LECCIÒN 09 (b)

 

 

CONCEPTOS GENERALES

 

 

0Marco Vitruvio Pollón, en el Libro Noveno-Capitulo 7 de su vasta obra y en ocasión de hacer una  Descripción de los analemas, deja un valioso testimonio gnomónico  de lo que es una sombra específica, realizado en los equinoccios de primavera y de otoño.

El Sol, situándose en Aries y en Libra, proyecta sobre Alejandria, una sombra de tres partes de las cinco (3/5) en que fuera subdividido el gnomón, sobre Rodas en cambio, la sombra es de cinco de las siete partes (5/7) en que se dividió al gnomon. Luego en Atenas y por la misma razón (3/4), Tarento, nueve de las once partes (9/11) y finalmente en Roma la sombra equivale a ocho de las nueve partes del gnomon (8/9), mientras que en otros lugares distintos, encontramos que las sombras equinocciales (Así llama Vitruvio a la sombra del mediodía en el día de equinoccio) son siempre diferentes, de acuerdo a la ubicación natural del sitio.

Lo que Vitruvio hizo fue tomar un gnomon y lo subdividió en 5 partes para Alejandría, en 7 para Rodas, en 4 partes para Atenas, 11 para Tarento y en 9 partes para Roma y de esa manera, para cada caso y lugar tomó partes congruentes en relación a la medida total de la altura.

En pocas palabras, cada sitio tiene su propia sombra equinoccial expresada en valores enteros y a cada valor de sombra equinoccial, le corresponde, sino un sitio determinado, por lo menos una latitud o eje paralelo diferente, con lo cual nos permitimos orientarnos y localizar lugares en el globo terráqueo.

Si ahora en cambio, las mediciones específicas de Vitruvio, en lugar de expresarlas en el número de partes de cada gnomón, las expresamos en relación a uno y solo un tipo de gnomón de siete partes equivalentes a la altura humana (rewe mapuche), cada sitio mide universalmente, un número de piés gnomónicos o partes de rewe determinado y si a estos los expresamos en números romanos, su valor, aunque no sea exacto, es de práctico uso.

Como ejemplo, digamos que si en Rodas la sombra equinoccial es de 5 piés gnomónicos, lo que estamos afirmando es que la sombra del mediodía de un día de equinoccio, para cualquier persona que en ese sitio y tiempo se encuentre, es de 5 de sus piés propios.o por el solo hecho de medir sombra, son 5 piés gnomónicos.

 

vitruvio

La sombra que se mide es específica porque se la expresa en los términos relativos a la altura gnomónica unitaria, de manera que todas las sombras resultantes son específicas y su valor, como en la circunferencia trigonométrica, será el propio que tome la función trigonométrica que lo origina.

Recordemos que la sombra equinoccial, es la del mediodía del día en que se produce alguno de los equinoccios y su proyección se orienta en la dirección del meridiano del lugar en el momento exacto en que el Sol intercepta su eje.

La longitud de la sombra proyectada es una función tangente del ángulo de incidencia solar que, a los efectos prácticos y sin considerar cuestiones de geodesia, la umbra o sombra específica equinoccial es prácticamente igual al de la Latitud geográfica.

Esto significa que para averiguar la Latitud de un lugar, basta con medir la sombra específica equinoccial con un gnomón en el sitio deseado.

Anaximandro, continuador y discípulo de Tales de Mileto, entre otras cosas supo construir un reloj de Sol del tipo horizontal, con gnomon perpendicular al plano, aunque se sabe, no obstante, que la invención del reloj solar es muy anterior y mucho más antigua que el propio Anaximandro y en tal sentido hay evidencias de los caldeos, sumerios, babilonios, hititas como así también entre los egipcios.

Las primeras civilizaciones supieron reflejarse para sí, una totalidad del cosmos, basándose fundamentalmente en la práctica gnomónica, y en conceptos surgidos empíricamente por inferencias analógicas,

Cualquier  poste, vara, menhir o estela es potencialmente un gnomón como así también todo orificio pequeño por dentro del cual filtra la luz solar y se proyecta en el suelo y/o pantalla alguna imagen fotocircular variable y desplazable a lo largo de la línea meridional y o cuadrante diario.

La cámara oscura estenopeica en sus diversas formas, es una de las múltiples manifestaciones de lo que podemos llamar cuerpo gnomónico o simplemente gnomón que esencialmente representa, refleja, reemplaza o sustituyen al  cuerpo humano  puesto en funciones gnomónicas de sombras y o de luces. En el caso estenopeico, el cuerpo gnomónico es complementario al de la sombra pues se basa en la luz filtrada.

No sabemos con exactitud acerca de cómo se comenzó a medir el tiempo mediante las sombras, ni de qué manera un poste o vara se convirtió en gnomón. Tampoco sabemos de qué forma la luz, accidentalmente atravesando un pequeño orificio hacia el interior oscuro de una cueva y formando imágenes fotohengiformes en el piso o pared, pudo dar lugar a la invención del estenope o pinhole como gnomón complementario. Nada de esto sabemos con certeza, pero si podemos suponer que  previo a la invención de un instrumento cualquiera, tuvo que haber indeterminadas  y muchas veces inadvertidas experimentaciones corporales sobre las cuales, este instrumento se funda, complementa y o reemplaza al cuerpo o alguno de sus miembros y además, toda cultura pudo tener su propio Tales de Mileto inventor y su Anaximandro discípulo que haya sabido experimentar con las sombras y a través de ellas entender los cielos, seguir el movimiento de los astros y de esa manera traer el cielo a los piés como vivoreantes serpientes de sombras arrastrándose.

En el caso concreto de la vara gnomónica y del pinhole, suponemos, que ambos recursos técnicos, se inventaron para reemplazar al cuerpo humano de pié en sus funciones gnomónicas y a posteriori de experimentar corporalmente la incidencia solar, en un caso con la sombra y en el otro con la luz entrante, posiblemente a la altura de los ojos.

En el caso de la vara gnomónica, como instrumento exterior al cuerpo, porque luego de experimentar reiteradamente, la proyección, corrimiento y variaciones de las sombras sobre el piso con el propio cuerpo, resultó más práctico verlas fuera y sin ser parte componente de la experiencia como instrumento ; es decir objetivándola. .

