LA GNOMÓNICA COMO ACTIVIDAD OPTIMIZADORA DEL BIPEDISMO Y LA GRACILIDAD CORPORAL

Autor: Rubén CALVINO

A modo de prefacio:

Significado de Bipedismo: condición que se refiere al caminar sobre dos pies

Significado de Grácil: se dice de algo fino o delicado que transmite una idea de ligereza y armonía. -“grácil figura”- “sombras gráciles” -“grácil movimientos de brazos” “gracilidad danzante”-“cuerpo grácil”-

Significado de Pampa es una palabra quechua que se aplica para designar a cualquier llanura o planicie con escasa o nula vegetación arbórea.

Bipedismo y gnomónica

Muchas son las teorías que intentan explicar a qué se debió que algunos primates, básicamente habituados a moverse entre los árboles, adoptaran una forma de locomoción novedosa.- La bipedestación –

Los homínidos que comenzaron a experimentar con esta novísima posibilidad, pudieron aprovecharse de ciertas ventajas que prodiga esta forma de locomoción tan peculiar, principalmente al momento de transitar en el medio ambiente oriental africano de hace unos 5.333.000 años,a.p. caracterizado por la creciente aparición de extensas pampas.

tibia 2

Una manera de aproximarse al saber cómo caminaban aquellos homínidos extintos, es a partir de la observación de la tibia en el registro fósil, y esta pieza pretérita, presenta características que según los investigadores, sugieren que la bipedestación, puede observarse con notoria perfección en los homínidos muy antiguos tales como el Australopithecus anamensis, una especie muy primitiva de homínido descrita en 1995 por Meave Leakey y que vivió en Kenia, entre los 4,2 y 3,9 millones de años a.p.

El nombre anamensis proviene de la palabra Turkana “anam” que significa lago y fue elegida en razón de la proximidad de Kanapoi al lago Turkana.

Si bien se puede afirmar que el Australopithecus anamensis practicaba un perfecto bipedismo, es en el Australopithecus afarensis (3,9 y 2,7 m.a.-Lucy-) con un mismo tipo de pelvis y amplia caja torácica como la de los chimpancés, donde muy recientemente (Nathan Thompson) pudo observarse que su bipedismo era muy parecido al nuestro.

La característica hallada en Lucy respecto a la pelvis y la caja toráxica similar a la del chimpancés, por mucho tiempo hizo pensar que como ellos, Lucy tendría un tronco rígido que habría perjudicado a su rendimiento bípedo, pero hoy, gracias a los estudios realizados por Nathan Thompson, autor del trabajo publicado en Nature Communications, se sabe que no es así, ya que hemos descubierto que, a pesar de que los chimpancés giran su pelvis mucho más que los humanos, también usan su tronco para compensar este movimiento>> explica Nathan Thompson.

Además, los expertos apuntan a que es probable que esta facultad estuviera también presente de forma muy temprana en la evolución de los homínidos, por lo que podemos suponer que también pudo ser parte del Australopithecus anamensis. Ahora sabemos que el tronco de Lucy no habría sido una barrera para su forma de locomoción bípeda. En función de cuánto moviera su pelvis, podría haber sido capaz de utilizar el mismo tipo de rotación empleada por los humanos, que opone las partes superior e inferior del cuerpo>>–El registro fósil solo nos deja los huesos, pero hay un montón de incógnitas acerca de cómo funcionaban realmente esos huesos en seres vivos>> concluye Thompson.

De todos modos, sabemos con bastante certeza, que los homínidos tienen una antigüedad cercana a lo 7 millones de años, pero comenzaron su andar bípedo hace poco más de 5 millones de años y lo habrían hecho a modo de respuesta adaptativa a alguna necesidad dominante impuesta por el medio ambiente. Es decir que la bipedestación y uso acompasado del tronco para compensar el movimiento del andar bípedo, tendría una antigüedad cercana a los 5 millones de años y aunque su motivación pudo ser el cambio climático y la inevitable adaptación a la sabana africana, el mejoramiento y optimización del andar bípedo y grácil, en cambio, habría sido el directo resultado experimental de una actividad práctica voluntaria, diferenciadora y exclusiva de la especie Homo sapiens/sapiens en su relación con el sol y la sombra del propio cuerpo.

Esta actividad que conjuga la incidencia solar, el cuerpo humano y la sombra del propio cuerpo arrojada en el suelo, habría comenzado como juego en la cuna de la humanidad, con el origen mismo de nuestro linaje hace unos 200.000 años aproximadamente y más tarde, ese juego al que se verían atraídos por la omnipresente incidencia solar, con el despertar de la curiosidad (Aristóteles) pudo seguirle la actividad racional y de esa manera se inició la disciplina gnomónica  hace unos 100.000 años (estimativamente), convirtiéndose así, en la primera y más antiguas de las disciplinas del conocimiento humano, más antigua que la matemática y la geometría que pudieron derivar de ella como manera de contar los días, las lunas y los soles.

