombras, y esto ningún chimpancé ni ningún ancestro dejó evidencia de hacerlo, como tampoco, por otro lado, ninguno de ellos se representaría a/sí mismo ni dudaría e interrogaría si Es o No Es (en relación a Ser) ni en el tiempo.

Lenguaje, empatía y la crueldad o la violencia extrema, las compartimos con otras especies, pero “En lo que los seres humanos somos especiales es en nuestra habilidad única para cooperar de forma flexible en grandes números. Muchas otras especies, desde las abejas hasta los chimpancés, cooperan; pero solo los miembros de la especie Homo cooperan de forma flexible con un número indefinido de extraños”, afirma el profesor de la Universidad de Jerusalén Yuval Noah Harari.

Evidentemente, de la mayoría de las explicaciones que se han dado, ninguna refiere a la experiementación corporal, y en ese sentido insistimos en que la experimentación con el propio cuerpo, diferenciada del resto de animales y llevada a cabo por un grupo de humanos pretéritos, primero en forma circunstancial como un simple juego y luego voluntariamente, usando el propio cuerpo como instrumento para golpear, modelar y finalmente producir sombras solares controladas, pudo ser la función diferente y diferenciadora que habría hecho también diferentes a los órganos comprometidos con ella, conforme lo afirma el principio de Ernst Heinrich Philip August Haeckel (1834 /1919) –

No hay especie ni variante humana que haya experimentado la producción voluntaria y controlada de sombras solares con el propio cuerpo, como lo hizo nuestro linaje. Más aún, somos los únicos que sembramos el mundo de evidencias gnomónicas en madera, piedra y de formas diversas y si observamos estas evidencias, la experimentación con el propio cuerpo como gnomón es la única actividad experimental distinta del resto de animales y variantes humanas que además, orientó la producción material de herramientas destinadas a dar forma antropomorfa a las estelas y monumentos que finalmente, terminaron siendo verdaderas prótesis en las que hoy no solo nos vemos inmersos sino hibridados.

Esta actividad experimental con las sombras solares pudo haber estimulado el desarrollo del precúneo como área únicamente de nuestro linaje y ser este quien a su vez, contribuyó a la estructuración diferente de nuestro cerebro, mejorar el bipedismo y optimizar nuestra condición eréctil y grácil.

De ser así, podríamos decir que el precúneo pudo surgir como resultado de la experimentación práctica con el propio cuerpo en función de gnomón vertical y ambulante, llevada a cabo por nuestros ancestros en zonas ecuatoriales. Una vez surgido el precúneo, pudo desarrollarse estimulado por la actividad de representación y reproducción material que con el propósito de simular las sombras del cuerpo fuera de nosotros ( y de ese modo poder verlas mejor y evaluarlas), el hombre pretérito, comenzó a hacer mediante elementos no biológicos.

No es casual que la experimentación corporal como gnomón no se verifica entre neandertales y sea únicamente nuestra, posiblemente también lo sea la enfermedad de Alzheimer, en tanto enfermedad del precúneo (Emiliano Bruner). Es que se pudieron haber correlacionado evolutivamente la función (como gnomón) y la consecuente respuesta orgánica (precúneo) para hacer de una anterioridad antropos gnomón, una ulterioridad sapiens gnomónica.

Rubén CALVINO

Más información: http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/la-actividad-experimental-con-lo-dado-hizo-a-los-nuevos-rganos-y?xg_source=activity
Publicado por Historia y Arqueología® en www.historiayarqueologia.com

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