En el caso del pinhole, las imágenes fotohengiformes (imágenes circulares de luz) formadas por los accidentales ingresos de luz solar filtrada, pudieron despertar la curiosidad y llevar a la acción de provocar un orificio a la altura de la vista para mirar hacia el exterior  y de ese modo espiar y seguir a quien pudieron suponer que les enviaba esas imágenes al interior de la cuevas y o refugios  primitivos.

De esta manera, la cueva y su ojo, sin proponérselo, pasaron a reemplazar al cuerpo humano a  modo de gnomón  complementario que en lugar de producir sombras, produce imágenes de luz filtrada.

 

 

Pié gnomónico

 

Definimos como pié gnomónico, a la relación concreta que el pié como parte anatómica,  proporcionalmente guarda con la altura del cuerpo humano al cual pertenece, en el momento y lugar en que este cuerpo cumple  con funciones gnomónicas de medición del tiempo.

Entonces el pié gnomónico, es un pié propio o natural, destinado a la medición de sombras y entendido como proporción concreta de 1/7 ava-parte del cuerpo humano al cual pertenece, relación establecida por Leonardo da Vinci, que sirve de unidad relativa y universalmente válida para todos los individuos humanos y/o sus figuraciones antropométricas que basándose en su propia sombra, se dispongan a medir el tiempo diario y o anual.

Finalmente, podemos decir que el pié gnomónico es una de las unidades de medida específica de sombras y en cuanto al uso, hay antecedentes históricos entre los griegos, en la obra de Aristófanes, llamada LA ASAMBLEA DE LAS MUJERES, cuando Proxágaora dice: .-Los esclavos-.

“Tú no tendrás otro quehacer que acudir limpio y perfumado al banquete cuando sea de diez pies la sombra del cuadrante solar.”

Y entre los romanos, que heredaron estos conocimientos, hay tablas, llamadas HOROLOGIOS, que se encuentran descritas en la obra AGRICULTURA  de Paladio. También debemos decir que Marco Polo  en el Capítulo trigésimo de su libro, se refiere al reino de Lach,  diciendo que:

“Cuando quieren comprar algo, miden primero su propia sombra al sol y según las reglas de su superstición así proceden en el trato”.

En cuanto al origen de esta manera tan elemental como reveladora del carácter antropométrico del método de medir el tiempo valiéndose del cuerpo humano como gnomón y los piés como unidad, no lo conocemos a ciencia cierta, como tampoco la manera en que los griegos supieron desarrollarlo, aunque se puede sospechar que como práctica popular, la pudieron heredar de oriente y que desde esos remotos orígenes se trasladó a Sudamérica, donde al parecer, en La Patagonia, el modo de practicarlo habría sido mediante el salto en un solo pié conforme algunas posibles evidencias relatadas por el expedicionario Guillermo Cox.

Rubén CALVINO

 

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HIPÓTESIS, CONCLUSIONES GNOMÓNICAS Y TEORÍA EVOLUTIVA

¿De qué manera las culturas tan diversas como distantes geográficamente, llegaron al diseño del  mismo instrumento para medir el paso del tiempo?

¿Qué factores hicieron posible que culturas tan diversas como distantes geográficamente, se valieran del gnomón como instrumento para medir el paso del tiempo?

Al hacer un simple arqueo de las evidencias materiales que presumiblemente pudieron cumplir con funciones gnomónicas  (arqueognomónica) en la mayoría de los sitios, se aprecia muy claramente que hubieron culturas tan diversas como geográficamente distantes, que supieron compartir, reproducir, reinventar o directamente inventar de por sí, un mismo y esencialmente único instrumento destinado  a cumplir  con la función de medir el paso del tiempo de manera universal, nos referimos concretamente al gnomón como instrumento específico.

Esta unidad de respuesta  instrumental alcanzada por culturas tan diversas como distantes con el fin de dar cumplimiento a una misma función, inevitablemente hace que nos preguntemos de que manera se produjo, como y cuáles fueron los factores que hicieron posible este fenómeno

Para comenzar a respondernos, debemos reconocer una  paradoja arqueológica de la que no podemos sustraernos y que surge de verificar que como ciencia social, la arqueología carece de información directa sobre los comportamientos humanos, no obstante ser dichos comportamientos humanos su propio objeto de estudio. Esta paradoja es a la vez su gran obstáculo.

Frente a tal carencia de información directa, la arqueología intenta conocer aspectos de la cultura del pasado a través de los restos materiales que aún se conservan y esta situación le impone circunscribir la reconstrucción del comportamiento humano en el pasado a la materialidad hallada; al estado de su conservación a través del tiempo y a las posibilidades prácticas que tiene el arqueólogo de recuperar la mayor cantidad posible de materiales.

Esto significa pasar por tantos filtros que finalmente ponen en riesgo a la propia arqueología como ciencia y mucho más cuando como disciplina ofrece mucha impedancia a la experimentación, a veces por carecer de los materiales que la posibiliten o de medios.

No obstante dicha dificultad, la arqueología experimental comenzó en 1920 cuando en el Centro Experimental Suizo, R.Schmidt y H.Reiner reconstruyeron dos cabañas neolíticas y desde entonces se reforzó esta tendencia que intenta reproducir situaciones del pasado como por ejemplo, las prácticas líticas que posibilitaron fabricar las primeras herramientas de piedra,

Otra forma es experimentar a partir de algunos objetos vinculados con aspectos concretos, y en este sentido presentamos un ábaco para la práctica y comprensión  de la aritmética de base vigeismal mesoamericana.

Al indagar entonces sobre las causas que pudieron dar lugar a la manera tan simple y universal de medir el tiempo mediante el gnomón, nos damos cuenta que para encontrar una explicación convincente, no basta solo con la las evidencias materiales ni con las teorías arqueológicas más recurrente, ya que no se puede saber cuál fue el canal de comunicación que trajo el gnomón a Las Américas ni el soporte que tuvo ese canal de comunicación como para poder vehiculizar el mensaje de tal conocimiento durante el tiempo necesario para su difusión.

Por este motivo lo que debemos advertir en primerísimo lugar, es que al no encontrar ninguna comunicación posible entre las culturas que dejaron testimonio del conocimiento y uso del gnomón, todo se circunscribe en torno al hombre y en tanto no hallemos otros canales de comunicación que nos expliquen como el gnomon transitó el planeta, tenemos que aceptar que tal canal de comunicación, se debe encontrar en el propio hombre, quien operando como soporte, es quién pudo vehiculizar el mensaje, de modo que se hace imprescindible indagar en los canales de comunicación que el hombre como vehículo en situación migrante por el mundo, pudo ofrecer para llevar el mensaje desde la cuna africana al extremo sur del planeta.