Es así que la optimización del bipedismo y gracilidad del cuerpo humano, como así también la rotacionalidad del cuello y cabeza, habría sido posible en razón de la experimentación y búsqueda voluntaria de posturas corporales rectamente erguidas que favorecieran y posibilitaran la visualización y comparación de las sombras solares producidas por el propio cuerpo, a los efectos prácticos de orientarse en el espacio y el tiempo.

Si bien la actividad gnomónica no fue la causa del bipedismo, sí lo fue del mejoramiento y optimización esta forma de locomoción y de la  gracilidad corporal a partir de las exigidas posturas danzantes requeridas para lograr cada vez sombras mejor rectas y direccionadas a partir de una perfecta verticalidad sin parangón en el reino animal.

Fue Charles Darwin quien ya sospechaba que el bipedismo pudo surgir cuando aquellos homínidos pasaron de vivir menos tiempo en los árboles y comenzaron a hacerlo más en el suelo, motivados quizás, por la obtención de alimentos en un ambiente que fue cambiando sus condiciones de origen. En ese sentido, el investigador francés Jean Chaline, comenta que aunque los primates son fundamentalmente animales propios de medios selváticos, no les ha impedido que entre ellos, tanto los macacos como los homínidos, se hayan adaptado y expandido en medio-ambientes más abiertos y desforestados. Ambientes abiertos y desforestados que por aquellos tiempos surgían a raíz del enfriamiento de las aguas del Atlántico norte.

Algunos de estos primates, físicamente se adaptaron en forma definitiva a un desplazamiento bípedo y consecuentemente también, a los medio-ambientes abiertos que circundaban los bosques donde originalmente vivían.

Eudald Carbonell sostiene que los animales adaptados a una vida arborícola tienen muchas dificultades para sobrevivir en espacios abiertos, de manera que aquellos que lograron combinar la vida en los árboles con la de la sabana teneindo un eficaz desplazamiento bípedo seguramente contarían con notables ventajas frente a los depredadores y la procura de alimentos.

Además el bipedismo confrontó los rostros y motivó la gesticulación enriqueciendo el lenguaje de gestos sobre el que posteriormente, pudo también surgir la fonación articulada de la voz, en tanto libera las manos prensiles para el manejo de herramientas que, finalmente fueron las que tomaron un palo para con él, representar el propio cuerpo exteriormente y de ese modo, reproducido a/sí fuera de/sí el hombre se pudo ver en/otro y pensarse para/sí.

Y el a/sí, de/sí, en/otro y para/sí, resumen los conectores del pensar filosófico.

Como hemos dicho, el bipedismo confronta rostros, libera manos prensiles y potencializa el lenguaje, pero también es portador de una considerable carga social debido que la prole no nace caminando sino que debe aprender a hacerlo sobre sus dos piés y ello implica un reforzamiento vincular entre la madre y sus hijos como así también de la sociabilidad en general.

En tanto que el bipedismo de por sí, es portador de estas ventajas, su perfeccionamiento y optimización junto a la representación exterior del cuerpo mediante un palo, vara o menhir gnomónico, es la entrada directa al silogismo analógico (Samaja) en el que cerebro humano se compara y asocia de cuerpo entero con su sombra o la del gnomón, asumiendo que las naturalezas diferentes entre ambas expresiones, a saber sombra y cuerpo, sus asimetrías, su no correspondencia planar ni sus siluetas, puedan acaso ser obstáculos para no verse en ellas y comprender sin embargo que es en esas manifestaciones diferentes, donde se halla la identidad con su cuerpo, el cual como dichas expresiones, son cosas arrojadas a ser, a existir-

Insistiendo un poco más en esto, podemos decir que lo que el cerebro detecta y percibe en el seguimiento de los cambios de forma, longitud y direccionamientos de las sombras, son los cambios equidistantes de su cuerpo y establece entonces entre ambos una completa identidad de esencias o de estructuras basada en tal analogía.

Este paso es un salto de calidad hacia la abstracción, la cual por otro lado y para compensar, pretende o exige que al otro lado de esta esencia abstraída, haya otra esencia análoga que la sustente y equidiste como la sombra al cuerpo, y de esa búsqueda del análogo abstracto y compensador, surge el Ser, la existencia y el sentirse arrojados a ser ahí….el pensar y operar pensamientos (filosofía). Atributos estos, tan excluyentemente de nuestro linaje, como lo son el precúneo, la enfermedad de Alzheimer (en tanto afectación del precúneo) y fundamentalmente la experimentación gnomónica.

Podemos concluir entonces que el bipedismo no nos diferencia del resto de homínidos, pero sí su optimización y tal optimización coronada por la gracilidad, pudo ser un resultado ligado a la práctica de la actividad gnomónica.