Es decir que si nos circunscribimos al hombre como única evidencia concreta del migrar por el mundo, ineludiblemente el vehículo tuvo que ser el mismo hombre y el canal de comunicación que habría de ofrecer sus servicios para llevar el mensaje de manera latente con el objeto de ser reproducido allí donde las condiciones  fueran favorables, inevitablemente tuvo que ser la subjetividad humana.

Siendo así, cobra importancia la protocolización del arqueo gnomónico en los sitios del pasado humano, tanto en forma directa como indirecta a través de sus mitos, tradiciones y fundamentalmente de las posibles evidencias que hagan sospechar que tal o cual monumento u objeto, pudo haber cumplido funciones gnomónicas, de manera tal que se pueda completar la reconstrucción de los comportamientos pretéritos a partir de la reconstrucción de la subjetividad e incluso poder experimentar con aquellos objetos gnomónicos hallados y/o sus reproducciones de laboratorio. De esa manera,  verificando  los posicionamientos del sol y las proyecciones gnomónicas, puede luego contrastarse con la subyacente genealogía gnomónica que se esconde tras los numerosos héroes mitológicos de la mayoría de las culturas originarias y vivenciar así, los posibles sentimientos de aquellos homanos que nos precedieron en el tiempo.

Experimentar en laboratorio con la mecánica anatómica, le permitió a la antropología rectificar un viejo error, que resulta muy significativo  para nuestra mirada gnomónica, ya que hemos descubierto que, a pesar de que los chimpancés giran su pelvis mucho más que los humanos, también usan su tronco para compensar este movimiento>> explica Nathan Thompson.

Este uso compensador del tronco favorece la bipedestación y nos hace saber hoy, que el bipedismo ya se encontraba muy desarrollado en los antecesores de nuestra especie, por lo que la experimentación gnomónica que mas tarde comenzó el Homo sapiens /sapíens con su propio cuerpo, encontró allanado el camino para exigir de su anatomía las posturas corporales y figuras que finalmente culminaron en la optimización de la condición eréctil, grácil y de perfecto gnomón zoológico vertical y ambulante.

Esta posibilidad de experimentar a partir de los objetos gnomónico in/situs  y/o con sus réplicas en laboratorio, es lo que la disciplina arqueognomónica pone en manos de la arqueología para experimentar con una Arqueología gnomónica.

Por ello es que hablamos de ARQUEOGNOMÓNICA y tratamos de reproducir la fenomenología gnomónica inmediata al gnomón u objeto gnomónico (estela pirámide etc), mediante réplicas debidamente orientadas, construidas a escala, y en algunos casos iluminadas adecuadamente por un “heliodón”, dejando la mediatez de los astros y cambios operados en los cielos para laarqueoastronomía.

Ya en 1.973, David L Clarke supo sentenciar que la arqueología se puede convertir en una “forma irresponsable de arte” si no se desarrollaba teóricamente relacionando los restos materiales con el comportamiento humano y si no se reconocía que el arqueólogo posee sólo una muestra reducida de lo que se propone estudiar. Y en este camino de relacionar lo antropológico con la evidencia material encontramos a Anne Chapman (1922/2010) y al científico polaco  Witold Kula (1916/1988) que supieron relacionar los mitos, las tradiciones y la reconstrucción superestructural, con la infraestructura material hallada.

Curiosamente Witold Kula al dar comienzo a su obra LAS MEDIDAS Y LOS HOMBRES,  toma el mito de la genealogía bíblica y presenta a Caín, hijo de Adán y Eva, como el inventor de la medida, y esta imputación obviamente simbólica extraída del relato bíblico, independientemente de su cuestionable valor de verdad científica, lo que nos está diciendo con el lenguaje simbólico de tiempos con gravitante influencia  sumeria, es que el conocimiento de la medida se remonta a la segunda generación simbólica de la especie, de lo cual bien podemos inferir que si medir es un acto racional, esa racionalidad y el valerse del cuerpo como instrumento, aunque pudo surgir muy tempranamente, no fué en los inicios de la especie. Por lo que como hemos dicho muchas veces, con el origen de la especie en alguna zona intertropical o directamente ecuatorial, sí comenzó el juego con las sombras (etapa gnomónica lúdica) para luego del juego, posiblemente hace unos 100.000 años a.p. el humano toma conciencia de su condición de gnomón ambulante (etapa reacional) y a fuerza de experimentar  posturasdireccionamientos y comparar longitudes de sombras, se convierte en sapiens gnomómnico.

Así el relato mítico del origen de la medida se corresponde temporalmente con la conversión delantropos gnomón en sapiens gnomónico.

Homo omnium rerum mensura est, “El hombre es la medida de todas las cosas”, este es el principio filosófico más conocido de Protágoras y alude al contraste entre la escala humana y la escala del mundo que lo rodea. Conceptualmente se suele designar como Homo mensura entendiendo que “El hombre es la medida”.

En la disciplina gnomónica esta sentencia es correcta aunque insuficiente, porque si bien es cierto que la altura del cuerpo humano es la unidad de medida gnomónica fundamental y relativa para medir la sombra arrojada sobre el piso, también  el cuerpo humano es gnomón y como tal es el instrumento de medición, de manera que el cuerpo humano, además de ser la medida, es el “metric o metrum” o instrumento de medición, por lo que la definición de medidas antropométricas de las sombras  se refiere a la medida de sombra que nos procura el “instrumento antropo” y a sus proporciones.

En la disciplina gnomónica entonces, el hombre es el instrumento de medición (gnomón) y medida de todas las cosas.

Siguiendo esta línea de investigación elegida por Witold Kula , si tomamos el Génesis bíblico ( 1:26-27) vemos que:

1:26- Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

1:27- Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
¿Qué significa “a su imagen y semejanza”?

Por imagen se entiende la figura de una persona o cosa que es captada por el ojo y en hebreo, la palabra “imagen” es “Tzelem” y esta derivaría de la raíz Tzel, la cual significa sombra.

Es interesante observar entonces, que la misma raíz significando sombra, en ruso es тень, en euskera  itzal, en bieloruso цень, stín es en checo y tieň en eslovaco, además si volvemos a Tzelem, guarda un parecido con Schatten en alemán. Lo cual aunque se escriba un tanto diferentes pudieron tener una misma fonación originaria.

Si esto es así, el hombre sería la sombra de Diós, y Diós el cuerpo opaco que oficiaría de gnomoninterceptando los rayos de luz.

En tanto que “sombra” el hombre es la Imagen oscura que proyecta el cuerpo opaco sobre la superficie terrestre para interceptar con los rayos de luz, por lo que la sombra, míticamente, nació con el hombre y con ella convivió hasta que Caín, inventó la medida. A partir de ese momento, el hombre supo de su sombra y la midió (sapiens gnomónico).

 

¿Diós es la luz?

NO. La biblia dice que la luz del mundo es parte de la creación de Dios y no es Dios.

Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz.” Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios.

Esto es que ese resplandor, puede interpretarse como el atesoramiento interior del conocimiento de la luz y la sombra.

Luego, si bién Diós es una hipótesis que la ciencia no necesita (Enrico Ferri), el cuerpo de hipótesis gnomónicas que sugiere y puede extraerse de los mitos originarios, es tan rico y revelador, que no puede ni debe ser desaprovechado por el investigador del pasado humano.

La palabra “semejanza”, significaría molde, forma, semejante y la palabra hebrea para ello es “Demut”.

Entonces, fuimos moldeados corporalmente para ser iguales a Dios…no como dioses, sino como su Sombra, haciendo en la Tierra lo que Él hace en el Cielo.

Dios quiere  que séamos su reflejo, tal como la sombra por el mismo Diós moldeada es reflejo del cuerpo

2:7– Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

Evidentemente, quienes escribieron el Génesis bíblico, muy posiblemente tomando textos sumerios y caldeos preexistentes, interpretaron la obra del hacedor, conforme a los recursos de la técnica que manejaban, de modo tal que al hacer el cuerpo del hombre, lo hicieron con “el polvo de la tierra” y dejaron en las míticas páginas la marca alfarera de su época.

El Génesis bíblico entonces, es una obra inspirada en la técnica de la alfarería, probablemente proveniente de la Región Sumeria, lugar donde hay evidencias que avalan la posesión de avanzados conocimientos gnomónicos e incluso de la trigonometría que posteriormente condujo al teorema de Pitágoras. (ver otros blogs)

Hay una línea de investigación de tipo histórico social, iniciada por el sociólogo francés Gabriel Tarde, que concede un papel determinante a los fenómenos de difusión y de influencias recíprocas imitativas entre las culturas (difusionismo).

Sus cultores, entre otras cosas, recurrentemente suelen decir que fue Tales de Mileto, por ejemplo, quien desde Egipto, introdujo el gnomón en Grecia, de modo tal que sugeriría que en Egipto se habría inventado el gnomón.

Esta mirada parte del principio de innovación y si bien en el caso del origen del gnomon estaría en lo cierto, es solo un aserto general que afirma que este instrumento universal para medir el tiempo, provendría del continente africano. Como línea de investigación es interesante porque abre muchos caminos al debate; que por citar uno, digamos que hay quienes le conceden  a Tales de Mileto  (el Franklin de la antigüedad) el mérito de llevar el gnomón a Grecia mientras que otros dicen que en rigor de verdad, ha sido su discípulo  Anaximandro,  ya que según parece Tales de Mileto nunca habría salido de su país (George Sartón).

Como hemos dicho, esta es una manera de explicar satisfactoriamente el origen general del instrumento como así también la presencia y diversificación del gnomón en Grecia y en todo Europa, pero no alcanza para explicar el como ni porqué, existió en América desde muchísimo tiempo antes que se establecieran los posibles fenómenos de difusión e influencias recíprocas entre las culturas distantes.

Ante esta limitación del difusionismo surgida a partir de comprobarse que no habría puentes geográficos posibles como para haberse establecido algún canal convencional de comunicación, ya sea por imitación o influencias mutuas entre culturas, surge la necesidad de encontrar otro canal de comunicación  alternativo y el vehículo portador del mensaje para explicar la transmisión de saberes y como el elemento esencial que nos ocupa es el hombre, encontramos que así como el hombre es la medida e instrumento gnomónico, pudo también ser el reservorio y vehículo de todo cuanto la especie humana supo producir al momento mismo de migrar de su cuna africana. Y del mismo modo como en la Biblia encontramos algunas posibles evidencias simbólicas de lo que pudo saberse en la prehistoria, en las mitologías originarias de Sudamérica también hallamos algunos datos que sugieren que el conocimiento pudo haberse refugiado y conservado en forma latente, dentro de la subjetividad humana, quedando atesorado y guarecido en ella hasta que el desarrollo económico y material de la comunidad portante, se convierta en el medio fértil capáz de hacerlo florecer.

El conocimiento gnomónico, según evidencias, fue adquirido ya en tiempos remotos y antes de salir de Áfirca, de lo cual surge que habría sido llevado cual semillas en la subjetividad de los más lúcidos ejemplares de aquellos primeros Homo sapiens /sapiens, (chamanes y sabios) para ser reproducidos en cada sitio y momento que las condiciones ambientales y materiales se lo permitieran durante su peregrinar por el mundo, de modo tal que, la gnomónica, tal cual se puede probar, ha surgido en sitios muy distintos, distantes y hasta con relativa discontinuidad en el espacio recorrido por el migrar humano.

Esto hablaría de un determinismo cuasi zoológico que explicaría el como y porqué en América y otros lugares del mundo se repitiera el gnomón como instrumento para producir y medir la sombra, y que tiene que ver con la relación cuerpo biológico / cuerpo material inorgánico, porque sin lugar a dudas, de modo totalmente independiente y sin posibilidad de influencia alguna, habría habido quienes a partir de su propio cuerpo quizás, y movidos por algún impulso, repitieron las experiencias vividas por sus antecesores, transmitidas quizás oralmente y en ceremonias inicíacas, y reinventaron el gnomón sin traerlo de ninguna parte mas que de su propia subjetividad guarecedora.

En este contexto resulta muy revelador el mito originario de la cultura Selk´nam de Tierra del Fuego, ya que pese a que no está respaldado por ninguna evidencia arqueológica que siquiera haga sospechar que supieran construir viviendas o monumentos en piedras, su mito central no obstante, habla de una construcción ceremonial megalítica.