No es casual que la sombra horaria (horologios), desde tiempos remotos se haya medido en cantidad de piés propios (pié gnomónico) o piés formales (Gudea, inglés, romano etc) sino que este hecho es una muestra más del íntimo vínculo hoy sursumido bajo la alienación de los tiempos. – ¡El íntimo vínculo entre la experimentación gnomónica y la optimización del bipedismo!.

Rubén CALVINO

REFERENCIAS

http://www.museoevolucionhumana.com/…/el-andar-de-los-chimp…

http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/el-hombre-gnom-n

Anuncios

LA EVOLUCIÓN DEL HOMBRE, VISTA DESDE LA MIRADA GNOMÓNICA, EN DEBATE

Autor: Rubén CALVINO

 

PARA EL DEBATE
El hombre es el único animal que por medios no biológicos, supo reproducirse a sí mismo. reproduciendo materialmente su propio cuerpo mediante la aplicación de la técnica en la forma de herramienta y de máquina, hasta convertir a su medio ambiente en una verdadera prótesis material que en los hechos, se evidencia como el genoma técnico de la evolución humana y que cuenta al “chopper”, un guijarro mas o menos afilado mediante golpes, como el primer tipo de herramienta de piedra adaptada a la mano desde hace unos dos millones de años, y al gnomon de palo, como lo que pudo ser el primer ensayo en la medida de su altura realizado por el ser humano en el reiterado intento de reproducción exterior y completa del cuerpo humano; el simple y remoto gnomon de palo, que luego de un proceso evolutivo se hizo menhir en la piedra y encuentra en la artística e hierocéntrica estela gnomónica antropomorfa, su máxima expresión escultural.

Sapiens gnomónico

En la evolución filogenética, los homínidos comienzan a perfeccionar su bipedismo corriendo hacia el centro de gravedad de la masa encefálica el foramen magnum y con él, su punto de apoyo de palanca del cuerpo erguido, con lo cual, en esa dirección evolutiva, se alcanza en el homo sapiens, la optimización mecánica de su posición vertical y gnomónica y al parecer, lo hace correlativamente al proceso de adquisición del lenguaje, lo que significa que el homo, sin saberlo y aplicando filogenéticamente el principio de palanca física a su esqueleto corporal, correlativamente se hace gnomon ambulante como un resultado filogenético en el que la palanca física en su carácter de maquina simple, opera tanto en el esqueleto como en el lenguaje. En el esqueleto lo hace posibilitando la posición erguida y óptimo punto de apoyo para la columna vertebral y en el lenguaje, como máquina simple que estructura la predicación del sujeto en torno al verbo “ser” tomado como punto de apoyo y dando forma a  la proposición universal, luego de lo cual y mediante el desarrollo de un verdadero diálogo entre el hombre y su sombra, el sujeto humano toma conciencia de su capacidad para producir y nominar sombras rectas y comparables de manera controlada y a consecuencia de ello, se percata como gnomon y se hace a sí mismo, sapiens gnomónico, capaz no solo de reproducirse como prótesis sino que también, de desplazarse geográficamente y orientarse mediante la luna y el sol.

Mas allá de los indicios y evidencias apuntadas, hay también testimonios históricos que corroboran esta mirada antropognomónica del hombre y ponen de relieve lo que dimos en llamar sapiens gnomónico. Entre estos aportes se pueden consultar los relatos que Marco Polo realiza de paso por el Reyno de Lasch en la India, la obra ASAMBLEA DE LAS MUJERES de Aristófanes y/o los escritos sobre LA PATAGONIA PIENSA de Juán Benigar

Para finalizar

La gnomònica aplicada a lo arqueològico muestra que el humano ha dejado evidencias de su paso a travès de gnomones y relojes solares diversos como continuaciòn del proceso de la evoluciòn filogenètica naturalmente iniciada sobre el cuerpo del hombre entendido como un gnomòn zoològico.

Por eso es que el abordar el estudio del pasado humano nos exige entender que el cuerpo humano es el rsultado evolutivo de la especie homo, la cual, a partir del bipedismo y progresivo verticalismo erectus, comenzò un irrefrenable proceso de optimizaciòn gnomònica que culmina anatòmicamente convirtiendo al cuerpo humano en un verdadero gnomòn zoològico ambulatorio, y al propio sujeto, en alguien que sabe de su condiciòn y tiene la capacidad necesaria para servirse de su propia sombra al momento de orientarse en el espacio y el tiempo.

En resumidas cuentas, el primer gnomòn conocido fue el cuerpo erectus del gènero homo y entre ellos  fue el sapiens quien se diò cuenta de que cuerpo y sombra son inseparables. Por esto hablamos de sapiens gnomònico, de homo sabedor y usufructuador de su condiciòn gnomònica.

Rubén CALVINO