Efectivamente, la choza ceremonial del HAIN masculino Selk´nam, de probada existencia histórica y arqueológica, era sostenida en troncos,no obstante, los Selk´nam en su mito de los hoowin o seres míticos, lo habían hecho de gigantescas piedras, con lo cual, desde un presente de precariedad material y riquísima vida artística y espiritual, aquellos humanos australes, reproducían en su mito, la  choza ceremonial, pero proyectada y magnificada hacia el pasado, como una mega-construcción lítica que en lugar de partir de siete postes de madera principales, lo haría de siete enormes piedras principales como las traídas al mítico lugar Máustas, levantadas por los siete hombres más fuertes, desde las siete regiones principales de las que, cada uno de ellos era oriundo.

Conforme relata la investigadora Anne Chapman (1922/2010), la mítica choza estaba sostenida por grandes piedras y la inmensa construcción contaba con una planta circular que, según podemos comparar,  se vería como un MEGA STONE-HAIN TSONEK´N o mega círculo de piedras sudamericano, curiosamente construido, (si consideramos que los Selk´nam eran tsonek´n o tehuelches del sur, originarios de un sitio cercano al Cerro Chaltén) en un una Latitud gnomónica equidistante y hemisféricamente opuesta al conocido STONE-HENGE BRITÁNICO u círculo de piedra inglés.

Luego, esta estructura, soñada por  aquellos humanos australes, habría sido traída desde tiempos inmemoriales en la subjetividad  en su migrar de Norte a Sur hasta ubicarse en la propia Isla Grande de Tierra del Fuego.

Ese deseo contenido de levantar un acabado y pétreo STONEHAIN, habría sido guardado de modo potencial en la subjetividad de los los Selk´nam originarios y transmitidos generacionalmente a la espera de su tiempo de realización, de un tiempo en el que las condiciones objetivas les permitiera hacerlo realidad, quizás, del mismo modo como supieron hacerlo con la educación de los niños que aunque en la concepción tehuelche eran totalidades acabadas, igualmente se los resguardaba a la espera de que las condiciones materiales y económicas concretas, le fueran favorables y que las circunstancias observadas, les indicara que ya era tiempo de ser efectivamente probados en los rigores de la iniciación del HAIN ceremonial.

Esta vehiculización humana ofreciendo la subjetividad como guarida y canal a la manera de refugio para el deseo no consumado y potencialmente atesorado, pudo ser el modo en que la primerísima experimentación gnomónica con el propio cuerpo, realizada con anterioridad a la salida de África, como así también la representación exterior del cuerpo, primero con un palo y luego con alguna piedra, indudablemente migró con el hombre y llegó a todos los rincones del planeta donde haya llegado el Homo sapiens / sapiens.

La experimentación atesorada en la subjetividad (de chamanes y sabios), conservada negativamente y guarecida a la espera del florecimiento económico para su positivización, pudo ser el modo en que el conocimiento gnomónico se trasladó desde los orígenes del sapiens gnomónico en África, al poblamiento más extremo y autral del planeta. Ellos, los Selk´nam dejaron evidencias gnomónicas que, pese a no mostrar una continuidad material en lo que pudo ser el recorrido de la oleada migratoria que les diera origen (huárpidos/canoeros), su rastreo sin embargo, sugiere una línea conductora que une los diversos sitios que se hallan aisladamente como consecuencia de que el conocimiento no florece en cualquier parte sino allí donde objetiva y económicamente se ve favorecido.

Esta construcción imaginaria entonces, sin lugar a dudas tuvo que ocupar la subjetividad tsonek´noriginaria de tal manera, que al no poder concretarla, devino en potencialidad deseada y guardada como los tsonek´n guardaban a sus niños.

Recordemos también, que las tumbas tsonek´ llamadas -chenques- eran agregados coniformes de piedras que silenciosamente podrían estar manifestando el deseo de perpetuación del hombre patagónico. Deseo de perpetuación contenido y demorado que fuera relativamente irrealizable durante la ancestral migración hacia el continente Americano y que no obstante, pudieron portar en la subjetividad, esperando la oportunidad en la que el ambiente y sus posibilidades le permitieran amplificar la matriz del HAIN real, cambiando su composición material de la madera por piedra, en la misma forma como lo realizaron otros pueblos.

De un mega-stonehain, obviamente, no hay ningún hallazgo arqueológico que lo sustente, dado que según Anne Chapman, solo circuló como mito, lo cual habilita pensar como verosímil, que en la manera de razonar del tsonek´n y para la creación del mito, pudo operar algún mecanismo psicológico basado en la proyección hacia el pasado mítico, de todo aquello que por resultar relativamente imposible de concreción inmediata, presente, se haya pospuesto y guardado en estado potencial y deseable, a la espera de condiciones objetivas y de habilidades humanas concomitantes que pudieran favorecer su desarrollo material, posibilidad y efectividad real.

De ser así, podría pensarse que en algún momento del desarrollo ulterior, de no haber sido invadido y exterminado, el pueblo selk´nam hubieran podido volver a reconstruir el pasado ancestral en un presente al que lamentablemente, los selk´nam nunca arribaron debido al exterminio de la casi totalidad de sus componentes. Ellos seguramente habrían llegado a construir su propio Stonehain de no haberse producido la invasión de mercaderes y sicarios británicos que privilegiaron los negocios por sobre la vida de estas personas.

No hubo reconstrucción de su anterioridad porque les troncharon su ulterioridad.

Como contribución a la alimentación de esta mirada hipotética, la localización de dos pequeñas estructuras de piedra pircada con forma circular y una acumulación oval, parecida a un -chenque- o tumba tsonek´n en la propia cima de las sierras de Curicó, también conocidas como de la China, en la Provincia de Buenos Aires a 36º 46´95´´ de Latitud y 60º 34´29´´ de longitud Oeste, fueron registradas como de filiación tehuelche (tsonek´n) por el equipo de investigadores integrados por Patricia Madrid, Gustavo Politis y Daniel Poiré.

En consecuencia, serían construcciones de tehuelches pámpidos y o tsonek´n septentrionales de la región pampeana.
Es interesante destacar que la visión que desde el interior de la choza se habría tenido del cosmos, básicamente fue de forma circular y hasta esférico con el fuego central.

Para finalizar, digamos que el impulso que lleva al hombre a transformar el medio material inmediato con el firme propósito de reproducirse a/sí mismo de cuerpo entero y fuera de/sí, con el objeto de facilitar el hecho de verse en/otro  y su sombra, es en esencia, el mismo impulso transformador de la materia que llevó a los antecesores de nuestra especie a hacer, a partir de un simple palo, un garrote, o una lanza.

Nuestra especie, heredó de aquellas especies precedentes esa condición alteradora y modificadora del medio material, y yendo mas allá, hizo del palo o la lanza un gnomón igual a su altura o en proporción a ella, para hacer-se paulatinamente como estela gnomónica antropomorfa.

De esa manera, ese impulso ancestral de carácter antropológico que habita en el hombre, habría comenzado con el garrote y la lanza como extensión protética del brazo, para finalmente terminar convirtiendo al producto en prótesis total de sí mismo y unidad de medida relativa y universal de todas las cosas (Protágoras); esta conversión llega al punto tal que esa prótesis, hoy materialmente convertida en un evidente cuerpo social inorgánico (Juán Samaja) como afirma Bernard Stiegler, se configura cual genotipo técnico de la evolución.

Evolución que iniciada en África con la aparición del antropos gnomón (experimentación gnomómica mediante) hizo del hombre gnomónico la medida de todas las cosas, para culminar hoy con un nuevo y urbano tipo de homo que, negando al sol que lo hizo gnomónico, y auto-reproduciéndose a/sí, fuerade/sí, se convirtió en el único animal racional y protéticamente híbridado con la tecnología, que fue capaz de ubicarse como medida universal de tal hibridación.

 

 Rubén CALVINO

REFERENCIAS

Bipedismo

http://www.museoevolucionhumana.com/es/noticias-cientificas/el-anda…

 

David L Clarke: la arqueología, “forma irresponsable de arte”

http://rephip.unr.edu.ar/bitstream/handle/2133/5083/(2012)%20Anuari…

Génesis

http://antipas.net/sb/01sg.htm

Blogs

http://remarq.ning.com/profiles/blog/list?user=25zy7rk3ifc2h

 

EL  HOMBRE –gnomón zoológico

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Deportistas tecnológicamente modificados y los desafíos al deporte

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TECNOLOGÍA, ORTOPEDIA E HIBRIDACIÓN

José Luis González Quirós Universidad Rey Juan Carlos (España)

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Enrico Ferri

https://es.wikipedia.org/wiki/Enrico_Ferri

Lola Kiepja: La última selk’nam tras el exterminio en la Patagonia

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EL PRECÚNEO, ÁREA CEREBRAL 7, LA EVOLUCIÓN HUMANA Y LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER FRENTE A LA MIRADA GNOMÓNICA

Conforme surge de recientes estudios, el precúneo, área 7 localizado en el lóbulo parietal superior del cerebro humano, resultaría ser clave y excluyente en la evolución cerebral de nuestra especie.
El investigador del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana, Emiliano Bruner, en un trabajo muy reciente publicado en la revista Journal of Anatomy, refiere a la importancia del precúneo o precuña, en la organización del órgano cerebral en humanos.

Esta particularísima área 7 del cerebro, comunmente llamada precúneo, es exclusiva de nuestro linaje, y en ella también se localizan los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, con lo cual nos hace sospechar que si como parece, no habría reportes de que otras especies la padezcan, la enfermedad de Alzheimer, dicha afectación del precúneo como éste,  podría ser considerada una enfermedad excluyentemente humana.

En la revista Journal of Anatomy se acaba de publicar un estudio del investigador Emiliano Bruner, responsable del Grupo de Paleoneurología del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), sobre la geometría de las áreas parietales profundas del cerebro humano, y en concreto de la parte central, el precúneo, clave en la evolución cerebral de Homo sapiens.

Considerada uno de los principales centros de integración de nuestras redes neurales, e involucrada en procesos asociados a memoria e integración visuo-espacial, este área 7 o precúneo, resultó ser la principal fuente de variación anatómica en la organización espacial del cerebro, influyendo sensiblemente con su forma y proporciones en la organización espacial de los hemisferios cerebrales, con lo cual, no habría que descartar que también lo haya hecho en forma correlacionada con la posición eréctil y gracilidad experimental del cuerpo humano todo, pués como lo explica el propioEmiliano Bruner, este mismo patrón de ampliación parietal ha caracterizado la evolución del cerebro en nuestra especie, y es muy interesante saber que sigue siendo un componente importante de la variabilidad moderna.

Según el estudio, las funciones cognitivas asociadas al precúneo contribuyen a integrar las informaciones cerebrales (internas) con las informaciones ambientales (externas), y representa por tanto un nudo importante para los procesos que generan autoconciencia y mente. Es decir que, las funciones cognitivas asociadas al precúneo, vinculan la experimentación exterior con las vivencias interiores y en este sentido, nuestros ancestros pudieron haber conjugado la experimentación exterior llevada a cabo con el propio cuerpo como instrumento productor de sombras, con la representación interior de dichas experimentaciones en forma de conocimiento, aspecto este último, que hacen del antropo gnomón unsapiens gnomónico, característica excluyentemente tan humana, como tan humano y de nuestro linaje sería el precúneo, el cual, por otro lado, conforme lo estipula el principio de Ernst Heinrich Philip August Haeckel (1834 /1919) se pudo haber desarrollado bajo la estimulación provocada por la actividad experimental del cuerpo humano en funcion gnomónica, de manera tal que la experimentación que solo nuestra especie llevó a cabo merced ser dueña de una contextura corporal rectamente erguida y grácil, pudo inducir a la formación del precúneo y viceversa, el precúneo a su vez,en un ir y venir de retroalimentaciones mutuas pudo contribuír a la optimización de la posición erguida del nuestros ancestros. Más aún, si se observa la ubicación encéfalocraneal del precúneo, vemos que se encuentra  precisamente en la cúspide de nuestro cuerpo, en la parte mas alta de la cabeza.

 

“Queda por evaluar si tales variaciones morfológicas del precúneo pueden estar asociadas con variaciones en las capacidades cognitivas”, añade Emiliano Bruner.

Hace ya diez años que Emiliano Bruner, viene publicando en torno a estos temas, lo hizo en la Universidad La Sapienza de Roma, publicando los primeros análisis geométricos de la forma cerebral en el género Homo y evidenciando que la característica principal de nuestro cerebro no es el volumen en sí mismo sino la ampliación de las áreas parietales, que ocupan la región posterior y superior de la bóveda craneal y dentro de ello, el precúneo.

En los años siguientes se descubrió que esta geometría cerebral se alcanza en las primeras etapas de vida después del parto, en un estadio de desarrollo que está ausente tanto en chimpancés como en los Neandertales, por tal razón decimos que el precúneo es excluyentemente humano y que siendo la experimentación gnomónica con el propio cuerpo, una actividad no verificada en ninguna otra variante humana, ambos aspectos de la evolución, el desarrollo temprano del precúneo y la experimentación gnomónica con el propio cuerpo como instrumento productor de sombras, son exclusivamente de nuestra especie.
También se descubrió que estas áreas representan un nudo fundamental en la organización de las redes del cerebro, funcionando como si fuera un comando central y que tienen tipos de células diferentes a las de los otros primates, también cumplen un papel fundamental en los procesos asociados a la inteligencia, relacionadas con las capacidades de simulación y de imaginación.

Recordemos de paso que, reproducir y representar fuera de nosotros nuestro propio cuerpo comognomón productor de sombras, es de alguna manera simular.

En el área 7 o precúneo, se localizan también los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, lo cual hizo proponer a Emiliano Bruner y la neuropsicóloga Heidi Jacobs, del Instituto Alemán de Neurociencia y Medicina de Jülich, en un trabajo publicado en 2013, una hipótesis para interpretar la neurodegeneración asociada a esta patología en clave evolutiva. En este trabajo también han colaborado investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Maastricht.

Resumiendo entonces, podemos decir que precúneo, la experimentación gnomónica con el propio cuerpo como así también la representación y reproducción material del propio cuerpo por medios no biológicos para simular las sombras del cuerpo fuera de nosotros ( y poder verlas y evaluarlas) y laenfermedad de Alzheimer en tanto enfermedad del precúneo, se correlacionan en la evolución filogenética que llevó al antropos gnomón a convertirse en un sapiens gnomónico.

Referencia bibliográfica:

Emiliano Bruner, Gizéh Rangel de Lázaro, José Manuel de la Cuétara, Manuel Martín-Loeches, Roberto Colom, Heidi I. L.”Midsagittal brain variation and MRI shape analysis of the precuneus in adult individuals”. Jacobs. Journal of Anatomy DOI: 10.1111/joa.12155. 8 de enero de 2014.

 

Rubén CALVINO

http://www.agenciasinc.es/…/El-precuneo-clave-en-la-evoluci…

LA ACTIVIDAD EXPERIMENTAL CON LO DADO, HIZO A LOS NUEVOS ÓRGANOS Y ESTRUCTURAS, Y ESTOS A NOSOTROS

El hallazgo en Sudáfrica del Homo naledi con manos y tamaño del cerebro muy diferente a nosotros, pero a la vez, con dientes y pies evolucionados, como recurrentemente sucede ante un nuevo hallazgo, ha vuelto a poner en discusión las causas que hiciera de nosotros lo que hoy somos.

¿Qué nos ha convertido en humanos? 

¿Qué nos diferencia del resto de los primates?

¿Por qué somos los únicos animales perfectamente verticales?

Las características de estos nuevos restos hallados, al no referir a contexto alguno, pareciera que cuestionan algunos aspectos teóricos establecidos, como es el caso de la teoría según la cual, el bipedismo propició la tecnología y el lenguaje, el cambio de dieta y una mayor inteligencia. El neurocientífico francés Thierry Chaminade, experto en la evolución del cerebro humano, explica que la “evidencia fenomenológica” se impone “ya que la observación de nuestra cultura y nuestra historia nos lleva necesariamente a la conclusión de que, aunque sigamos siendo un animal, somos diferentes del resto”.

Sin embargo, queda abierta la pregunta clave: es verdad que somos animales diferentes, pero ¿por qué?, ¿que causa nos diferenció? Se habla de una serie de mutaciones genéticas que se produjeron a partir de la separación del tronco común que nos unía con el resto de los monos hace siete millones de años y genéticamente entre tales mutaciones, hay que destacar la relevancia que tienen entre otros, el gen comprometido con el tamaño de la cariótida, el RNF213 y el FOXP2, responsable del lenguaje complejo y compartido con los neandertales y el heidelbergensis. Junto a estos genes, también hay órganos y estructuraciones cerebrales que nos diferencian sustancialmente de otras variantes humanas. Entre estas diferencias no podemos dejar de mencionar al precúneo como área cerebral excluyentemente de nuestro linaje. ¿Pero que nos llevó a tener todo esto que otras variantes no tienen?  No hay una sola cosa que nos convierta en humanos y seguramente han sido muchos los factores que cambiando a lo largo de la evolución humana, de lo que fué nuestra anterioridad común con otros primates, nos condujeron a lo que somos y definimos como animal bípedo con un cerebro grande que utiliza herramientas para de alguna manera, reproducirse a/sí mismo de cuerpo entero, fuera de su propio cuerpo y como prótesis con la que finalmente, terminamos hibridándonos.

El lenguaje, la cultura, elevados niveles de cooperación, la capacidad para orientarnos en el espacio y el tiempo, de modo tal que desde tiempos remotos nos ha permitido desplazarnos y poblar el planeta, son cualidades diferenciadoras pero no exclusivas ya que separadamente estas mismas cualidades se pueden encontrar en otras especies y variantes humanas; pero solo en en nosotros, todas estas cualidades se verifican juntas y operando en función interrogativa alrededor de lo que es; solo en nosotros esa reunión de capacidades nos hacen diferenciar las cosas y preguntarnos por el Ser que hay detrás de ellas. Ninguna otra especie (que al menos sepamos) ha dado cuenta de preguntarse por el Ser. Es por ello es que la pregunta no la vamos a encontrar en ninguna ciencia en particular, porque el tema es ontológico y como tal solo puede encontrar respuesta en un contexto filosófico que se aproxime a la certeza de que hubo algo que hicimos distinto para ser distinto, y ese algo que hicimos es una actividad práctica y lo que las evidencias arqueológicas nos sugieren es que la actividad práctica experimental que se verifica solo en nuestro linaje y ha dejado evidencias en todas las culturas ancestrales, es la experimentación gnomónica, la cual en un principio se tuvo que hacer con el propio cuerpo en función de gnomón, conforme lo evidencian numerosos relatos y costumbres originarias. En vista de ello, decimos que la actividad práctica experimental con el propio cuerpo en función de gnomón productor de sombras solares, pudo tener un lugar de relevancia y generatriz de la diferenciación orgánica y de nuevos y diferentes órganos.

PRECÚNEO

La actividad práctica de jugar y producir sombras solares a voluntad sobre el eje ecuatorial, pudo estimular el surgimiento del precúneo y este a su vez incidir sobre la estructura, complexión, gracilidad y optimización del cuerpo éntero como perfecto gnomón vertical y ambulante.  Posiblemente también, esa tendencia se haya visto reforzada e incentivada por la práctica alteradora y modificadora de la materia inmediata fuera de/sí, en pos de la reproducirnos a/si, de cuerpo entero, para de esa manera vernos fuera de/sí y ver las sombras también, de modo tal que nosotros nos vimos como objetos y pudimos mejoramos incidiendo sobre nosotros mismos como sujetos. Así, sujeto hacedor (homo faber) y objeto producido (gnomón), nos relacionamos como sobre el punto de apoyo de una palanca física, pivoteando en torno a la interrogación y la aceptación de estar ahí, arrojados a la vida. Sujeto hacedor y objeto producido, pivoteando en torno al punto central del todo, nos comenzamos a debatir entre la interrogación permanente y la fatal y consecuente aceptación de SER, cualidad esta que al igual que el precúneo y posiblemente, la enfermedad de Alzheimer, no son compartidas por ninguna otra especie. Hace unos cuatro millones de años, en África aparecen los primeros homínidos sobre los que hay certeza que caminaron erguidos, los Australopithecus, de ellos se pasó al Homo habilis hace unos 1,8 millones de años hasta que finalmente cercano al ecuador africano surgió la especie que acabaría transformándose en el Homo sapiens/sapiens hace unos 200.000 años. Al parecer las habilidades mencionadas que de alguna manera son compartidas con otra especies y/o variantes, alguna vez se creyeron exclusivas de la humanidad pero con el paso del tiempo y los nuevos conocimientos nos han contradicho. Hoy sabemos que el uso de herramientas, por ejemplo, no es solo patrimonio del hombre sino que también los chimpancés las usan. Alguna vez se pensó que eramos los únicos dotados de lenguaje y esto tampoco resultó.En fin, el atajo en este camino es ir en busca de la actividad distinta y diferenciadora que al principio se pudo llevar a cabo incluso con los mismos órganos y formas disponibles y que luego se fueron diferenciando. Esa actividad pudo ser la experimentación gnomónica. La experimentación gnomónica como actividad nos conectó a los cielos, al movimiento del Sol y la Luna y seguramente se pudo llevar a cabo por la potencialidad de rotación de nuestra cabeza, en tanto que el ejercicio voluntario y orientado en el sentido gnomónico pudo optimizar esa rotacionalidad. El instrumento fue un gnomón productor de sombras, y esto ningún chimpancé ni ningún ancestro dejó evidencia de hacerlo, como tampoco, por otro lado, ninguno de ellos se representaría a/sí mismo ni dudaría e interrogaría si Es o No Es (en relación a Ser) ni en el tiempo.

Lenguaje, empatía y la crueldad o la violencia extrema, las compartimos con otras especies, pero “En lo que los seres humanos somos especiales es en nuestra habilidad única para cooperar de forma flexible en grandes números. Muchas otras especies, desde las abejas hasta los chimpancés, cooperan; pero solo los miembros de la especie Homo cooperan de forma flexible con un número indefinido de extraños”, afirma el profesor de la Universidad de Jerusalén Yuval Noah Harari.

Evidentemente, de la mayoría de las explicaciones que se han dado, ninguna refiere a la experiementación corporal, y en ese sentido insistimos en que la experimentación con el propio cuerpo, diferenciada del resto de animales y llevada a cabo por un grupo de humanos pretéritos, primero en forma circunstancial como un simple juego y luego voluntariamente, usando el propio cuerpo como instrumento para golpear, modelar y finalmente producir sombras solares controladas, pudo ser la función diferente y diferenciadora que habría hecho también diferentes a los órganos comprometidos con ella, conforme lo afirma el principio de Ernst Heinrich Philip August Haeckel (1834 /1919) –

No hay especie ni variante humana que haya experimentado la producción voluntaria y controlada de sombras solares con el propio cuerpo, como lo hizo nuestro linaje. Más aún, somos los únicos que sembramos el mundo de evidencias gnomónicas en madera, piedra y de formas diversas y si observamos estas evidencias, la experimentación con el propio cuerpo como gnomón es la única actividad experimental distinta del resto de animales y variantes humanas que además, orientó la producción material de herramientas destinadas a dar forma antropomorfa a las estelas y monumentos que finalmente, terminaron siendo verdaderas prótesis en las que hoy no solo nos vemos inmersos sino hibridados.

Esta actividad experimental con las sombras solares pudo haber estimulado el desarrollo del precúneo como área únicamente de nuestro linaje y ser este quien a su vez, contribuyó a la estructuración diferente de nuestro cerebro, mejorar el bipedismo y optimizar nuestra condición eréctil y grácil.

De ser así, podríamos decir que el precúneo pudo surgir como resultado de la experimentación práctica con el propio cuerpo en función de gnomón vertical y ambulante, llevada a cabo por nuestros ancestros en zonas ecuatoriales. Una vez surgido el precúneo, pudo desarrollarse estimulado por la actividad de representación y reproducción material que con el propósito de simular las sombras del cuerpo fuera de nosotros ( y de ese modo poder verlas mejor y evaluarlas), el hombre pretérito, comenzó a hacer mediante elementos no biológicos.

No es casual que la experimentación corporal como gnomón no se verifica entre neandertales y sea únicamente nuestra, posiblemente también lo sea la enfermedad de Alzheimer, en tanto enfermedad del precúneo (Emiliano Bruner). Es que se pudieron haber correlacionado evolutivamente la función (como gnomón) y la consecuente respuesta orgánica (precúneo) para hacer de una anterioridad antropos gnomón, una ulterioridad sapiens gnomónica.

Rubén CALVINO

Más información: http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/la-actividad-experimental-con-lo-dado-hizo-a-los-nuevos-rganos-y?xg_source=activity
Publicado por Historia y Arqueología® en www.historiayarqueologia.com